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Residencias, escuelas y tiendas encerradas por seguridad


En la ciudad de Panamá actualmente no sólo los delincuentes son los que viven tras las rejas, sino que ante la ola de delincuencia existente, muchas son las personas que han optado como última alternativa vivir tras los barrotes para proteger sus bienes de los maleantes.
Pero este problema no sólo lo padecen los propietarios de viviendas particulares, sino que se observa en las abarroterías, minisúper, casas de empeños y hasta en las escuelas, sobre todo aquellas que están ubicadas en áreas peligrosas.
Esto ocurre con mucha frecuencia ante la falta de respuestas de las autoridades, a pesar que el director de la Policía Nacional, Carlos Barés, asegura que hay suficientes agentes en las calles, velando por la seguridad de los asociados.
Rolando Cáceres, residente en el sector de Chanis, manifestó que tuvo que rodear su casa de verjas, en vista de que en dos ocasiones los ladrones se introdujeron en su vivienda llevándose objetos de valor.
"No me quedó otra alternativa, puesto que en las dos ocasiones llamé a la policía y llegaron tres horas después del hecho", aseguró.
Relató que por lo menos en su caso acudieron tarde, pero que a otros vecinos que también le han robado, ni siquiera se presentaron para atender el llamado.
Por otro lado, en el distrito de San Miguelito, específicamente en el sector de Cerro Batea es común observar las tiendas de los asiáticos repletas de verjas y en algunos casos se encontraban prácticamente forradas con planchas de este metal.
Según cifras del Comité Nacional de Análisis de Estudios Criminales (CoNADEC) en el año 2000 se registraron 10 mil 916 delitos y el año pasado 11 mil 702, siendo los corregimientos de Betania, Santa Ana y Calidonia, en ese orden, los tres donde más casos se suscitaron con mil 172; mil 116 y mil 56 respectivamente.
En cuanto a los heridos por arma de fuego en la ciudad de Panamá y las periferias, señaló que en el 2000 ocurrieron mil 201 y el año pasado 908; siendo los corregimientos de El Chorrillo y Curundú donde más casos ocurrieron.
Mientras que en el distrito de San Miguelito ocurrieron 326 casos en el 2000 y 203 en el 2001, siendo el corregimiento de Belisario Porras el que más registra en los dos años juntos con 380.
Por su parte, del departamento de Relaciones Públicas de la Policía Nacional informó que ante la cantidad de hurtos que ocurren en las barriadas, se inició el programa Vecinos Vigilantes, que a juicio de la institución ha dado los resultados esperados.
Añadieron que muchos casos de robos persisten en las urbanizaciones, debido a que algunas personas tienen gran cantidad de árboles en la entrada de sus viviendas, además de los muros elevados, elementos que imposibilitan la visión de los vecinos.
Cabe señalar que por lo pronto, el sentir general es que hace falta más vigilancia policial y mano dura contra los delincuentes para disminuir notablemente esta actividad.

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