Retos y desafíos para Mireya
Con el pasar de los distintos gobiernos, los problemas de los ciudadanos siguen siendo los mismos y hasta en peores condiciones viven las grandes mayorías de los panameños. El gobierno recién electo se comprometió en su campaña política a erradicar la pobreza, la corrupción, y otros males que aquejan al Estado panameño.
Veamos algunos puntos reales que el gobierno del presidente Ernesto Pérez Balladares deja a la Sra. Mireya. Más de un millón de personas ( el 37 % de la población) viven en condiciones de extrema pobreza. Más de la mitad de todos los niños panameños son pobres.
La pobreza y la extrema pobreza están concentradas en las áreas rurales. La pobreza rural es más alta en términos relativos ( 65 % y 39% de la población rural es pobre o extremadamente pobre, respectivamente), como en términos absolutos, ya que más de 788,000 residentes rurales son pobres , más de tres cuartas partes de la población pobre del país.
La pobreza en áreas indígenas sólo se puede describir como alarmante. Más del 95 %, 198,000 de los residentes de estas áreas viven por debajo de la línea de pobreza y un 86 % por debajo de la línea de extrema pobreza. Aunque la pobreza no es tan generalizada o profunda en las áreas urbanas, el 15 % de la población urbana en las ciudades panameñas se concentra una gran parte de los pobres, 23 % o más de 232,000 residentes urbanos pobres. Cerca del 40 % de los pobres urbanos más de 90,000 personas, vive en el área de la ciudad de Panamá, San Miguelito, más aún, una gran parte de los residentes en ciudades viven apenas por encima de la línea de pobreza y se pueden considerar como vulnerables.
Más del 16 % de todos los niños menores de cinco años, cerca de 50,000, está afectado por alguna forma de desnutrición, cerca de 85 % de estos niños son pobres.
Panamá, es uno de los países con mayor desigualdad en el mundo, con un índice de Gini de consumo de 49 y un índice Gini de ingresos de 60. La desigualdad de Panamá se cuenta entre las más altas, a la par de Brasil y sólo levemente inferior a Sudáfrica, dos de los países con mayor desigualdad en el mundo.
Altas tasas de desempleo entre los pobres, la relación que existe entre pobreza y desempleo, si se considera la Nación en su conjunto, la probabilidad de que los pobres no tengan empleo es dos veces más alta que para los no pobres en las ciudades del país. Los pobres trabajan menos horas que los no pobres en todas las áreas, un signo de probable desempleo y baja productividad, considerando sus bajos niveles de ingreso. Casi tres cuartas partes de los pobres trabajan en el sector informal, 40 % de los no pobres.
Abundante falta de equidad en las condiciones de salud y atención de salud. Los indicadores relativamente ventajosos de la Nación en general enmascaran grandes disparidades y condiciones de salud de baja calidad para la población que vive en las áreas más pobres. Los pobres, en especial los indígenas, tienen una menor expectativa de vida, índices de mortalidad infantil y desnutrición más altos y siguen falleciendo a causa de enfermedades infecciosas y contagiosas.
Otros signos de alarma, la vivienda, la mayor parte de la población no tiene títulos de propiedad. La distribución de la tierra es muy desigual en Panamá, si bien los pobres representan dos tercios de la población rural, sólo son dueños de un tercio de la tierra.
Estos son algunos puntos que podemos señalar para que el nuevo gobierno no cometa el grave error que cometió el Dr. Pérez Balladares de gobernar a espaldas del pueblo y atender las necesidades más urgentes y consultar con todos los sectores del país.
Veamos algunos puntos reales que el gobierno del presidente Ernesto Pérez Balladares deja a la Sra. Mireya. Más de un millón de personas ( el 37 % de la población) viven en condiciones de extrema pobreza. Más de la mitad de todos los niños panameños son pobres.
La pobreza y la extrema pobreza están concentradas en las áreas rurales. La pobreza rural es más alta en términos relativos ( 65 % y 39% de la población rural es pobre o extremadamente pobre, respectivamente), como en términos absolutos, ya que más de 788,000 residentes rurales son pobres , más de tres cuartas partes de la población pobre del país.
La pobreza en áreas indígenas sólo se puede describir como alarmante. Más del 95 %, 198,000 de los residentes de estas áreas viven por debajo de la línea de pobreza y un 86 % por debajo de la línea de extrema pobreza. Aunque la pobreza no es tan generalizada o profunda en las áreas urbanas, el 15 % de la población urbana en las ciudades panameñas se concentra una gran parte de los pobres, 23 % o más de 232,000 residentes urbanos pobres. Cerca del 40 % de los pobres urbanos más de 90,000 personas, vive en el área de la ciudad de Panamá, San Miguelito, más aún, una gran parte de los residentes en ciudades viven apenas por encima de la línea de pobreza y se pueden considerar como vulnerables.
Más del 16 % de todos los niños menores de cinco años, cerca de 50,000, está afectado por alguna forma de desnutrición, cerca de 85 % de estos niños son pobres.
Panamá, es uno de los países con mayor desigualdad en el mundo, con un índice de Gini de consumo de 49 y un índice Gini de ingresos de 60. La desigualdad de Panamá se cuenta entre las más altas, a la par de Brasil y sólo levemente inferior a Sudáfrica, dos de los países con mayor desigualdad en el mundo.
Altas tasas de desempleo entre los pobres, la relación que existe entre pobreza y desempleo, si se considera la Nación en su conjunto, la probabilidad de que los pobres no tengan empleo es dos veces más alta que para los no pobres en las ciudades del país. Los pobres trabajan menos horas que los no pobres en todas las áreas, un signo de probable desempleo y baja productividad, considerando sus bajos niveles de ingreso. Casi tres cuartas partes de los pobres trabajan en el sector informal, 40 % de los no pobres.
Abundante falta de equidad en las condiciones de salud y atención de salud. Los indicadores relativamente ventajosos de la Nación en general enmascaran grandes disparidades y condiciones de salud de baja calidad para la población que vive en las áreas más pobres. Los pobres, en especial los indígenas, tienen una menor expectativa de vida, índices de mortalidad infantil y desnutrición más altos y siguen falleciendo a causa de enfermedades infecciosas y contagiosas.
Otros signos de alarma, la vivienda, la mayor parte de la población no tiene títulos de propiedad. La distribución de la tierra es muy desigual en Panamá, si bien los pobres representan dos tercios de la población rural, sólo son dueños de un tercio de la tierra.
Estos son algunos puntos que podemos señalar para que el nuevo gobierno no cometa el grave error que cometió el Dr. Pérez Balladares de gobernar a espaldas del pueblo y atender las necesidades más urgentes y consultar con todos los sectores del país.