Reto educativo: Universalizar la educación preescolar
COMO BIEN lo afirma el documento para la Acción que elaboramos en el Consejo Nacional de Educación, imperan limitadas oportunidades de acceso y permanencia de niños y jóvenes a la educación preescolar, premedia y media.
Partimos que la educación preescolar constituye la base sobre la cual se construyen, entre otras, las habilidades lingüísticas y matemáticas que facilita la retención y permanencia de los niños y niñas en el sistema escolar. Cuanto antes el niño y la niña inicien su experiencia escolar, mejores posibilidades tienen de mantenerse en el sistema educativo, puesto que el mayor número de fracasos ocurre en el primer grado.
Existe una correlación positiva y directa entre el fracaso escolar y la deserción escolar. La repetición, debido a los fracasos, es un precursor de la deserción y del retraso escolar. Las estadísticas indican que la repetición de un grado aumenta la probabilidad de deserción en un 40 a 50%, y que la repetición por segunda vez aumenta la deserción en un 90%.
La repetición tiene un impacto negativo para que los estudiantes finalicen los distintos niveles educativos en el plazo establecido. El promedio de años para finalizar la primaria es de 6.9.
El fracaso y la repetición, implican un costo importante para el Estado, pues los fracasos combinados de la primaria, premedia y media oficial costaron entre los años 2000 al 2004 cerca de B/. 85 millones. Los fracasos en el primer grado son directamente proporcionales a la ausencia de una experiencia preescolar. Para reducir el fracaso en el primer grado, y muy probablemente en los siguientes grados es indispensable aumentar la cobertura del nivel preescolar.
Asistir a la educación preescolar tiene que ver con la llamada "tasa de supervivencia al 5 grado", pues se estima que un estudiante que no llega al quinto grado tendrá dificultades en lograr un nivel de alfabetización permanente.
El completar el quinto grado es o un indicador de la calidad del sistema educativo. Por el contrario, no llegar a aprobarlo, puede considerarse como un fracaso del sistema educativo.
En Panamá la tasa de deserción del nivel primario está aumentando y, por lo tanto, la tasa de supervivencia al quinto grado está disminuyendo. La causa extrínseca principal de estos malos resultados es la situación económica familiar (pobreza), y la principal causa intrínseca al sistema educativo es la repetición que se deriva, probablemente, de la ausencia de cobertura preescolar.
Se ha demostrado repetida y contundentemente que el aumento de la cobertura preescolar en un 15.6% se traduce en una reducción de 22% en la tasa de repeticiones en el primer grado. Es obvio que los niños que no tienen la oportunidad de cursar una educación preescolar previo a su ingreso a la primaria, están en una situación de desventaja y desigualdad que debe ser eliminada.
La cobertura de la educación preescolar en el 2005 es de 55.3%. En el 2006 se cuenta con un presupuesto que debiera aumentar la cobertura al 62%. Sin embargo, se estima que en el área urbana la tasa de escolarización preescolar es el doble que la de áreas rurales, y en las áreas indígenas solo del 10 al 15% de los niños y niñas asisten al preescolar. También existe una diferencia significativa en la tasa de escolaridad preescolar entre los no pobres, los pobres y los niños de pobreza extrema.
Mientras los niños y niñas de 5 años de edad están cubiertos en un 85% los de cuatro años solamente están cubiertos en un 34%.
Se estima que el total de niños en preescolar en el año 2006 será de unos 85 mil que estarán inscritos en 2, 200 escuelas, de un total de 3, 200 escuelas primarias que hay en el país. Existen unos 135 mil niños en la edad de 4 y 5 años, por lo que habrá un 38% de niños y niñas, de 4 y 5 años, sin cobertura preescolar; o sea, unos 52 mil estudiantes.
La cobertura preescolar por provincias y comarcas es desigual. La principal razón parece ser la dispersión de los habitantes y la reglamentación actual que exige un mínimo de 15 estudiantes para poder crear un aula preescolar y nombrar al docente respectivo.
Todo eso apunta a la desigualdad del sistema, puesto que vivir en áreas alejadas y ser pobre impide a muchos niños participar en la educación preescolar, lo que resulta en una incidencia de fracasos en la primaria, aumento de la repetición de grados y finalmente su exclusión del proceso educativo.
¿Qué hacer? Urge universalizar la educación preescolar para que cubra a todos los niños y niñas de 4 y 5 años lo que mejoraría la igualdad de oportunidades.
Es urgente ampliar significativamente la cobertura de la premedia, pues solo llega al 64% de este nivel, ya que la premedia es parte de la educación básica general obligatoria.
Establecer centros integrados de educación básica y media con internados en las áreas rurales, indígenas y de difícil acceso en donde no existen oportunidades educativas para ampliar la cobertura, y también mejorar el nivel de vida de la población. Adecuar el currículo nacional a las características, necesidades y potencialidades de las áreas rurales y urbano-marginales, para asegurarles calidad y pertinencia en los aprendizajes. Ampliar la cobertura de la Red de Oportunidades a más corregimientos de pobreza crítica para mejorar la calidad de vida de la gente.
