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Réplica a una réplica


Don Eloy Grimaldos dice que: “Dentro de las motivaciones que nos conducen a escribir jamás ha existido la confrontación con los apreciados lectores.” Ya escribí una réplica a un artículo suyo hace algunos años y tras no tener respuesta decidí que no valía la pena continuar haciéndolo, pero estoy de acuerdo que la idea no es confrontar al articulista sino aclarar conceptos y promover un diálogo que nos permita acercarnos a la verdad necesaria para el recto funcionamiento de la sociedad. Continúa diciendo: “No obstante, en esta oportunidad, hemos decidido dar réplica a nota que salió publicada en la edición del domingo 14 de julio de 2002, en las páginas de Opinión de El Panamá América, en la que el Dr. Eduardo Espino incurre en toda clase de inexactitudes y ensaya, sin éxito, poner en duda mi honestidad intelectual.”
Lamentablemente, Don Eloy incurre en toda clase de inexactitudes que reflejan una gran falta de conocimiento sobre lo que escribe y propaga una serie de falsedades. Hay opiniones y hay hechos. Hay que saber distinguir entre ellos. Objeta a la interpretación que hace el Dr. Espino sobre el término globalización y trata de fijar su significado de acuerdo a su gusto y al uso neosocialista del término.
Tiene razón al definirlo como el “proceso político-económico que está teniendo lugar actualmente a nivel planetario, por el cual cada vez existe una mayor interrelación económica entre unos lugares y otros, por alejados que estén”, pero inyecta su desatinada opinión de que este fenómeno, en sí, está “bajo el control de las grandes empresas capitalistas, las multinacionales”. Ya he señalado en otra ocasión que ésta es la objeción que suelen hacer los socialistas a un proceso que ellos quisieran controlar.
Añade que: “La globalización capitalista implica que: 1° Cada vez más ámbitos de la vida son regulados por el ‘libre mercado’. 2° La ideología neoliberal (ultracapitalista) se aplica en casi todos los países con cada vez más intensidad. 3° Las megacorporaciones consiguen cada vez más poder a costa de los estados y los pueblos.”
Cada una de sus aseveraciones demuestra un gran desconocimiento de lo que habla. 1º Lo que caracteriza el libre mercado es precisamente que no es regulado sino por las opciones libres de personas libres al comprar y vender lo suyo. Esto le da pánico a los socialistas que quisieran controlarlo todo y someterlo a su arbitrio. 2º La ideología neoliberal no es ultracapitalista, ni siquiera capitalista. Los “liberales” neoclásicos trataron de insertar ciertas regulaciones y manipulaciones al mercado para poder controlar la economía y planificarla, con lo cual dejaron de ser liberales o capitalistas y se convirtieron en socialistas o mercantilistas. Tiene razón en que esta tendencia socializante es la predominante, y a ello se debe lo mal que andan las cosas. El error de los socialistas está en identificar el neoliberalismo con el capitalismo en ves de con su propia fallida ideología. 3º Es interesante lo que dice en vista de lo que ha estado pasando con Enron, WorldCom, y otras megacorporaciones que han violado los principios básicos del pensamiento liberal clásico.
Lo que parece no entender es que estas cosas han pasado porque las interferencias legislativas han dado cabida a las distorsiones que han llevado a estas quiebras.
Por otro lado, lo importante es el poder de las personas, no el de las colectividades en sí. Las empresas, grandes o pequeñas, derivan su poder de la satisfacción que brinden a las personas que libremente compren sus productos. A quienes hay que temer son a los que imponen su voluntad con la fuerza de las armas y reparten privilegios a los que más alto coticen.

101 años de Panamá América

 
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