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Residentes de San Felipe piden terreno en calle 13


El corregimiento de San Felipe, declarado Patrimonio de la Humanidad, ha sido considerado de importancia para el desarrollo comercial y turístico en la economía del país, y así lo han visto los empresarios nacionales y extranjeros, quienes se han aprestado a tratar de obtener inmuebles para desarrollar proyectos habitacionales, locales comerciales y también culturales y de recreación.
Pero estas proyecciones de desarrollo, aunque son beneficiosas para el país y puede ser que también para los habitantes del área, no todo es bueno, porque parte de los residentes del considerado "Casco Viejo de la ciudad" tienen que abandonar las infraesructuras habitacionales porque la categoría que se le quiere dar a la zona no es accesible económicamente para que los actuales residentes lo sigan siendo.
Ante el problema, actualmente unas 600 familias tienen que desocupar sus casas, cuartos o apartamentos, porque los dueños de las edificaciones las han vendido o las necesitan para reestructurarlas.
El Gobierno nacional, a través del Ministerio de Vivienda (MIVI) le ha dado a las familias la opción de proporcionarles lotes servidos en terrenos de Panamá Oeste, entre ellos Arraiján y áreas revertidas de la antigua base militar de Howard.
No obstante, los residentes de Catedral, como también se le conoce al corregimiento, se oponen a trasladarse a vivir a esos sitios, aduciendo que sus gastos aumentarían con los costos de transporte, a lo que no todos tienen la capacidad de asumir, sobre todo, los jubilados, quienes son en su mayoría los más afectados.
Como una alternativa al problema de los lanzamientos, el representante del corregimiento, Mario E. Kennedy, ha planteado al Gobierno utilizar un terreno que quedó desocupado entre la calle 13 y avenida A, donde antes estuvo la Destilería Tívoli.
De acuerdo con Kennedy, la casa identificada con el número 11-08, fue derrumbada el pasado diciembre 15 y tras averiguaciones, se pudo constatar de que el terreno quedó en manos del Gobierno, específicamente del Banco Hipotecario Nacional, que es la entidad que los administra.
Siendo las cosas así, explica el representante, por iniciativa de los residentes se hizo la petición al BHN y al MIVI para que en este sitio se construya un proyecto habitacional que pueda solucionar en parte el problema.
"Con la infraestructura que se tiene planeada se le daría respuesta a unas 40 familias del corregimiento", señaló el representante, al tiempo que reconoció que "esa concesión no resuelve el problema, pero sí ayuda".
Comentó además que ante el problema de lanzamiento en San Felipe, algunos han querido tomar el asunto con fines políticos, pero él es realista y ha tratado de que la gente entienda de que encontrar una solución en la capital no es fácil y menos en la misma área, porque no hay terrenos disponibles.
Agrega que otra solución es aceptar las construcciones en El Marañón y "ya se han logrado acuerdos con los residentes que tienen posibilidades de asumir los costos hipotecarios y ellos han aceptado mudarse a esos apartamentos, los cuales serán construidos por el MIVI y se espera que estén listos en los próximos meses".
En el marco de la búsqueda de soluciones, ya se ha conversado con el Instituto Nacional de Cultura, Patrimonio Histórico y el Ministerio de Vivienda, para ubicar a los que haya que desalojar con urgencia, en casa desocupadas, precisó.
"Se le ha explicado a la gente que hay que salir y lo mejor es hacerlo antes de que hayan consecuencias lamentables", indicó Kennedy.
Por su parte, los moradores de San Felipe instan al Gobierno a que sea consecuente con ellos y les construya sus nuevas viviendas en el terreno de calle 13, para seguir viviendo en el barrio en que, algunos, lo han hecho, algunos han hecho, algunos, por más de 30 años.

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