Partimos que la educación preescolar constituye la base sobre la cual se construyen, entre otras, las habilidades lingüísticas y matemáticas que facilita la retención y permanencia de los niños y niñas en el sistema escolar. Cuanto antes el niño y la niña inicien su experiencia escolar, mejores posibilidades tienen de mantenerse en el sistema educativo, puesto que el mayor número de fracasos ocurre en el primer grado.
Existe una correlación positiva y directa entre el fracaso escolar y la deserción escolar. La repetición, debido a los fracasos, es un precursor de la deserción y del retraso escolar. Las estadísticas indican que la repetición de un grado aumenta la probabilidad de deserción en un 40 a 50%, y que la repetición por segunda vez aumenta la deserción en un 90%.
La repetición tiene un impacto negativo para que los estudiantes finalicen los distintos niveles educativos en el plazo establecido. El promedio de años para finalizar la primaria es de 6.9.
El fracaso y la repetición, implican un costo importante para el Estado, pues los fracasos combinados de la primaria, premedia y media oficial costaron entre los años 2000 al 2004 cerca de B/. 85 millones. Los fracasos en el primer grado son directamente proporcionales a la ausencia de una experiencia preescolar. Para reducir el fracaso en el primer grado, y muy probablemente en los siguientes grados es indispensable aumentar la cobertura del nivel preescolar.
Asistir a la educación preescolar tiene que ver con la llamada "tasa de supervivencia al 5 grado", pues se estima que un estudiante que no llega al quinto grado tendrá dificultades en lograr un nivel de alfabetización permanente.
El completar el quinto grado es o un indicador de la calidad del sistema educativo. Por el contrario, no llegar a aprobarlo, puede considerarse como un fracaso del sistema educativo.
En Panamá la tasa de deserción del nivel primario está aumentando y, por lo tanto, la tasa de supervivencia al quinto grado está disminuyendo. La causa extrínseca principal de estos malos resultados es la situación económica familiar (pobreza), y la principal causa intrínseca al sistema educativo es la repetición que se deriva, probablemente, de la ausencia de cobertura preescolar.
Se ha demostrado repetida y contundentemente que el aumento de la cobertura preescolar en un 15.6% se traduce en una reducción de 22% en la tasa de repeticiones en el primer grado. Es obvio que los niños que no tienen la oportunidad de cursar una educación preescolar previo a su ingreso a la primaria, están en una situación de desventaja y desigualdad que debe ser eliminada.
La cobertura de la educación preescolar en el 2005 es de 55.3%. En el 2006 se cuenta con un presupuesto que debiera aumentar la cobertura al 62%. Sin embargo, se estima que en el área urbana la tasa de escolarización preescolar es el doble que la de áreas rurales, y en las áreas indígenas solo del 10 al 15% de los niños y niñas asisten al preescolar. También existe una diferencia significativa en la tasa de escolaridad preescolar entre los no pobres, los pobres y los niños de pobreza extrema.
Mientras los niños y niñas de 5 años de edad están cubiertos en un 85% los de cuatro años solamente están cubiertos en un 34%.
Se estima que el total de niños en preescolar en el año 2006 será de unos 85 mil que estarán inscritos en 2, 200 escuelas, de un total de 3, 200 escuelas primarias que hay en el país. Existen unos 135 mil niños en la edad de 4 y 5 años, por lo que habrá un 38% de niños y niñas, de 4 y 5 años, sin cobertura preescolar; o sea, unos 52 mil estudiantes.
La cobertura preescolar por provincias y comarcas es desigual. La principal razón parece ser la dispersión de los habitantes y la reglamentación actual que exige un mínimo de 15 estudiantes para poder crear un aula preescolar y nombrar al docente respectivo.
Todo eso apunta a la desigualdad del sistema, puesto que vivir en áreas alejadas y ser pobre impide a muchos niños participar en la educación preescolar, lo que resulta en una incidencia de fracasos en la primaria, aumento de la repetición de grados y finalmente su exclusión del proceso educativo.
¿Qué hacer? Urge universalizar la educación preescolar para que cubra a todos los niños y niñas de 4 y 5 años lo que mejoraría la igualdad de oportunidades.
Es urgente ampliar significativamente la cobertura de la premedia, pues solo llega al 64% de este nivel, ya que la premedia es parte de la educación básica general obligatoria.
Establecer centros integrados de educación básica y media con internados en las áreas rurales, indígenas y de difícil acceso en donde no existen oportunidades educativas para ampliar la cobertura, y también mejorar el nivel de vida de la población. Adecuar el currículo nacional a las características, necesidades y potencialidades de las áreas rurales y urbano-marginales, para asegurarles calidad y pertinencia en los aprendizajes. Ampliar la cobertura de la Red de Oportunidades a más corregimientos de pobreza crítica para mejorar la calidad de vida de la gente.