Retorno
Luego de un breve paréntesis lejos de esta columna que, aunque muchos no lo creen, tiene sus lectores a quienes agradezco sus muestras de simpatía, vuelvo al espacio que siempre será una colaboración independiente
Existe en el entorno nacional la sensación de optimismo siempre cauto, respecto a las acciones de la nueva administración gubernamental. La causa ha sido la orientación que lleva de exigir cuentas también a los privilegiados del pasado y presente así como se las exigen a! resto de la población que toma en serio el ser ciudadano. Cuando se dice que en este país corre mucho dinero y por otro lado se ven tantas muestras de miseria indigencia y de abandono cabe la pregunta adonde va ese dinero, esas entradas que tanto de publicitan.
Admira entonces el valor de aquellos que investigan el movimiento de los fondos destinados a metas precisas y que no han llegado a ellas. La tarea es dura y ojalá no muera en sus inicios, como ha sucedido en el pasado que ha generado inevitablemente en el sentir colectivo de que todo es pura bulla mediática y que de hecho no sucede nada. Como decía el vulgo: "Aquí no pasó nada". Hay muchas asignaturas pendientes en los distintos estamentos de la vida nacional fuera de las promesas que tienen carácter de prioridad. Y que hay que darle tiempo al tiempo y esperar que los buenos propósitos se cumplan.
Varios eventos últimamente han sacudido a la comunidad y no precisamente los pequeños seísmos que se han registrado. El más sobresaliente, el accidente apocalíptico de Las Garzas que da mucho que pensar. El dolor irreparable de tantas familias humildes que durante estos días han despedido los despojos mortales de seres queridos que después de la jornada diaria agotados volvían a sus hogares en un transporte colectivo, la incorregible adicción al alcohol y el fatídico machismo que alimenta la velocidad con la indiferencia y apatía por la vida humana de los demás convirtió el sueño temporal de los viajaban en sueño eterno de todos. En periodismo hablan de temas agotados que no vale la pena tratar porque no dan más de sí, pero tampoco podemos aplicar ese criterio con las personas que quedan a su suerte disminuidas en sus proyectos vitales. Ya se habló del tema, se le dio la atención mediática y ahora vean a ver como resuelven su problema. Lo cual es una crueldad humana. Debe imperar la solidaridad.