Réquiem por el PDC
Al suscribir el acuerdo META con el PRD, los dirigentes del PDC pusieron a su partido en una posición insostenible, debido a que su colectivo, que tenía una fuerte base ideológica y era conocido por su oposición a la dictadura de los militares y sus socios civiles, se había aliado en la Asamblea Legislativa con el partido que fue el brazo político de esa misma dictadura.
Imposible echar a un lado el pasado del PRD para hacer borrón y cuenta nueva como ha tratado de hacer el PDC. Esto se debe a que muchas dirigentes actuales del PRD colaboraron con la dictadura militar. Por ejemplo, Carlos Duque, por largo tiempo a la cabeza de la notoria empresa Transit y el candidato presidencial del tirano Noriega en las elecciones de 1989, es presidente vitalicio y miembro activo del PRD. La mentalidad de aquellos dirigentes, ajena a la democracia, y su objetivo de enquistarse en el Gobierno para lucrar del poder, no ha cambiado. En cuanto a los medios que el PRD emplea para llegar al poder, recordemos que la dictadura militar se mantuvo no sólo en base al poder de las armas sino mediante el poder de la corrupción y la propaganda mentirosa. Ahora le falta al PRD el apoyo del brazo armado, pero sigue empleando los otros medios para lograr su objetivo. Por ello, quienes se asocian estrechamente con el PRD terminan siendo cómplices en las fechorías de los dirigentes perredistas que son expertos en actuar al margen de la ley o en cambiar la ley según les convenga.
El PDC debió de haber aprendido una lección con José Antonio Sossa, quien era un destacado dirigente del PDC cuando fue nombrado Procurador General por el presidente perredista Ernesto Pérez Balladares en 1994. Según dijo en esa oportunidad Gabriel Cedeño, el presidente encargado del PDC, Sossa renunciaría al partido para asumir la jefatura del Ministerio Público, pero después de que cumpliera con su responsabilidad en el cargo, sería reintegrado al PDC (La Prensa, 8 de septiembre de 1994).
Pero el PDC no aprovechó la lección. Ricardo Arias Calderón defendió la actuación de Sossa y concertó el pacto META con el PRD. Es más, a razón de la caricatura publicada por La Prensa el 30 de diciembre, por defender al pacto META, Arias Calderón ha pasado a defender el PRD asegurando que "el país eligió democráticamente en el período pasado un Presidente PRD y ha elegido en dos elecciones numerosos legisladores, alcaldes y representantes PRD, con un apreciable porcentaje de votos "(El Panamá América, 7 de enero de 2001).
Afirmando que el PRD llegó al poder mediante un proceso electoral democrático, Arias Calderón omitió decir lo que el PRD hizo en el poder en el pasado quinquenio. Por ejemplo, no dijo que el "Presidente PRD", Ernesto Pérez Balladares, se ganó el apodo de "Pinocho" y se dijo que su Gobierno era una dictadura civil; que indultó a militares y civiles quienes tenían cuentas pendientes con la justicia por sus acciones durante la dictadura; que, con la colaboración de los legisladores del PRD, reformó a la ARI para disponer del tesoro de las áreas revertidas, privatizó el INTEL y entregó la economía panameña a las IFIs, subió los salarios de la plana mayor de su Gobierno a $10,000 mensual, otorgando a la presidencia una partida secreta anual de $6 millones y logrando que el erario pagara $17 millones a los batalloneros que aterrorizaron al pueblo panameño; y que varios legisladores perredistas lograron la reelección gracias a millonarias partidas circuitales.
Por defender al pacto META, Arias Calderón olvidó decir que el PRD promovió un referendo para reformar la Constitución, de manera que Pérez Balladares tuviera la posibilidad de ocupar la presidencia por un quinquenio más. Olvidó los muertos --Ramón Casís, Yolanda Pimentel, César A. Pimentel, Rómulo Arrocha y Eusendo Domínguez-- y los millones que costó ese referendo. ¡Se olvidó hasta de la enconada lucha que él mismo sostuvo contra la reelección inmediata de Pérez Balladares!
Esta falta de lógica se repitió en las declaraciones del procurador Sossa en referencia a los restos de las víctimas de la dictadura militar descubiertos en el antiguo cuartel de Los Pumas. Aún cuando el Ministerio Público sí tuvo a bien interrogar al abogado Ramón Fonseca Mora - quien se ha dedicado a promover la búsqueda de restos de los desaparecidos- Sossa dijo que no llamaría a declarar a los militares que fueron jefes del cuartel sino hasta después de conocer la identidad de los cadáveres. En mi opinión, ha sucedido lo que vaticiné cuando se suscribió el acuerdo META. Siendo socio del PRD en la Asamblea, el PDC no puede presionar para que se haga justicia por los asesinatos, desapariciones, latrocinio y abuso del poder cometidos durante la dictadura de los militares y sus socios civiles (El Panamá América 29 de agosto de 2000).
