default

Respetando a los muertos


Uno de los resultados de los ataques terroristas en Estados Unidos fue la demostración del gran respeto que sienten los ciudadanos de esa nación por sus muertos. Eso nos debería servir de lección a los panameños. En nuestro país hay casos verdaderamente vergonzosos donde funcionarios y políticos se comportan de manera bochornosa frente a nuestros desaparecidos.
Por ejemplo, un conocido ministro de la dictadura y norieguista en sus tiempos, escribió recientemente que los huesos que el perro Eagle había descubierto no eran otra cosa que "huesos de chivo". ¡Qué insolencia! ¡Qué falta de respeto por aquellos panameños masacrados por el dictador Torrijos! (Leyendo esta semana un magnífico reportaje en El Panamá América sobre la historia de Coiba, parece que ese dictador era de verdad sanguinario.) El tipo no es otro que Jorge Eduardo Ritter, quien tiene una columna fija en un rotativo local que antes estaba con la democracia.
Otro ejemplo de irrespeto e irresponsabilidad fueron las declaraciones del aterrador José Antonio Sossa, aunque de este señor ya nada me extraña. El procurador, en otra de sus reacciones, se salió con la locura de que unos laboratorios en Estados Unidos habían concluido que las osamentas atribuidas a Heliodoro Portugal eran de alguien diferente. Esto también demuestra la gran ignorancia en bioquímica y matemáticas del despistado procurador.
Primero, si un laboratorio en Estados Unidos contradice a otro en materia de análisis de DNA (siglas en inglés) es porque recibió ejemplares óseos errados. O sea que el Ministerio Público de Panamá, que es la oficina del procurador, le envió, por irresponsabilidad o malicia, muestras falsificadas a ese laboratorio. Por reglas matemáticas simples, una identificación positiva, como la que resultó con las osamentas de Portugal, es millones de veces más difícil que una identificación negativa. Esto le da la razón a los comités de derechos humanos y de desaparecidos de la dictadura de Panamá quienes ya habían recibido certificación de Estados Unidos de que la osamenta en cuestión era de un pariente muy cercano de alguien que había mandado sangre desde Panamá. Era simple materia de identificar a ese alguien. Ese alguien resultó ser la hija de Heliodoro Portugal.
Pero Sossa, no contento con meter la pata casi a diario, convocó una rueda de prensa donde los periodistas se quedaron atónitos escuchando las gansadas del señor procurador. Pero, esperen, que aún hay más. Parece que un primo del procurador está desesperado por ganarse una licitación para montar un laboratorio que le haría pruebas DNA a osamentas y otras actividades forenses. Habría que ver si Sossa es accionista en esa empresa, y si por eso decidió calumniar los resultados de un laboratorio de Estados Unidos e irrespetar a la familia Portugal. Como en Panamá no hay ley que prohíba el conflicto de intereses, a Sossa no se lo puede encausar por esa causa. En países ordenados a Sossa ya lo hubieran destituido hace rato. Lo más divertido es que ahora Sossa anda diciendo que la mala reputación del Ministerio Público se debe a una campaña del "crimen organizado".
Cambiando de tema, me gustaría saber cuál es el problema que tiene El Panamá América con el ministro Spadafora. Cierto, el susodicho ministro no tiene una personalidad de sonrisas y abrazos. Pero para ser magistrado de la Corte Suprema no hay que ser "Mister Simpatía". Sólo se requiere tener un buen sentido de la justicia, buenos conocimientos, y poseer una trayectoria honesta. Estos requisitos, Spadafora los posee en abundancia. Por ningún lado dice la Constitución que hay que ser seguidor de Martín Torrijos o de la cúpula perrediana.
El hecho que el ministro haya demandado a un periodista de El Panamá América (un error que yo mismo se lo critiqué), no lo incapacita para vestir la toga de magistrado supremo. Si eso fuera así, entonces todos los magistrados actuales de la Corte Suprema deberían renunciar, ya que esa corte declaró legal el cruel encarcelamiento del director de cierto conocido tabloide, Carlos Singares (cuando ese tabloide era muy superior a lo que es ahora: un perrito faldero de acaudalados políticos que despide a excelentes periodistas).
Incidentalmente, ese tabloide publicó semanas atrás la noticia que Pérez-Balladares había demandado a este servidor. Pero ningún otro medio impreso, hasta donde yo sé, se hizo eco. Lo extraño del asunto es que el ex presidente todavía no ha negado la noticia. Así que estoy demandado, pero al mismo tiempo no lo estoy. ¿ Quién entiende a Panamá?
*Universidad de San Francisco, California

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América