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Retroceso en el proceso de paz


Esa paz, que por la vía del diálogo, como se la busca en vano desde hace muchos años con los presidentes norteamericanos y egipcios y algunos reyes árabes prooccidentales, es la expresión moderna y humanística para resolver aun los más antiguos conflictos, no exentos de un contenido religioso. Pero esto que ha sucedido en las últimas semanas nos ha acercado a las épocas más cruentas de cómo se hacía justicia o represalia, como es la antigua ley del Talión. Así fueron masacrados dos jovencitos judíos y con su sangre, marcadas paredes para reflejar la ferocidad de la venganza.
Lo que está sucediendo en Medio Oriente no resiste el más condescendiente análisis para interpretar una guerra, sino para empezar a creer en un exterminio palestino-israelí que se acentúa cotidianamente. Y esto que está ocurriendo también refleja una gran hipocresía de los dirigentes árabes y judíos, porque mientras coquetean buscando acuerdos, son ellos mismos los que organizan atentados y disponen ataques armados. Y ante los hipócritas ningún argumento resulta válido o convincente, porque éstos requieren del respaldo de una absoluta sinceridad para que puedan progresar.
En Medio Oriente prospera sólo la muerte, que es la fuerte decisión tomada por dos contendientes que no escuchan los reclamos o súplicas del resto del mundo. ¿Hasta cuándo tendremos que esperar para ver una verdadera paz en la tierra? Debemos todos anteponer cualquier situación inmediata y darle la importancia a esta realidad antes de que sea demasiado tarde. Tal vez, de cara a un nuevo aniversario del nacimiento del Hijo de Dios, símbolo de la cristiandad, puedan los líderes de las naciones del mundo deponer sus actitudes particulares y presentar al poder superior su deseo para que los ilumine y prevalezca la paz.


101 años de Panamá América

 
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