El partido que fue el brazo político de la dictadura militar debe extinguirse. Pero en vez, morirá el PDC, porque no puede sobrevivir las contradicciones en que incurren sus dirigentes para justificar y mantener la alianza META.
Imposible echar a un lado el pasado del PRD para hacer borrón y cuenta nueva como ha tratado de hacer el PDC. Esto se debe a que muchas dirigentes actuales del PRD colaboraron con la dictadura militar. Por ejemplo, Carlos Duque, por largo tiempo a la cabeza de la notoria empresa Transit y el candidato presidencial del tirano Noriega en las elecciones de 1989, es presidente vitalicio y miembro activo del PRD. La mentalidad de aquellos dirigentes, ajena a la democracia, y su objetivo de enquistarse en el Gobierno para lucrar del poder, no ha cambiado. En cuanto a los medios que el PRD emplea para llegar al poder, recordemos que la dictadura militar se mantuvo no sólo en base al poder de las armas sino mediante el poder de la corrupción y la propaganda mentirosa. Ahora le falta al PRD el apoyo del brazo armado, pero sigue empleando los otros medios para lograr su objetivo. Por ello, quienes se asocian estrechamente con el PRD terminan siendo cómplices en las fechorías de los dirigentes perredistas que son expertos en actuar al margen de la ley o en cambiar la ley según les convenga.
El PDC debió de haber aprendido una lección con José Antonio Sossa, quien era un destacado dirigente del PDC cuando fue nombrado Procurador General por el presidente perredista Ernesto Pérez Balladares en 1994. Según dijo en esa oportunidad Gabriel Cedeño, el presidente encargado del PDC, Sossa renunciaría al partido para asumir la jefatura del Ministerio Público, pero después de que cumpliera con su responsabilidad en el cargo, sería reintegrado al PDC (La Prensa, 8 de septiembre de 1994).
Pero el PDC no aprovechó la lección. Ricardo Arias Calderón defendió la actuación de Sossa y concertó el pacto META con el PRD. Es más, a razón de la caricatura publicada por La Prensa el 30 de diciembre, por defender al pacto META, Arias Calderón ha pasado a defender el PRD asegurando que "el país eligió democráticamente en el período pasado un Presidente PRD y ha elegido en dos elecciones numerosos legisladores, alcaldes y representantes PRD, con un apreciable porcentaje de votos "(El Panamá América, 7 de enero de 2001).
Afirmando que el PRD llegó al poder mediante un proceso electoral democrático, Arias Calderón omitió decir lo que el PRD hizo en el poder en el pasado quinquenio. Por ejemplo, no dijo que el "Presidente PRD", Ernesto Pérez Balladares, se ganó el apodo de "Pinocho" y se dijo que su Gobierno era una dictadura civil; que indultó a militares y civiles quienes tenían cuentas pendientes con la justicia por sus acciones durante la dictadura; que, con la colaboración de los legisladores del PRD, reformó a la ARI para disponer del tesoro de las áreas revertidas, privatizó el INTEL y entregó la economía panameña a las IFIs, subió los salarios de la plana mayor de su Gobierno a $10,000 mensual, otorgando a la presidencia una partida secreta anual de $6 millones y logrando que el erario pagara $17 millones a los batalloneros que aterrorizaron al pueblo panameño; y que varios legisladores perredistas lograron la reelección gracias a millonarias partidas circuitales.
Por defender al pacto META, Arias Calderón olvidó decir que el PRD promovió un referendo para reformar la Constitución, de manera que Pérez Balladares tuviera la posibilidad de ocupar la presidencia por un quinquenio más. Olvidó los muertos --Ramón Casís, Yolanda Pimentel, César A. Pimentel, Rómulo Arrocha y Eusendo Domínguez-- y los millones que costó ese referendo. ¡Se olvidó hasta de la enconada lucha que él mismo sostuvo contra la reelección inmediata de Pérez Balladares!
Esta falta de lógica se repitió en las declaraciones del procurador Sossa en referencia a los restos de las víctimas de la dictadura militar descubiertos en el antiguo cuartel de Los Pumas. Aún cuando el Ministerio Público sí tuvo a bien interrogar al abogado Ramón Fonseca Mora - quien se ha dedicado a promover la búsqueda de restos de los desaparecidos- Sossa dijo que no llamaría a declarar a los militares que fueron jefes del cuartel sino hasta después de conocer la identidad de los cadáveres. En mi opinión, ha sucedido lo que vaticiné cuando se suscribió el acuerdo META. Siendo socio del PRD en la Asamblea, el PDC no puede presionar para que se haga justicia por los asesinatos, desapariciones, latrocinio y abuso del poder cometidos durante la dictadura de los militares y sus socios civiles (El Panamá América 29 de agosto de 2000).
El partido que fue el brazo político de la dictadura militar debe extinguirse. Pero en vez, morirá el PDC, porque no puede sobrevivir las contradicciones en que incurren sus dirigentes para justificar y mantener la alianza META.