Retiro de PAFCO, perjuicio nacional
Cuando se habla del retiro de la empresa bananera PAFCO, se menciona el hecho que Puerto Armuelles va a resultar afectada por este motivo, sin considerar, que lo que se genera en esa región repercute en toda la economía nacional y especialmente en la provincia de Chiriquí.
Para los que nos hemos desenvuelto en negocios por muchos años sabemos que el banano ha sido uno de los puntales más poderosos de nuestro mundo económico y ha coadyuvado a mantener en alto lo que siempre se dijo de nosotros, de nuestra independencia económica.
Es cierto que tanto el comercio, los servicios, la ganadería y la agricultura, han sido el sostén que ha generado empleos y divisas enormes y gracias a ello aún podemos subsistir, pero no es menos cierto que el circulante se seguirá apocando si la empresa bananera se marcha.
Es conveniente analizar las causas del conflicto que data de varios años, las cuales no se les ha tratado con el cuidado que se merecen, porque sin entrar en detalles, por un lado, un sindicato intransigente que por años ha venido determinando paros, justiciados muchos, pero que pudieron resolverse con buena voluntad de las partes, si los gobiernos de turno se hubiesen preocupado por lo que podía acontecer. Por otro lado, se debe tomar en consideración el perjuicio ocasionado a los trabajadores, especialmente los que tienen que regar insecticidas y productos químicos, dañinos a la salud y al ambiente, que nunca fueron controlados como debió ser.
Sin embargo, es justo reconocer que en la región del distrito de Barú y en la provincia, la cantidad de obreros de las distintas especialidades que trabajaban para la empresa bananera era grande y fue disminuyendo a medida que los problemas surgieron. Así, los negocios en ese sector eran florecientes y la vida propia que tenían los porteños, que era envidiable, comenzó a decrecer y fueron desapareciendo a través del tiempo. Como si fuera poco, los impuestos a todos los niveles no se producirá, con el consiguiente perjuicio al erario público y a la comuna y las dádivas como vivienda, educación, transporte, corriente eléctrica, agua, etc. será otra carga para los trabajadores que queden cesantes.
222 Es conveniente analizar las causas del conflicto que data de varios años, las cuales no se les ha tratado con el cuidado que se merecen...
Para aquellos que no querían la presencia de norteamericanos en el sector, por más que protestaran, sabían que el dinero que producían los trabajos allí realizados era el sostén para muchos rubros en toda la provincia chiricana.
Quedará de lección, todo lo sucedido y lo que está por suceder, que si seguimos ahuyentando el capital foráneo, no importa de donde venga, con posiciones ingratas, cada día nos constreñiremos más.
Nos queda todavía ver cómo atraemos las inversiones. Sabemos que mientras no haya una ley que estabilice las prestaciones sociales, seguiremos a la deriva. Un país como el nuestro, con escasas industrias no podrá crecer jamás, además hay que comparar el salario mínimo que pagamos, que se dice está por encima de todos los que se pagan en Latinoamérica. Es conveniente que nuestro pueblo se percate que en países desarrollados las prestaciones son mínimas, para que crezca su economía, pero sin que haya limitaciones para el trabajador.
Para colmo de males, lo que genera el Canal ni siquiera lo vemos en la provincia de Chiriquí, porque todo se queda en la capital. Al marcharse la empresa bananera, el golpe económico en la provincia será desastroso y el desempleo aumentará en todos los sectores.
Panamá carece de una economía de exportación de bienes desarrollada. No posee una industria de servicios tecnológicos para la exportación; Nuestro sector agropecuario está poco desarrollado y en muchos rubros carece de ventajas competitivas. El carácter dolarizado de nuestra economía eleva el costo de los factores de producción.
Si Panamá fuera una pequeña isla del Caribe, se podría vivir sólo del comercio y los servicios. Pero con una extensión de casi 76 mil kilómetros y tres millones de habitantes, este país no puede depender sólo de los servicios y esto ya lo han señalado en innumerables ocasiones tanto economistas panameños e instituciones internacionales como la OIT, el Banco Mundial y el BID.
Los Tratados de Libre Comercio sólo favorecen a los países con economías de exportación consolidadas y en América Latina sólo tres países han logrado esa condición: Costa Rica, Chile y México. Panamá está muy lejos de alcanzar la condición de estos tres países. Por consiguiente, la incorporación de Panamá a pactos de libre comercio de carácter regional no es una cuestión de apuro, sino de los beneficios concretos que se pueden derivar de estos pactos.
La tesis muy difundida de que la incorporación al proceso de globalización, es la de un tren a alta velocidad en donde los primeros que se montan ganan y los últimos pierden, no sólo es maniquea sino inaceptable.
El desarrollo económico tiene como objetivo el mejoramiento de las condiciones de vida del conjunto de la sociedad y cualquier decisión económica contraria a ese objetivo, no cumple con uno de los principios básicos de la ciencia económica: el uso eficiente de los recursos escasos para satisfacer las necesidades sociales siempre crecientes.
