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Retrato hablado del clientelismo


América Latina, tanto regímenes democráticos como autoritarios, han usado el clientelismo para establecer, expandir y/o mantener su base social de apoyo, a través de empleos públicos, becas, subsidios y una burocracia de bajo entrenamiento y sueldos. El clientelismo se relaciona con la corrupción y el bajo nivel de institucionalización del Estado.

En el clientelismo, a través de mecanismos consagrados por la práctica política real, el gamonal maneja la relación con los electores como una red de relaciones de complicidad y como mercado de favores, gente que compra gente, que se registran en la contabilidad clientelista y donde pesan las redes de parentesco, compadrazgo, laborales y de clientela.

A la población se le trata como masa de consumidores donde la publicidad política hace su agosto. Las formas tradicionales de hacer política trabajan la complicidad consciente o inconsciente de la gente, y sabe descubrir los resortes pragmáticos que la mueven a operar políticamente de una determinada manera.

El clientelismo no sólo es electoral, pues se manifiesta como relación de poder por el uso de bienes públicos para lograr el apoyo a gobiernos o partidos.

No hay simetría entre cliente y gamonal, pues la relación es de dominación motivada por las dotaciones muy desiguales de capital social, simbólico y económico, producto de las diferencias por el acceso desigual al poder estatal o económico. Según Eisenstadt y Roniger (1984), el surgimiento de las relaciones clientelistas fueron el resultado, por un lado, del dominio colonial que gestó una sociedad basada en una relación de poder fuerte entre los distintos estratos sociales y una preocupación por el orden jerárquico, el prestigio y el honor. Por otro, el debilitamiento de las instituciones centrales de control y la focalización de las relaciones de poder.

Así, el clientelismo apareció en diversas esferas de la sociedad. Primero, en las haciendas con los terratenientes con poder económico y político y los trabajadores que obtenían acceso a la tierra y otros medios de subsistencia a cambio de un trabajo leal. Después, el surgimiento de estados-nacionales y el desarrollo del parlamentarismo basado en la expansión electoral promovieron el desarrollo de relaciones clientelistas en las nuevas estructuras políticas  como los partidos políticos y la burocracia estatal a través del voto.

¿Cómo lograr gobiernos nacionales y locales, comunidades y personas blindadas contra el clientelismo? Es un tema de ética, educación, reforma política e institucional, conciencia y movilización ciudadana. José Martí lo dice así “la política es el arte de ir levantando hasta la justicia la humanidad injusta; de conciliar la fiera egoísta con el ángel generoso; de favorecer y de armonizar para el bien general, y con miras a la virtud, los intereses”.

101 años de Panamá América

 
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