Respuesta a un planteamiento
Mientras escribía mi artículo de la semana pasada "Votando por Martín con la Estrella Verde", el Dr. Carlos Iván Zúñiga escribía su artículo "El voto útil y la marejada civilista". Porque es un hombre culto, de trayectoria patriótica, con gusto analizo y evalúo sus argumentos. Al hacerlo me viene a la memoria el año de 1984, hace exactamente 20 años. Se preparaban entonces las primeras elecciones de presidente y legisladores en 16 años. En esta circunstancia era más necesaria y urgente que nunca la unidad de las fuerzas civilistas.
Pero el Partido Acción Popular, que él presidía, en vez de acuerpar la nómina que encabezaba el Dr. Arnulfo Arias Madrid, lanzó su propia nómina encabezada por el Dr. Carlos Iván Zúñiga, acompañado por el Dr. Manuel García Almengor y la Dra. Doris Rosas de Mata. De acuerdo con la información oficial (que sabemos tergiversó los resultados a favor del candidato oficialista), el Dr. Arias Madrid habría recibido 299,035 votos, o sea 1,713 votos menos que el candidato oficialista. Sin embargo, el candidato del Partido Acción Popular habría obtenido 13,782 votos, que si se hubieran unido a los de Arias Madrid, le habrían dado la victoria aún según el conteo oficial o hubiera tenido el oficialismo que cometer un fraude más escandaloso todavía del que hizo.
La independencia de criterio de los miembros de dicha nómina los llevó a que no aceptaran firmar junto con la nómina de la Alianza Democrática de Oposición (ADO), un documento de denuncia del fraude perpetrado. Sin embargo, a ninguno de nosotros se le ocurrió increpar a los destacados profesionales por su curso de acción como otras personas nos han increpado a nosotros.
En 1991, el Dr. Zúñiga, una vez la democracia restablecida, fue electo Rector de la Universidad de Panamá con el apoyo y los votos de quienes fuimos civilistas durante la lucha democratizadora y también de muchos que fueron nuestros adversarios por haber sido allegados al militarismo, hecho que se interpretó como un comienzo de reconciliación y de normalización democrática. Hoy, no obstante, según Zúñiga, la "marejada civilista" sólo tiene dos candidatos posibles que representan lo que Zúñiga llama una "solución democrática", a saber Alemán o Endara. Por implicación, entonces, los otros votantes no somos civilistas y tendría que tildarnos de militaristas. También por implicación los otros candidatos representarían una solución autocrática. Tan exageradas son estas conclusiones implícitas que descalifican la teoría del "voto útil" que les sirve de base.
El "voto útil", de acuerdo con Zúñiga, es el "voto reflexivo (que tiene) la misión de vencer el voto pachanguero, oportunista e inconsciente. Este voto irresponsable es por su naturaleza mercenario, peligroso y en algunas ocasiones suele triunfar porque el voto útil, voto independiente, el voto pensado como garante de la democracia no se quiso definir por falta de motivación o por simple incuria cívica".
El voto útil e independiente, según Zúñiga, está "saturado de conciencia", "suele ser más cívico que político", es razonado y analítico, tiene "visión de patria", "busca la candidatura que más se identifica con la patria". En la actualidad sólo tiene dos opciones, Alemán o Endara y se definirá entre ellos las últimas semanas de abril "fruto de una reflexión serena, objetiva y cerebral, motivada exclusivamente por los mejores intereses de país". Fue el voto que favoreció a Mireya Moscoso, según el Dr. Zúñiga.
En contraste con este voto integralmente virtuoso, según Zúñiga, el voto partidario, sometido a una "entendible obediencia", "está más identificado con los intereses del partido que con los intereses de la patria".
Pareciera, aunque el texto no lo hace explícito, que hay un "voto irresponsable", el cual incluiría una parte del voto independiente y otra parte del voto partidario; es decir, las partes que favorecen a los candidatos considerados autocráticos. Este sería el voto que votaría por los candidatos que no son opciones democráticas de acuerdo con Zúñiga, a saber Martín Torrijos y Ricardo Martinelli.
Toda esta teoría es para darle ánimo al arnulfismo sobre la base de una errónea concepción del voto útil. Este voto es simplemente el voto realista que los votantes emiten por un candidato que consideran al último momento que tiene un chance de ganar, aunque no lo juzguen el mejor, para que su voto cuente o sea útil. Por lo general, este voto se concentra en los dos favoritos que hasta ahora son Martín Torrijos y Guillermo Endara.
Zúñiga no explica por qué después de trece años de práctica constante de la democracia por todas las fuerzas políticas y sociales, con dos experiencias de alternancia pacífica en el poder y con los partidos de la actual oposición siendo más democráticos internamente que los oficialistas, se insista en continuar dividiendo estas fuerzas como se hacía en tiempos de la dictadura. Ese inmovilismo del pensamiento no responde a la dinámica democrática que es un fenómeno de flexibilidad y cambio, sino más bien la intransigencia intolerante del autoritarismo, que es un fenómeno de parálisis y rigidez.
Tampoco toma en cuenta la frustración que dejó el gobierno de Endara y el desastre que ha constituido el gobierno de la Sra. Moscoso. En ese último caso es paradigmático el hecho que la presidenta nombró una comisión presidida por el Dr. Carlos Iván Zúñiga para que le recomendara medidas contra la corrupción y después de recibir un documento con 50 recomendaciones, no haya adoptado una sola y se haya concentrado en defender el nepotismo que la comisión recomendaba eliminar por ley.
