Repudio mundial a Daniel Ortega
Gloria Rubín, flamante ministra de la Mujer del gobierno de Fernando Lugo arrojó la primera piedra. Firmó un comunicado, con otras feministas, en contra de la participación como invitado especial al acto de traspaso de mando presidencial "del violador Daniel Ortega Saavedra, que por 20 años esclavizó sexualmente a la hija de su esposa".
Nadie hubiera imaginado que un pronunciamiento surgido en Paraguay tuviera un efecto internacional inmediato y de amplia adhesión. El presidente nicaragüense no viajó a Asunción y ahora es objeto de fuerte rechazo en Honduras, donde tiene previsto realizar una visita.
A partir del comunicado de mujeres paraguayas se gestó un "pacto mundial" del movimiento feminista en contra del mandatario centroamericano, a quien su hijastra Zoilamérica Narváez había denunciado en 1988 de abuso sexual. El caso fue archivado por la justicia nicaragüense por haber prescripto.
Ortega pudo salvarse mediante una justicia acomodada, similar a la que tiene la mayoría de los mandatarios latinoamericanos para ganar impunidad ante sus actos de corrupción. Sin embargo, ahora no podrá eludir la sanción social y moral que es muy común en países del Primer Mundo, pero no en Latinoamérica.
A quienes la conocen, no extraña la actitud de Gloria Rubín quien aún teniendo en cuenta que poco tiempo antes el ex obispo había celebrado el 29° aniversario de la Revolución Sandinista en Nicaragua, al lado de Ortega y Hugo Chávez, dos fieles representantes del Socialismo del Siglo XXI.
Gloria Rubín es precursora y directora de la Fundación Kuña Aty (que en guaraní significa simplemente "reunión de mujeres"), una organización que asiste a víctimas de la violencia sexual y doméstica. Como tal, acaba de recibir el premio Serafina Dávalos ??"nombre de la primera abogada paraguaya??", distinción que concede el municipio de Asunción.
Con la actitud y el eco mundial logrado, Gloria Rubín ha ratificado su condición de verdadera feminista, la que lucha por los derechos de sus congéneres y no opta por el feminismo que cree solucionar todo con el sexismo del lenguaje, agregando una "a" a todos los adjetivos y sustantivos.
Latinoamérica está despertando y se vuelve más crítica. Está tomando conciencia, no solo para acabar con rémoras del machismo, sino para descartar a políticos que representan los antivalores.
En su discurso inaugural, Fernando Lugo prometió que terminará la fama de país corrupto del Paraguay. Su ministra de la Mujer tiró la primera piedra no solo contra un hecho deleznable y un personaje de oscuro pasado que se vale del poder, sino contra la mala fama de nuestro país.