Respetemos la verdad histórica
La narcodictadura, como todas las autocracias, aplicó un continuo lavado cerebral al pueblo panameño para que creyera que los líderes de la "revolución" eran los más patriotas, honrados y benévolos dirigentes en la historia de nuestra nación. En poquísimas oportunidades se pudo argüir lo contrario. Pero la Historia se ha encargado de probar que esa propaganda no era más que eso, lavado cerebral. Sólo tenemos que recordar cosas que parecían pasar desapercibidas como la de que, el que se aprovechó del golpe de Boris, visitaba pueblos del interior con un maletín cargado de billetes, no puedo decir de qué denominación, y que los repartía según dictaba su capricho del instante.
Los crímenes de Héctor y Hugo son otra verdad histórica incontrovertible. El mandamás que hizo posible el crimen de Hugo llegó a líder máximo porque así lo hizo posible el mandamás que regía en los tiempos de Héctor. Así de sencillo.
Muchos podrán enumerar, mejor que yo, cualquier cantidad de hechos que prueban que la narcodictadura fue fatal para el desarrollo moral y material de nuestra nación. Dado los tiempos que hoy vivimos, deseo expresar mi respaldo a los editoriales que El Panamá América ha intitulado "Recuerdos para la Historia". Creo que es necesario decirle a los actores, pasados y presentes, del lavado cerebral de la narcodictadura, que su propaganda no sólo es mentira sino que pretende eternizar una imperdonable falacia: El 31 de diciembre los panameños recibiremos el gran legado histórico de Omar Torrijos.
Una vez más, la narcodictadura fue amamantada por EE.UU., porque encajaba en sus planes hegemónicos. Tanto Torrijos como Noriega estuvieron en planilla de la CIA. Noriega llegó al ridículo de publicar un libro que fue una recopilación de todos los elogios que le hicieron sus patrocinadores gringos. Dentro de este paradójico escenario, Torrijos supo internacionalizar nuestra desigual lucha por recuperar todo nuestro territorio. Quiso el hado que la confrontación de la guerra fría nos fuera propicia, y por ello, logramos el respaldo de líderes tercermundistas como Nasser, Tito y Nehru. Torrijos orientó hábilmente este esfuerzo. Ahí está su especial participación en nuestra lucha nacionalista.
No obstante, el traspaso del Canal a su legítimo dueño no es legado de Torrijos, nada más. Nuestra lucha histórica comenzó desde que supimos de la traición de Bunau-Varilla. Muchos panameños ilustres participaron en esta lucha. No me atrevo a enumerar los nombres de todos esos panameños dignos, que se sacrificaron sin recibir poderes, prebendas ni dádivas. Sólo sintieron en su fuero interno la satisfacción de ayudar con su grano de arena a seguir formando nuestra nación.
Sí me atrevo a señalar a los mártires del 9 de enero de 1964 que ofrendaron sus vidas por el ideal de Panamá. También, el presidente Roberto "Nino" Chiari supo actuar a nombre de la dignidad de todos los panameños que quieren a este terruño sin esperar retribución alguna, pensando en las presentes y futuras generaciones de panameños que tienen el derecho de que se le presenten los hechos históricos sin tergiversaciones caprichosas.
El 31 de diciembre de 1999, al mediodía, se dará cumplimiento a lo acordado en los Tratados Torrijos-Carter, pero sería imposible agregar todos los apellidos que contribuyeron a esta etapa de nuestra lucha histórica. Ahora comienza la siguiente etapa. Todos los panameños sabemos de qué se trata. Por lo pronto, opino que lograr el saneamiento de todas las áreas panameñas que fueron contaminadas por los militares gringos, es uno de los objetivos más inmediatos. Debemos acometerlo. Mientras tanto, respetemos la verdad histórica por nuestro Panamá, que es inmortal.
Los crímenes de Héctor y Hugo son otra verdad histórica incontrovertible. El mandamás que hizo posible el crimen de Hugo llegó a líder máximo porque así lo hizo posible el mandamás que regía en los tiempos de Héctor. Así de sencillo.
Muchos podrán enumerar, mejor que yo, cualquier cantidad de hechos que prueban que la narcodictadura fue fatal para el desarrollo moral y material de nuestra nación. Dado los tiempos que hoy vivimos, deseo expresar mi respaldo a los editoriales que El Panamá América ha intitulado "Recuerdos para la Historia". Creo que es necesario decirle a los actores, pasados y presentes, del lavado cerebral de la narcodictadura, que su propaganda no sólo es mentira sino que pretende eternizar una imperdonable falacia: El 31 de diciembre los panameños recibiremos el gran legado histórico de Omar Torrijos.
Una vez más, la narcodictadura fue amamantada por EE.UU., porque encajaba en sus planes hegemónicos. Tanto Torrijos como Noriega estuvieron en planilla de la CIA. Noriega llegó al ridículo de publicar un libro que fue una recopilación de todos los elogios que le hicieron sus patrocinadores gringos. Dentro de este paradójico escenario, Torrijos supo internacionalizar nuestra desigual lucha por recuperar todo nuestro territorio. Quiso el hado que la confrontación de la guerra fría nos fuera propicia, y por ello, logramos el respaldo de líderes tercermundistas como Nasser, Tito y Nehru. Torrijos orientó hábilmente este esfuerzo. Ahí está su especial participación en nuestra lucha nacionalista.
No obstante, el traspaso del Canal a su legítimo dueño no es legado de Torrijos, nada más. Nuestra lucha histórica comenzó desde que supimos de la traición de Bunau-Varilla. Muchos panameños ilustres participaron en esta lucha. No me atrevo a enumerar los nombres de todos esos panameños dignos, que se sacrificaron sin recibir poderes, prebendas ni dádivas. Sólo sintieron en su fuero interno la satisfacción de ayudar con su grano de arena a seguir formando nuestra nación.
Sí me atrevo a señalar a los mártires del 9 de enero de 1964 que ofrendaron sus vidas por el ideal de Panamá. También, el presidente Roberto "Nino" Chiari supo actuar a nombre de la dignidad de todos los panameños que quieren a este terruño sin esperar retribución alguna, pensando en las presentes y futuras generaciones de panameños que tienen el derecho de que se le presenten los hechos históricos sin tergiversaciones caprichosas.
El 31 de diciembre de 1999, al mediodía, se dará cumplimiento a lo acordado en los Tratados Torrijos-Carter, pero sería imposible agregar todos los apellidos que contribuyeron a esta etapa de nuestra lucha histórica. Ahora comienza la siguiente etapa. Todos los panameños sabemos de qué se trata. Por lo pronto, opino que lograr el saneamiento de todas las áreas panameñas que fueron contaminadas por los militares gringos, es uno de los objetivos más inmediatos. Debemos acometerlo. Mientras tanto, respetemos la verdad histórica por nuestro Panamá, que es inmortal.