Por último, se debe señalar que las grandes asimetrías económicas presentes entre las tres Américas hacen poco viable el éxito del ALCA. En resumen, los pactos de libre comercio no representan, necesariamente, beneficios para el país.
(mramos45@hotmail.com)
Para los que nos hemos desenvuelto en negocios por muchos años sabemos que el banano ha sido uno de los puntales más poderosos de nuestro mundo económico y ha coadyuvado a mantener en alto lo que siempre se dijo de nosotros, de nuestra independencia económica.
Es cierto que tanto el comercio, los servicios, la ganadería y la agricultura, han sido el sostén que ha generado empleos y divisas enormes y gracias a ello aún podemos subsistir, pero no es menos cierto que el circulante se seguirá apocando si la empresa bananera se marcha.
Es conveniente analizar las causas del conflicto que data de varios años, las cuales no se les ha tratado con el cuidado que se merecen, porque sin entrar en detalles, por un lado, un sindicato intransigente que por años ha venido determinando paros, justiciados muchos, pero que pudieron resolverse con buena voluntad de las partes, si los gobiernos de turno se hubiesen preocupado por lo que podía acontecer. Por otro lado, se debe tomar en consideración el perjuicio ocasionado a los trabajadores, especialmente los que tienen que regar insecticidas y productos químicos, dañinos a la salud y al ambiente, que nunca fueron controlados como debió ser.
Sin embargo, es justo reconocer que en la región del distrito de Barú y en la provincia, la cantidad de obreros de las distintas especialidades que trabajaban para la empresa bananera era grande y fue disminuyendo a medida que los problemas surgieron. Así, los negocios en ese sector eran florecientes y la vida propia que tenían los porteños, que era envidiable, comenzó a decrecer y fueron desapareciendo a través del tiempo. Como si fuera poco, los impuestos a todos los niveles no se producirá, con el consiguiente perjuicio al erario público y a la comuna y las dádivas como vivienda, educación, transporte, corriente eléctrica, agua, etc. será otra carga para los trabajadores que queden cesantes.
222 Es conveniente analizar las causas del conflicto que data de varios años, las cuales no se les ha tratado con el cuidado que se merecen...
Para aquellos que no querían la presencia de norteamericanos en el sector, por más que protestaran, sabían que el dinero que producían los trabajos allí realizados era el sostén para muchos rubros en toda la provincia chiricana.
Quedará de lección, todo lo sucedido y lo que está por suceder, que si seguimos ahuyentando el capital foráneo, no importa de donde venga, con posiciones ingratas, cada día nos constreñiremos más.
Nos queda todavía ver cómo atraemos las inversiones. Sabemos que mientras no haya una ley que estabilice las prestaciones sociales, seguiremos a la deriva. Un país como el nuestro, con escasas industrias no podrá crecer jamás, además hay que comparar el salario mínimo que pagamos, que se dice está por encima de todos los que se pagan en Latinoamérica. Es conveniente que nuestro pueblo se percate que en países desarrollados las prestaciones son mínimas, para que crezca su economía, pero sin que haya limitaciones para el trabajador.
Para colmo de males, lo que genera el Canal ni siquiera lo vemos en la provincia de Chiriquí, porque todo se queda en la capital. Al marcharse la empresa bananera, el golpe económico en la provincia será desastroso y el desempleo aumentará en todos los sectores.
Panamá carece de una economía de exportación de bienes desarrollada. No posee una industria de servicios tecnológicos para la exportación; Nuestro sector agropecuario está poco desarrollado y en muchos rubros carece de ventajas competitivas. El carácter dolarizado de nuestra economía eleva el costo de los factores de producción.
Si Panamá fuera una pequeña isla del Caribe, se podría vivir sólo del comercio y los servicios. Pero con una extensión de casi 76 mil kilómetros y tres millones de habitantes, este país no puede depender sólo de los servicios y esto ya lo han señalado en innumerables ocasiones tanto economistas panameños e instituciones internacionales como la OIT, el Banco Mundial y el BID.
Los Tratados de Libre Comercio sólo favorecen a los países con economías de exportación consolidadas y en América Latina sólo tres países han logrado esa condición: Costa Rica, Chile y México. Panamá está muy lejos de alcanzar la condición de estos tres países. Por consiguiente, la incorporación de Panamá a pactos de libre comercio de carácter regional no es una cuestión de apuro, sino de los beneficios concretos que se pueden derivar de estos pactos.
La tesis muy difundida de que la incorporación al proceso de globalización, es la de un tren a alta velocidad en donde los primeros que se montan ganan y los últimos pierden, no sólo es maniquea sino inaceptable.
El desarrollo económico tiene como objetivo el mejoramiento de las condiciones de vida del conjunto de la sociedad y cualquier decisión económica contraria a ese objetivo, no cumple con uno de los principios básicos de la ciencia económica: el uso eficiente de los recursos escasos para satisfacer las necesidades sociales siempre crecientes.
Por último, se debe señalar que las grandes asimetrías económicas presentes entre las tres Américas hacen poco viable el éxito del ALCA. En resumen, los pactos de libre comercio no representan, necesariamente, beneficios para el país.
(mramos45@hotmail.com)