Retos en el sector transporte
Igual que con el gobierno pasado, una tragedia ha puesto en evidencia, por nonagésima vez, los graves problemas por los que transita el sector transporte, y la urgencia de aplicar correctivos.
Es como si una y otra vez el reto se plantara ante la faz conmovida de la sociedad, y exigiéndole una decisión al Estado. La administración anterior no tuvo el temple ni la responsabilidad para hacerlo y la situación vuelve a ser la misma, si no peor. ¿Lo hará el actual gobierno? Aunque se ha comenzado por anunciar la instalación de reguladores de velocidad, el tema parece ser más integral, y en varias ocasiones, en los últimos años se han hecho intentos en ese sentido, infructuosos todos.
Con carácter de urgencia el gobierno debería elaborar una propuesta que recoja los aspectos más sensibles de esta realidad, comenzando por la modernización del transporte, y siguiendo por la reglamentación que rige a este sector. Todos sus componentes deben ser sometidos a escrutinios y montar una lupa sobre sus actuaciones. Que hay poderosos intereses que se oponen… eso ha venido ocurriendo en las últimas décadas y los hechos demuestran que no solo no aportan, sino que hay gravedad en los mismos, y lo peor, inescrupulosos propietarios lucrando a costa del dolor ajeno.
Un balance del estado mecánico de los buses debe poner fuera de circulación a tanta chatarra rodante. Estado y empresa privada deben generar una propuesta que supere, de una vez por todas, este drama insoportable.