default

Réquiem a la clase media


EL DESAFORTUNADO aumento que ha tenido en los últimos meses el petróleo se ha convertido en una amenaza para la mayoría de las economías del mundo. Los únicos países que han salido altamente beneficiados son los exportadores de crudo y de productos refinados. Nosotros no somos ni uno ni el otro, por lo tanto, el golpe es de morcillera.
El petróleo es el motor que mueve cualquier actividad económica, transporte, electricidad, producción industrial y sólo puede ser sustituido por la producción de energías alternas como la eólica, biomasa o hidráulica.
Panamá tiene un gran potencial de energía hidráulica; de hecho, el 60% de nuestra electricidad es producido por el agua y existe capacidad para producir con creces el 40% restante. Pero como no hay voluntad real del Gobierno de utilizar a favor del pueblo este recurso, el Estado se ha conformado con recibir jugosos dividendos del 49% de las acciones de las privatizadas hidroeléctricas y ha permitido que estas compañías obtengan altas ganancias y que el Ente Regulador haga el cálculo del costo de la producción de energía hidráulica casi paralelo al de la térmica.
Por otro lado, han otorgado alegremente a pequeños empresarios concesiones para la explotación de las más importantes fuentes de agua en las provincias de Veraguas, Chiriquí y Bocas del Toro. Estos supuestos inversionistas se han dedicado abiertamente a especular ofreciendo a cambio de sumas millonarias estos derechos de explotación.
Pero, ¿quién paga esos errores? y, ¿sobre qué hombros recae el peso mayor de esta incapacidad de nuestros gobernantes? Como los más pobres definitivamente no tienen con qué hacerle frente a los aumentos, el paternalismo político sale a relucir echando mano a los impuestos que pagamos los contribuyentes. Con una clarividencia salomónica, subsidiamos 40 millones el año pasado y para el próximo semestre se han programado 29 millones de dólares. No obstante, hay que mantener el flujo de caja de las empresas eléctricas y como el petróleo sigue en alza, hay que aumentar la cuenta de luz a los medianos y grandes consumidores para que, sumado al mencionado subsidio que de hecho estamos indirectamente aportando, mantengamos sus ganancias. ¿Hasta cuándo el Ente Regulador va a permitir este abuso?
Como ya decidimos, en una acción muy loable, que los pobres agobiados con el alza en el transporte y de la canasta básica no pueden con un aumento en su cuenta de luz, nuestro gobernante les tiró la toalla del subsidio y muy pronto vendrá un aumento del salario mínimo. Por su lado, los industriales y comerciantes ya han declarado que no pueden seguir manteniendo sus gastos y que van a tener que subir el precio de los productos o servicios que prestan. Como estamos en una economía abierta, el Gobierno no puede volver a controlar los precios y por lo tanto, la inflación que causarán estos aumentos será récord en nuestra historia. ¿Dónde va a caer entonces el hacha? El eslabón más débil en esta cadena, sin duda, será la clase media, la pequeña y mediana empresa.
¿Qué nos traen los reyes magos? Una muy variada canasta, no de frutas, sino de reducciones e incrementos en diversas áreas de la actividad nacional. Por ejemplo, nos reducirán el salario al tener que pagar impuestos sobre los gastos de representación y viáticos, menguará nuestro poder adquisitivo con el alza de los productos alimenticios y los servicios. Por otro lado, nos aumentarán la cuenta de luz, el costo del combustible y por ende, el transporte; además, vendrá un justo aumento del salario mínimo, el cual es grave para la pequeña empresa.
Como vemos apreciados lectores, el panorama, especialmente para ese importante sector de nuestra sociedad, que siempre ha sido distinguido y ponderado como el amortiguador de los problemas sociales entre la clase alta y baja, se presenta en el 2006 como el más difícil en nuestra historia republicana.
Ojalá que Dios nos ilumine y que en alguna forma la inventiva de nuestros profesionales produzca alguna fórmula para evitar que esta situación se convierta en un réquiem para nuestra más importante clase social.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América