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Réplica


En referencia a "El Pulso de Panamá", el 1 de diciembre, sobre las declaraciones emitidas por mi persona como Cónsul Honorario de Israel en Panamá, en una conferencia de prensa el pasado 27 de noviembre en el Hotel Marriott, en compañía del miembro del Parlamento y ex Ministro de Salud de Israel, el Hon. Joshua Matza, en la cual explicaba la situación de Israel en el Medio Oriente y las posibilidades de un acuerdo de Paz verdadero entre los palestinos e Israel, deseo hacer las siguientes explicaciones.
No sólo estoy de acuerdo con vuestra posición, sino que aplaudo todo el sentido de vuestra exhortación en cuanto la convivencia pacífica de todos los pueblos. Panamá es un ejemplo de esta convivencia en donde todas las diferentes etnias y grupos religiosos vivimos en paz y armonía.
En referencia al fanatismo, venga de donde venga, también deber ser repudiado. Es este contexto, cuando me referí a la pregunta que si en Panamá existe la posibilidad de que podamos sufrir ataques del terrorismo islámico, dije que este peligro podría existir, si en las mezquitas y escuelas difundan el fundamentalismo islámico basado en el odio hacia todo lo que no es Islam.
La creación de "mártires" que se inmolan como bombas humanas, y asesinan a inocentes, no sólo en Israel, pero en Turquía, India, Tunisia, Marruecos, Indonesia (todos países islámicos) crea una imagen negativa del Islam. Ojalá que esto nunca suceda aquí, pues todos perderemos este oasis que es Panamá, en la cual convivimos pacíficamente.
Dije muy claro en esta conferencia, que los que leen el Corán pueden aprender que la religión musulmana es piadosa y compasiva. Vigila por el bienestar de los huérfanos, viudas y desamparados.
Ojalá que se funden muchas mezquitas y escuelas islámicas en Panamá que guíen a sus feligreses hacia esa convivencia pacífica entre los pueblos. Pero todos sabemos que una minoría trata de tergiversar las enseñanzas del Corán para inculcar el odio y el martirologio, como recompensa y camino directo hacia el Paraíso, arrastrándolos a la tragedia y desaparición violenta de tantas víctimas inocentes.
Como Uds. mismo lo señalan, hay 1,200,000 ciudadanos en Israel que son árabes, con todos los derechos y deberes, excepto la de servir en él ejército. Para orgullo de todos, más del 30% de estos árabes israelíes tiene grados académicos y el 20% de los estudiantes en las universidades en Israel son árabes. Sin duda, ellos son los árabes mejores educados de todo el Medio Oriente, altamente calificados y reconocidos por la sociedad en general.
Hasta ahora nadie oyó que algunos de ellos se convirtieron en bombas humanas. Todos ellos anhelan por una paz verdadera con sus hermanos palestinos y son leales a su ciudadanía israelí. Ellos son ejemplos de convivencia intereligiosa.
Estimado editor, con todo respeto, concuerdo que todo lo que Uds. expresan en dicha columna, y con el derecho a réplica, le solicito haga pública esta explicación en la que trato de subsanar lo que fue la parte negativa con la positiva, la cual se omitió.
Con todo el cariño y admiración a todas las etnias y grupos religiosos en nuestro país, todos debemos rogar por la paz y convivencia mutua. Lamento que mis palabras fueran mal interpretadas y, por lo tanto, pido disculpas si causé ofensas, lo cual no fue mi intención.
Sinceramente,
Moisés A. Mizrachi
Cónsul Honorario de Israel.

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