Retraso en los tratados de libre comercio
Costa Rica es sin embargo el más avanzado del área. Fue el primero en cerrar y tener en existencia desde hace un lustro un tratado con México, el cual ha hecho posible que el intercambio comercial entre ambos se haya multiplicado varias veces, con el beneficioso impacto que conlleva. Y no conformes con eso, los ticos han firmado otro tratado similar con Chile y concluido la negociación de un tercero con Canadá.
Honduras fue el último del istmo centroamericano en sumarse el mes pasado a la firma de un tratado de libre comercio con México. Guatemala y El Salvador lo habían hecho en marzo pasado, con lo que quedó libre la vía política y económica para integrar el Sur de México con Centroamérica bajo el concepto del Plan Puebla - Panamá (PPP) que, por ironía, tiene a nuestro país como el más atrasado en ese proceso.
El propósito del PPP impulsado por el presidente mexicano Vicente Fox, es sencillo y realizable. Se trata de facilitar la integración económica de una inmensa franja de un millón de kilómetros cuadrados, con un mercado de más de 90 millones de almas, liberalizando el comercio, las comunicaciones y las inversiones extranjeras.
El plan incluye la configuración de una red de fibra óptica a lo largo de todo el territorio, la construcción de una autopista y de un ferrocarril, la integración energética y la institución del Corredor Ecológico Mesoamericano, con fines de cooperación turística y científica. Serían parte del PPP los estados mexicanos de Campeche, Chiapas, Guerrero, Oaxaca, Puebla, Quintana Ro, Tabasco, Veracruz y Yucatán, con Belice, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras y Panamá.
Para agosto próximo está prevista una reunión de ministros de economía de las naciones del PPP, la cual tendrá lugar en Washington, con el propósito de echar las bases para proyectos específicos, en apretada agenda que está casi lista. Y nos preguntamos, ¿Dónde estamos nosotros en ese proceso que lleva el nombre de nuestro país?
Mucho tememos que con la parsimonia y casi torpeza con que nos movemos en el campo de la integración económica, los grandes eventos de ese tipo nos sorprendan; y sea entonces peor improvisar una firma a ciegas. Por este motivo, hemos sido partidarios de acelerar la suscripción de tratados de libre comercio con Centroamérica, convencidos de que, si bien nuestro sector productivo está en desventaja, ésta no es tan abrumadora y, a cambio, nos forzará a mejorar, ganando experiencia para eventos mayores, tales como el de la Asociación de Libre Comercio de América (ALCA) prevista para el 2005. De cualquier modo es un camino menos riesgoso que negociar con Chile y México, que son un gran salto sin estación intermedia.
Honduras fue el último del istmo centroamericano en sumarse el mes pasado a la firma de un tratado de libre comercio con México. Guatemala y El Salvador lo habían hecho en marzo pasado, con lo que quedó libre la vía política y económica para integrar el Sur de México con Centroamérica bajo el concepto del Plan Puebla - Panamá (PPP) que, por ironía, tiene a nuestro país como el más atrasado en ese proceso.
El propósito del PPP impulsado por el presidente mexicano Vicente Fox, es sencillo y realizable. Se trata de facilitar la integración económica de una inmensa franja de un millón de kilómetros cuadrados, con un mercado de más de 90 millones de almas, liberalizando el comercio, las comunicaciones y las inversiones extranjeras.
El plan incluye la configuración de una red de fibra óptica a lo largo de todo el territorio, la construcción de una autopista y de un ferrocarril, la integración energética y la institución del Corredor Ecológico Mesoamericano, con fines de cooperación turística y científica. Serían parte del PPP los estados mexicanos de Campeche, Chiapas, Guerrero, Oaxaca, Puebla, Quintana Ro, Tabasco, Veracruz y Yucatán, con Belice, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras y Panamá.
Para agosto próximo está prevista una reunión de ministros de economía de las naciones del PPP, la cual tendrá lugar en Washington, con el propósito de echar las bases para proyectos específicos, en apretada agenda que está casi lista. Y nos preguntamos, ¿Dónde estamos nosotros en ese proceso que lleva el nombre de nuestro país?
Mucho tememos que con la parsimonia y casi torpeza con que nos movemos en el campo de la integración económica, los grandes eventos de ese tipo nos sorprendan; y sea entonces peor improvisar una firma a ciegas. Por este motivo, hemos sido partidarios de acelerar la suscripción de tratados de libre comercio con Centroamérica, convencidos de que, si bien nuestro sector productivo está en desventaja, ésta no es tan abrumadora y, a cambio, nos forzará a mejorar, ganando experiencia para eventos mayores, tales como el de la Asociación de Libre Comercio de América (ALCA) prevista para el 2005. De cualquier modo es un camino menos riesgoso que negociar con Chile y México, que son un gran salto sin estación intermedia.