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Rescatemos los carnavales penonomeños


El carnaval en Penonomé de 1999 será recordado como uno de los peores. Para mi, que tengo casa frente al parque, fue un desastre. La Junta de Carnaval autorizó la instalación de una plataforma frente la entrada principal a mi casa que efectivamente bloqueó no solo la entrada de mi casa sino la libre circulación de las personas que pasaban por allí. Encima de esta plataforma colocaron no menos de 16 bocinas de donde salía bulla, y más bulla (no hay forma que eso sea música aunque algunos le llaman reggae).
Esta plataforma sirvió de escudo para que todo el mundo se orinara en esa área, quedando yo, mi familia y mis amistades totalmente privados de nuestra libertad ciudadana de respirar aire puro, de oír cualquier conversación dentro de la casa, y de mis derechos civiles al no tener libre acceso a mi residencia. Los vidrios de mis ventanas temblaban y de milagro no se rompió ninguno. Me rompieron varios potes, varias matas y se dieron gusto orinando en mi portal y todos los alrededores de mi casa. Vi a un joven que iba a orinar en mi pared y le dije "para eso ya". ¿Saben lo que me contestó? "¡Pero señora, si yo orino aquí todo el tiempo!"
Uds. no tienen idea la cantidad de personas que se me acercaron como si me estuvieran dando un pésame, por lo menos así lo sentí yo. Algunos eran conocidos, otros totalmente desconocidos. Hubo una señora que me dijo, "¡Esto no lo permitiremos jamás!". Los que hablaban eran viejos, jóvenes, blancos, morenos, penonomeños y no penonomeños. Los pocos turistas extranjeros que vi por ahí tenían cara de susto.
Creo que tengo una buena idea del carnaval que quieren los penonomeños y no es el carnaval que acaba de pasar, donde el comportamiento humano queda totalmente por el suelo y en su mayoría vemos a la juventud totalmente borracha o endrogada o una combinación de ambos exhibiendo un comportamiento totalmente bochornoso y no de acuerdo con la sociedad a la cual pertenecemos.
¿Cómo es que una catedral tiene que permanecer cerrada y cercada por cuatro días porque todo lo que ocurre a su alrededor es un insulto, una bofetada? ¿Cómo es que la gente se salvajiza, para qué y por qué? ¿Eso es carnaval?
¿Que pasó con los servicios portátiles? La semana anterior había conversado con la alcaldesa y me aseguró que habría estos servicios. Si acaso los hubo, yo no vi ni uno solo, ¡pero sí les digo que son totalmente necesarios para que la gente no haga sus necesidades en la calle! ¿Salud para el pueblo? ¡Salud para el país!
¿Saben lo que había dentro del parque? ¡Un bazar persa de la peor categoría! Una gran tolda con toda clase de licores; otra tolda con comida caliente; montones de vendedores ambulantes. Y todo esto rodeado de cantidades de quioscos para la venta de cerveza. Pregunto: ¿quiénes se benefician con estos carnavales? ¿Y a costilla de quién? Y mientras que este desorden y mal uso de las áreas públicas no se resuelva, olvidémonos de hacerle mejoras al parque.
¿Saben lo que le pasaba a nuestras comparsas y a nuestras princesas penonomeñas este año? Pues que no había forma de saltar, brincar y caminar atravesando las calles del parque porque con excepción del área de la policía y el frente de la iglesia, el resto lo tenia la Junta de Carnaval totalmente bloqueada con las benditas tarimas ¡y no se podía pasar de un lado a otro! Así que por lo menos las DUP y sus amigos se la pasaron andando del centro geográfico del país a el Manguito y de regreso. Cuando lo que queremos es que los Corsarios, los Acuarios, las DUP y los que se me escapan perdonen, puedan "comparsear" detrás de su murga por las distintas calles del pueblo y alrededor del parque. Pero esto no fue posible porque el afán de hacer plata con las plataformas, los licores, las cervezas, etc. negaban al penonomeño y a cualquiera persona con cuatro sesos de frente, la libertad de gozar el carnaval penonomeño como personas alegres pero civiles.
Cuando la mojadera era divertida comenzaba a las 9 a.m. Después de tres o cuatro horas de jolgorio, la mojadera llegaba a su fin. Muchos se iban a descansar para las actividades de la tarde. Luego las cuadrillas limpiaban el pueblo, las calles quedaban limpias y secas, y el pueblo se volvía a poner de gala. La mojadera tenia su fin y era respetado. Uno se podía vestir de limpio y punto. Pero ahora no. Comienza después de las 10:00a.m. y la bulla que algunos consideran música termina después de las 4:30p.m. ¡Hay unas tarimas que no paran en toda la noche! ¡Pobres viejos, pobres enfermos y pobres niños! ¡La Avenida Central queda toda mojada, sucia y hedionda! Y los desfiles, si los hay, lógicamente salen tardísimo. El desfile de las polleras y montunas, que es lo más lindo del carnaval, ni se puede apreciar porque sale muy tarde en la noche cuando debería salir a más tardar a las 6:00p.m., cuando todavía hay luz.
Mis amigos que llevan años de ir a Penonomé, me han dicho que ¡no van más! Si no trabajamos duro para cambiar esta imagen que se ha creado, bien nos merecemos que el IPAT nos añada a la lista de los lugares no recomendados para los turistas ni para las personas decentes.
Pero tengo la esperanza y por eso escribo, que debemos rescatar nuestros carnavales penonomeños para que sean del gozo de todos, y de todas las edades. No queremos que lo que predomine sea el mal comportamiento, la borrachera y ¡los hombres orinando en cuanta pared encuentran! Queremos carnavalear alrededor de las calles del pueblo, seguir detrás de nuestras murgas, encontrarnos y mezclarnos con las otras comparsas, y ¡que nuestra catedral tenga las puertas abiertas! Y terminar los cuatro días con alegría y no con disgustos, rabias y la necesidad de escribir artículos como éste. ¡Estoy convencida que la energía negativa absorbe mucho más tiempo que la positiva!
Recomiendo que la Junta del Carnaval del 2000 se establezca desde ahora y que en ella tengamos un representante de cada barrio y de cada comparsa en esta Junta. Además deben participar las autoridades civiles que representan los bomberos, la policía, etc. Que no se permita la toma de decisiones arbitrarias y absolutas que no rinden ningún beneficio a nuestra comunidad. Que se estudie bien el rendimiento económico y decidamos qué queremos permitir y qué no queremos más en nuestro querido Penonomé. Y como me dijo aquella bella señora: "¡esto que ha ocurrido ahora, no lo permitiremos jamás!".

101 años de Panamá América

 
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