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Rescatemos al Taboga turístico


Aunque Panamá está en medio de un auge turístico que no tiene precedentes en su historia, la isla de Taboga, a menos de una hora en lancha desde la ciudad capital, padece la peor ruina que recuerden sus residentes y visitantes consuetudinarios.
Hace 60 años, inspiró a músicos y poetas. Ricardo Fábrega, el autor de boleros emblemáticos de nuestra nacionalidad, como Panamá Viejo, tituló con el nombre de Taboga uno de sus inmortales éxitos. En una de sus estrofas, la describe como " tierra de las flores". Hoy en vez de jardines hay un inmenso muladar y peor lupanar.
Los cansados caserones de madera, que serpentean por sus callejuelas y veredas, lucen ruinosos y descuidados. La inmundicia prolifera por doquier, al igual que sus cantinas de mala muerte. Los otrora abundantes visitantes se han ido para no regresar.
Sólo algunos edificios de apartamento para residentes ocasionales y algunas elegantes residencias de descanso de fin de semana marcan la excepción en aquel desolado y triste paisaje, acentuando sin embargo el contraste entre lo bello y lo espantoso.
Tan pronto se llega al muelle, se cobra a los visitantes una suma por concepto de aseo. Como idea, es buena. Lo malo es que nunca ha habido desde entonces tanta basura en la playa, aceras y calles. Alguien reclamó la ausencia de recipiente para echar desperdicios, a lo que un lugareño contestó airado: "Arrójelo a la playa, para eso usted paga, para que después lo recojan".
No hay sitio donde comer, salvo el único hotel. Como consecuencia del monopolio, es caro y nada tiene. Se cobra por el acceso a la playa, pero ésta luce igualmente en mal estado. Siempre yace bajo sus arenas el peligro de un pedazo de vidrio o algún objeto punzante. Nadie la limpia.
Lo más lamentable es que con un pequeño estímulo, es posible volver a convertir a la pequeña isla en un punto de atracción. No tiene por qué continuar en su actual estado lamentable, con tan buena posición geográfica, a la entrada sur del Canal. Es cuestión de mejorar y dotarle de infraestructura necesaria para atender a los turistas. Y ojalá a nadie se le ocurra llevar visitantes hacia ella antes de que esté preparada para recibirlos.
Un buen modelo para ello podría ser Isla Mujeres en Cancún. A ella se llega desde la costa por medio de lanchas de superficie y dos submarinos de turismo. Una vez se arriba a la isla, el visitante tiene varias opciones, entre juegos de playa, restaurantes, bares, lugares de diversión para niños, sitios de venta de artesanía, discotecas, etc. Nada tiene que no podamos emular en Taboga. Y el potencial de ésta es mucho mayor. El Instituto Panameño de Turismo tiene la palabra.

101 años de Panamá América

 
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