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Reserva energ'e9tica



Las autoridades confirmaron lo que veníamos comentando desde hace tiempo, que el país está usando sus reservas de energía para atender la creciente demanda de electricidad. Algunos especialistas del ramo han dado su grito de alerta, sobre la posibilidad de que la respuesta gubernamental consista en una mera racionalización del consumo, lo cual puede implicar desde ahorro a racionamiento, por lo cual ya hemos pasado en los tiempos previos a la privatización. La racionalización, advierten, puede detener el progreso económico del país. La solución, sugieren, debe venir por la vía del incremento de la generación de energía, sea hidráulica, térmica o importada.
Hay, sin embargo, condiciones que conspiran para agravar la crisis, casi tantas como oportunidades para superarla. Entre las primeras, tenemos el que nadie se interese en ningún gran proyecto nuevo tipo Estí, por su alto costo y por la falta de garantías para la venta de electricidad a largo plazo, sin lo cual cualquier inversión carecería de incentivos y seguridad de retorno. Otro problema es que las hidroeléctricas son costosas y toman tiempo.
Las plantas térmicas, por su parte, son ineficientes, costosas, altamente contaminantes y nos hacen dependientes del petróleo, que está por las nubes. Ello nos deja con tan sólo una alternativa a la vista, la compra de energía a Colombia, para no mencionar a Centroamérica, que no tiene ni para ella. Pero la opción de Colombia tiene el inconveniente de que no es bueno depender de la energía ajena, como es el caso actual de Chile, atribulado por su dependencia energética de Argentina y Bolivia. En todo caso, lo mejor es depender de uno mismo.
De allí que nos planteemos como alternativa, revisar las reglas de juego, de modo que se incentive la inversión privada en la generación de la energía menos cara posible, preferiblemente hidráulica. Al mismo tiempo, debemos acelerar la interconexión eléctrica que nos permita comprar energía a Colombia. Y por último, hacer que el Estado participe con su propia empresa en la generación, en condiciones de equidad con el sector privado, tal cual tiene lugar en el negocio de banca. No se trata de desplazar al último, sino de suplir su falta.

101 años de Panamá América

 
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