El Dr. Zúñiga ha ido adoptando progresivamente y de hecho, desde que defendió los nombramientos de la Presidenta a la Corte Suprema de Justicia, el papel de ideólogo del arnulfismo o más bien del mireyismo. Así, discutiendo con el intelectual, discuto a la vez con quien mejor defiende la gestión de la presidenta.
(ariyan@sinfo.net)
Pero el Partido Acción Popular, que él presidía, en vez de acuerpar la nómina que encabezaba el Dr. Arnulfo Arias Madrid, lanzó su propia nómina encabezada por el Dr. Carlos Iván Zúñiga, acompañado por el Dr. Manuel García Almengor y la Dra. Doris Rosas de Mata. De acuerdo con la información oficial (que sabemos tergiversó los resultados a favor del candidato oficialista), el Dr. Arias Madrid habría recibido 299,035 votos, o sea 1,713 votos menos que el candidato oficialista. Sin embargo, el candidato del Partido Acción Popular habría obtenido 13,782 votos, que si se hubieran unido a los de Arias Madrid, le habrían dado la victoria aún según el conteo oficial o hubiera tenido el oficialismo que cometer un fraude más escandaloso todavía del que hizo.
La independencia de criterio de los miembros de dicha nómina los llevó a que no aceptaran firmar junto con la nómina de la Alianza Democrática de Oposición (ADO), un documento de denuncia del fraude perpetrado. Sin embargo, a ninguno de nosotros se le ocurrió increpar a los destacados profesionales por su curso de acción como otras personas nos han increpado a nosotros.
En 1991, el Dr. Zúñiga, una vez la democracia restablecida, fue electo Rector de la Universidad de Panamá con el apoyo y los votos de quienes fuimos civilistas durante la lucha democratizadora y también de muchos que fueron nuestros adversarios por haber sido allegados al militarismo, hecho que se interpretó como un comienzo de reconciliación y de normalización democrática. Hoy, no obstante, según Zúñiga, la "marejada civilista" sólo tiene dos candidatos posibles que representan lo que Zúñiga llama una "solución democrática", a saber Alemán o Endara. Por implicación, entonces, los otros votantes no somos civilistas y tendría que tildarnos de militaristas. También por implicación los otros candidatos representarían una solución autocrática. Tan exageradas son estas conclusiones implícitas que descalifican la teoría del "voto útil" que les sirve de base.
El "voto útil", de acuerdo con Zúñiga, es el "voto reflexivo (que tiene) la misión de vencer el voto pachanguero, oportunista e inconsciente. Este voto irresponsable es por su naturaleza mercenario, peligroso y en algunas ocasiones suele triunfar porque el voto útil, voto independiente, el voto pensado como garante de la democracia no se quiso definir por falta de motivación o por simple incuria cívica".
El voto útil e independiente, según Zúñiga, está "saturado de conciencia", "suele ser más cívico que político", es razonado y analítico, tiene "visión de patria", "busca la candidatura que más se identifica con la patria". En la actualidad sólo tiene dos opciones, Alemán o Endara y se definirá entre ellos las últimas semanas de abril "fruto de una reflexión serena, objetiva y cerebral, motivada exclusivamente por los mejores intereses de país". Fue el voto que favoreció a Mireya Moscoso, según el Dr. Zúñiga.
En contraste con este voto integralmente virtuoso, según Zúñiga, el voto partidario, sometido a una "entendible obediencia", "está más identificado con los intereses del partido que con los intereses de la patria".
Pareciera, aunque el texto no lo hace explícito, que hay un "voto irresponsable", el cual incluiría una parte del voto independiente y otra parte del voto partidario; es decir, las partes que favorecen a los candidatos considerados autocráticos. Este sería el voto que votaría por los candidatos que no son opciones democráticas de acuerdo con Zúñiga, a saber Martín Torrijos y Ricardo Martinelli.
Toda esta teoría es para darle ánimo al arnulfismo sobre la base de una errónea concepción del voto útil. Este voto es simplemente el voto realista que los votantes emiten por un candidato que consideran al último momento que tiene un chance de ganar, aunque no lo juzguen el mejor, para que su voto cuente o sea útil. Por lo general, este voto se concentra en los dos favoritos que hasta ahora son Martín Torrijos y Guillermo Endara.
Zúñiga no explica por qué después de trece años de práctica constante de la democracia por todas las fuerzas políticas y sociales, con dos experiencias de alternancia pacífica en el poder y con los partidos de la actual oposición siendo más democráticos internamente que los oficialistas, se insista en continuar dividiendo estas fuerzas como se hacía en tiempos de la dictadura. Ese inmovilismo del pensamiento no responde a la dinámica democrática que es un fenómeno de flexibilidad y cambio, sino más bien la intransigencia intolerante del autoritarismo, que es un fenómeno de parálisis y rigidez.
Tampoco toma en cuenta la frustración que dejó el gobierno de Endara y el desastre que ha constituido el gobierno de la Sra. Moscoso. En ese último caso es paradigmático el hecho que la presidenta nombró una comisión presidida por el Dr. Carlos Iván Zúñiga para que le recomendara medidas contra la corrupción y después de recibir un documento con 50 recomendaciones, no haya adoptado una sola y se haya concentrado en defender el nepotismo que la comisión recomendaba eliminar por ley.
El Dr. Zúñiga ha ido adoptando progresivamente y de hecho, desde que defendió los nombramientos de la Presidenta a la Corte Suprema de Justicia, el papel de ideólogo del arnulfismo o más bien del mireyismo. Así, discutiendo con el intelectual, discuto a la vez con quien mejor defiende la gestión de la presidenta.
(ariyan@sinfo.net)