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Reseña fundamental


En vista de que el sábado 27 de octubre varios medios locales reprodujeron las declaraciones que diera Norberto Delgado - ministro de Economía y Finanzas - sobre un plan para ampliar las actuales estructuras del Canal de Panamá, me permitiré hacer algunas reflexiones ligadas al tema en referencia.
Para comenzar, nuestra nación no está lista para avocarse a una decisión de esta envergadura.
Han transcurrido sólo 22 meses desde que se traspasara la vía a jurisdicción panameña y algunos sectores pretenden iniciar - a la carrera y por las razones equivocadas - una aventura financiera de varios miles de millones de dólares sin contar aún con todos los estudios que se requieren para que se debata, de manera civilizada y entre todos los que aquí habitamos, una obra de esta naturaleza.
Insisto en destacar que el país y el Canal no se han ajustado a los deberes que esta nueva relación demanda mutuamente, como tampoco ha madurado el beneficio que ambos pudieran obtener si se complementaran de manera armónica dentro de un gran esquema nacional de desarrollo.
Cuando todos los elementos sean sopesados en su justa dimensión podremos entonces - y solo entonces - discutir a fondo la decisión más importante que tendremos que afrontar como país durante el siglo que recién empieza.
Los avances que ha presenciado el mundo - especialmente en los últimos 50 años - obligan a cotejar las metas y condiciones que prevalecían cuando se inició la obra en 1903, contra esos nuevos parámetros que definen hoy las estructuras operativas de la sociedad moderna.
Dentro de este ritmo de cambios - transformaciones que se han producido a una velocidad exponencial y que ninguno de los grandes visionarios modernos pudo predecir en su totalidad - podría resultar engañoso pensar que el Canal de Panamá seguirá ocupando ese rol cardinal que ostentó durante la transición del siglo 19 al 20.
Estructurar una costosa ampliación de la vía, duplicando los parámetros del mismo esquema operativo con que fuera concebida, diseñada y construida hace casi 100 años, pudiera convertirse en una postura temeraria dada la obsolescencia conceptual que la misma encierra.
Por todo lo, antes dicho desde mayo del año en curso, quien suscribe este artículo, junto a Ricardo Arias Calderón, Omar Jaén Suárez, Guillermo Quijano Castillo, Jorge Eduardo Ritter Domingo, Carlos F. Rodríguez Fernández - Miranda y David Samudio Meléndez conformamos, por iniciativa propia, un grupo de estudio con el ánimo exclusivo de establecer las bases donde generar un genuino acuerdo sobre el tema que nos ocupa.
Así las cosas, el resultado de este esfuerzo es un documento titulado "Aporte Para Un Consenso Nacional Sobre el Futuro del Canal". Salvo mi persona, todos los integrantes son miembros prominentes de alguna agrupación política nacional, asunto ex profeso concebido con el ánimo exclusivo de elevar el análisis sobre tan delicada cuestión a tema de Estado cuya definición tendrá - sin lugar a dudas - implicaciones profundas para con el futuro mismo de la nación panameña.
El pliego que resume nuestro trabajo será entregado a la señora presidenta Mireya Moscoso, al igual que a los directores de los partidos políticos del país, en los próximos días.
Por mi parte haré depositarios de este aporte, tanto a los grupos civiles nacionales como a los campesinos del sector de la nueva cuenca, con el único interés de formalizar su representación durante el proceso de debate que habrá de darse sobre tan trascendental asunto.
rbermudez@cableonda.net

101 años de Panamá América

 
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