Repertorio: Isaac Newton (1642 a 1727)
El famoso físico, matemático y astrónomo inglés, descubridor de la ley de gravedad, se encontraba una vez en el campo leyendo un libro en día soleado a la sombra de un árbol. Pasó por allí un hombre que conducía unas vacas; llevaba consigo un paraguas y al ver a Newton se acercó a él y le preguntó si vivía en ese lugar. Le contestó que como a una hora caminando. El hombre volvió a preguntarle: -¿Tiene usted paraguas?-. Newton, en tono medio burlón y desdeñoso le dijo: -No. Ni falta que hace en un día con este sol-
El otro agregó: -Pues se mojará usted porque no tardará en llover- .Y un tanto resentido por la forma despectiva como lo había tratado, permaneció allí con sus vacas.
En dos o tres minutos comenzaron a aparecer negros nubarrones; empezó a llover y ya se estaba mojando Newton cuando el vaquero se le acercó y le dijo: -Está lloviendo, señor, tal como le dije-. Newton le preguntó: -¿Cómo supo usted que iba a llover?- -Yo no, mis vacas. Cuando restriegan el hocico contra los árboles, lluvia segura-
-Y eso, ¿por qué?-
El hombre se desquitó el desdén diciéndole: -¡Ah! Eso se lo puede preguntar a ellas-.
Valdría la pena que alguno de nuestros ganaderos confirmara esto si tiene la experiencia que tenía el hombre de la anécdota.
En un recorrido efectuado por Panamá América se comprobó la insistencia de las personas en construir en áreas de peligro, a pesar de que las autoridades han señalado que el sitio es inundable y es prudente desalojar.
Un niño camina por una vereda en El Pantanal de Tocumen donde se puede observar, en la vivienda de la izquierda, el nivel que las aguas alcanzaron en la última inundación. El desastre causó pérdidas considerables en enseres domésticos.
Estas son las condiciones precarias en que las personas en el área inundable de Las Garzas de Pacora, lavan sus ropas. Las medidas de higiene son mínimas, por lo que el riesgo de una epidemia está latente, dado el desborde del río.
El otro agregó: -Pues se mojará usted porque no tardará en llover- .Y un tanto resentido por la forma despectiva como lo había tratado, permaneció allí con sus vacas.
En dos o tres minutos comenzaron a aparecer negros nubarrones; empezó a llover y ya se estaba mojando Newton cuando el vaquero se le acercó y le dijo: -Está lloviendo, señor, tal como le dije-. Newton le preguntó: -¿Cómo supo usted que iba a llover?- -Yo no, mis vacas. Cuando restriegan el hocico contra los árboles, lluvia segura-
-Y eso, ¿por qué?-
El hombre se desquitó el desdén diciéndole: -¡Ah! Eso se lo puede preguntar a ellas-.
Valdría la pena que alguno de nuestros ganaderos confirmara esto si tiene la experiencia que tenía el hombre de la anécdota.
En un recorrido efectuado por Panamá América se comprobó la insistencia de las personas en construir en áreas de peligro, a pesar de que las autoridades han señalado que el sitio es inundable y es prudente desalojar.
Un niño camina por una vereda en El Pantanal de Tocumen donde se puede observar, en la vivienda de la izquierda, el nivel que las aguas alcanzaron en la última inundación. El desastre causó pérdidas considerables en enseres domésticos.
Estas son las condiciones precarias en que las personas en el área inundable de Las Garzas de Pacora, lavan sus ropas. Las medidas de higiene son mínimas, por lo que el riesgo de una epidemia está latente, dado el desborde del río.