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Respeto al médico panameño


Debemos reconocer el alto grado de profesionalismo alcanzado por los médicos panameños, en diferentes especialidades, que laboran tanto en hospitales privados como estatales, demostrando a diario capacidad, entrega, humanismo y sobre todo, un gran domino de la tecnología más moderna que les permite practicar con singular éxito, operaciones del corazón y del cerebro, consideradas por los entendidos, entre las más delicadas de las intervenciones quirúrgicas.
Son consideradas casi rutinarias, exitosas operaciones de cataratas, de la retina e implantes de córneas.
Debemos recordar que la mayoría de los médicos panameños, han ganado sus títulos de especialistas en universidades y hospitales extranjeros, bajo la dirección y tutela de prominentes cirujanos norteamericanos, europeos y suramericanos, lo que ha permitido que contemos con un alto número de profesionales de la medicina, muy cotizados, tanto dentro de nuestro país como fuera de él.
Por temor a dejar alguno por fuera, no me arriesgo a mencionar nombres de eminentes cirujanos nacionales que dieron lustre a nuestro país por sus conocimientos y asombrosas intervenciones en cirugías altamente sensibles tanto del corazón como del cerebro.
Actualmente, nuestro país tiene la fortuna de contar con un número plural de especialistas en las ramas de cirugía, anestesia, computación, enfermería, es decir, todo el equipo humano y mecánico necesarios, para llevar a cabo con éxito las más complicadas intervenciones quirúrgicas.
Sería interesante analizar el por qué, si contamos con todo lo que se requiere para practicar exitosamente cualquier tipo de operación, tanta gente decide viajar a otros países, con el consiguiente riesgo de movilizarse estando sufriendo graves quebrantos de salud.
Con frecuencia nos enteramos de determinadas colectas, solicitadas por prensa, radio y televisión, para enviar a niños y niñas a otros países a que les practiquen transplantes de órganos; válvulas en el corazón y otras operaciones delicadas, pero ¿por qué no se las practican en Panamá ?
Si fuera por falta de donantes de órganos, entonces, ¿por qué no legislar, sobre el tema, adecuándonos a otros países?
Estoy seguro que nuestros galenos estarían dispuestos a ayudar a devolver la salud a los miembros de familias menos afortunadas, siempre y cuando se les facilite legalmente su labor.
Confío que, muy pronto en Panamá, la clase pudiente deje de pensar en la necesidad de trasladarse a otros países, como única opción viable de recuperación corporal, pues ya tenemos los hospitales y médicos privados, a la par de cualquier centro de salud de primera del extranjero. Sólo queda por mejorar los equipos e instalaciones de los hospitales y clínicas del Seguro Social y del Estado, para que los médicos actuales, y lo que vayan saliendo de las universidades, tanto nacionales como extranjeras, puedan demostrar sus conocimientos, brindando alivio al enfermo; sin importar su clase social.

101 años de Panamá América

 
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