Retos de la política exterior
El país debe introducir reformas para mejorar la eficiencia de su cancillería frente a las exigencias de una globalización económica que promueve la desenfrenada competencia internacional; de allí que países de mediada tradición diplomática como Panamá requieren con urgencia disponer de un servicio exterior eficiente en medio de una gradual apertura económica, que demanda el consenso de las fuerzas productivas en la negociación en condiciones de equidad, reciprocidad y conveniencia nacional de los TLC como parte de la dinámica transformación de nuestro sistema económico para hacerlo más productivo y generador de oportunidades.
Ello no es una tarea fácil, porque se requiere voluntad política para realizar un inventario de las debilidades y fortalezas como de los recursos humanos y presupuestarios con que cuenta la Cancillería panameña para promover al país, lo cual plantea una reingeniería de sus funciones. La estructura funcional de la Cancillería precisa de mecanismos versátiles para evitar la dispersión y la dualidad de funciones que distraen esfuerzos institucionales y recursos, a fin de adecuar la estrategia de negociación internacional que se apoye en un moderno servicio diplomático y consular con agregadurías comerciales como extensión del Viceministerio de Comercio Exterior.
En un mundo competitivo se precisa de una diplomacia comercial que coadyuve a proyectar la promoción de los servicios estratégicos internacionales que brindan el Canal, el funcionamiento dinámico de los puertos y la marina mercante, de allí que los administradores del Canal, la Autoridad Marítima, la ARI, la Zona Libre de Colón y el IPAT deberían participar como miembros principales del Consejo Nacional de Relaciones Exteriores, que reclama de la redefinición de sus funciones como órgano de consulta permanente en la formulación integral de una política exterior que esté en consonancia con la estrategia de desarrollo nacional.
Resulta imperioso diseñar una diplomacia comercial que facilite la conversión del servicio exterior en el principal nervio motor del desarrollo económico nacional, y que se instale una ventanilla única en las misiones diplomáticas y consulados panameños con soporte en la tecnología de las comunicaciones, que no sólo abrevie los trámites burocráticos de transacciones comerciales y los negocios que hayan de surtir efectos en Panamá, sino que facilite la atracción de inversiones para promover las exportaciones panameñas y las ventajas competitivas del transporte intermodal.
El impacto y acierto de nuestras acciones en el exterior, dependerá del funcionamiento de una Cancillería moderna que sepa interpretar los retos y oportunidades que conllevan los fenómenos económicos mundiales, lo cual sólo es posible con la optimización de los equipos responsables de las negociaciones de tratados bilaterales y multilaterales; así cómo de una dirección de planificación con capacidad analítica para examinar los diversos escenarios internacionales políticos y económicos, prevenir riesgos y administrar los períodos de crisis.
Las proyecciones de política exterior deberán contemplar estrategias para alcanzar objetivos que conllevan la complementariedad económica, la integración energética, la interconexión hidroeléctrica, la protección del Canal, la seguridad fronteriza, las amenazas del terrorismo, la seguridad hemisférica, la lucha contra el narcotráfico, la corrupción administrativa, la seguridad alimentaría, las políticas contra el SIDA y otras enfermedades endémicas.
Sería conveniente establecer, además, mayor coordinación de la Cancillería con las dependencias ministeriales e institucionales que atienden la cooperación técnica internacional para elaborar la agenda integral de política exterior que agilice los esfuerzos institucionales hacia la captación de asistencia técnica y financiera los proyectos de desarrollo nacional. Se precisa optimizar la coordinación entre las dependencias gubernamentales, los mecanismos bilaterales y multilaterales de determinar los costos-beneficios que se derivan de las cuotas asignadas en el presupuesto de Gastos del Gobierno en su participación en los organismos internacionales. Este inventario permitirá acceder programas de cooperación con conlleve asistencia financiera, transferencia de tecnología ( adiestramiento y asistencia técnica) para canalizarla con efectividad al desarrollo económico del país.
Por otra parte, deberá enfatizarse en la proyección de una diplomacia preventiva que ponga acento en las soluciones políticas y en los consensos diplomáticos regionales, en una defensa de la neutralidad del Canal acorde con los intereses compartidos con la comunidad internacional en la represión del terrorismo, a fin de consolidar la posición de Panamá en su vocación de ser el centro del equilibrio regional y vecinal. La política exterior deberá promover la diversificación de las relaciones con los principales usuarios del Canal, la participación en las iniciativas de concertación política y económica en la región, el fortalecimiento de la presencia diplomática y consular en América Latina, Asia, África y Europa, dotando a las misiones diplomáticas de personal calificado.
La configuración de un nuevo escenario internacional, enfrenta al país a la disyuntiva de diseñar estrategias que permitan identificar oportunidades de inversión extranjera destinadas a los proyectos de desarrollo en las áreas revertidas y en la ampliación del Canal; mientras la nueva administración del Estado se prepara para tomar decisiones políticas para readaptar competitivamente la economía de servicio a esas nuevas realidades. Así estaremos en condiciones de enfrentar los retos y oportunidades de la globalización económica y política.
Ello no es una tarea fácil, porque se requiere voluntad política para realizar un inventario de las debilidades y fortalezas como de los recursos humanos y presupuestarios con que cuenta la Cancillería panameña para promover al país, lo cual plantea una reingeniería de sus funciones. La estructura funcional de la Cancillería precisa de mecanismos versátiles para evitar la dispersión y la dualidad de funciones que distraen esfuerzos institucionales y recursos, a fin de adecuar la estrategia de negociación internacional que se apoye en un moderno servicio diplomático y consular con agregadurías comerciales como extensión del Viceministerio de Comercio Exterior.
En un mundo competitivo se precisa de una diplomacia comercial que coadyuve a proyectar la promoción de los servicios estratégicos internacionales que brindan el Canal, el funcionamiento dinámico de los puertos y la marina mercante, de allí que los administradores del Canal, la Autoridad Marítima, la ARI, la Zona Libre de Colón y el IPAT deberían participar como miembros principales del Consejo Nacional de Relaciones Exteriores, que reclama de la redefinición de sus funciones como órgano de consulta permanente en la formulación integral de una política exterior que esté en consonancia con la estrategia de desarrollo nacional.
Resulta imperioso diseñar una diplomacia comercial que facilite la conversión del servicio exterior en el principal nervio motor del desarrollo económico nacional, y que se instale una ventanilla única en las misiones diplomáticas y consulados panameños con soporte en la tecnología de las comunicaciones, que no sólo abrevie los trámites burocráticos de transacciones comerciales y los negocios que hayan de surtir efectos en Panamá, sino que facilite la atracción de inversiones para promover las exportaciones panameñas y las ventajas competitivas del transporte intermodal.
El impacto y acierto de nuestras acciones en el exterior, dependerá del funcionamiento de una Cancillería moderna que sepa interpretar los retos y oportunidades que conllevan los fenómenos económicos mundiales, lo cual sólo es posible con la optimización de los equipos responsables de las negociaciones de tratados bilaterales y multilaterales; así cómo de una dirección de planificación con capacidad analítica para examinar los diversos escenarios internacionales políticos y económicos, prevenir riesgos y administrar los períodos de crisis.
Las proyecciones de política exterior deberán contemplar estrategias para alcanzar objetivos que conllevan la complementariedad económica, la integración energética, la interconexión hidroeléctrica, la protección del Canal, la seguridad fronteriza, las amenazas del terrorismo, la seguridad hemisférica, la lucha contra el narcotráfico, la corrupción administrativa, la seguridad alimentaría, las políticas contra el SIDA y otras enfermedades endémicas.
Sería conveniente establecer, además, mayor coordinación de la Cancillería con las dependencias ministeriales e institucionales que atienden la cooperación técnica internacional para elaborar la agenda integral de política exterior que agilice los esfuerzos institucionales hacia la captación de asistencia técnica y financiera los proyectos de desarrollo nacional. Se precisa optimizar la coordinación entre las dependencias gubernamentales, los mecanismos bilaterales y multilaterales de determinar los costos-beneficios que se derivan de las cuotas asignadas en el presupuesto de Gastos del Gobierno en su participación en los organismos internacionales. Este inventario permitirá acceder programas de cooperación con conlleve asistencia financiera, transferencia de tecnología ( adiestramiento y asistencia técnica) para canalizarla con efectividad al desarrollo económico del país.
Por otra parte, deberá enfatizarse en la proyección de una diplomacia preventiva que ponga acento en las soluciones políticas y en los consensos diplomáticos regionales, en una defensa de la neutralidad del Canal acorde con los intereses compartidos con la comunidad internacional en la represión del terrorismo, a fin de consolidar la posición de Panamá en su vocación de ser el centro del equilibrio regional y vecinal. La política exterior deberá promover la diversificación de las relaciones con los principales usuarios del Canal, la participación en las iniciativas de concertación política y económica en la región, el fortalecimiento de la presencia diplomática y consular en América Latina, Asia, África y Europa, dotando a las misiones diplomáticas de personal calificado.
La configuración de un nuevo escenario internacional, enfrenta al país a la disyuntiva de diseñar estrategias que permitan identificar oportunidades de inversión extranjera destinadas a los proyectos de desarrollo en las áreas revertidas y en la ampliación del Canal; mientras la nueva administración del Estado se prepara para tomar decisiones políticas para readaptar competitivamente la economía de servicio a esas nuevas realidades. Así estaremos en condiciones de enfrentar los retos y oportunidades de la globalización económica y política.