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Revuelta en el Cáucaso


La complejidad de las fusiones étnicas, culturales, religiosas y de todo tipo que caracterizan desde hace siglos a la región del Cáucaso explican históricamente el movimiento independentista que, con auxilio de armamento moderno , lucha por desintegrarse de la Federación Rusa y proclamar la República de Duguestán.
El Cáucaso fue, desde la época medieval, el espacio territorial de encuentro de persas, turcos, mongoles, eslavos que se turnaron en su dominio. Cuando el Ducado de Moscovia, núcleo germinal de la dinastía de los zares, consolidó el control militar, se mantuvo el antiguo sedimento cultural de las etnias persa, turca, mongol, a la que agregaron grupos de cristianos primitivos de origen armenio.
La revolución bolchevique organizó divisiones administrativas y políticas que no diluyeron la ancestral herencia étnica y religiosa. La Unión Soviética se jactó de haber logrado la conversión de los habitantes de las etnias al materialismo marxista-leninista, bajo el terror y el persistente lavado cerebral. Sin embargo, la desintegración de la artificial república de soviets ha demostrado que las etnias del Cáucaso están vivas, y sobre todo beligerantes. Todavía conviven allí musulmanes sunitas y shiitas , cristianos ortodoxos, budistas, reclamando fueros y derechos usurpados y negados secularmente por diversos colonizadores.
Los rusos temen que esta región, en la que se encuentran Europa y Asia, como puente entre Occidente y Oriente, y de enorme importancia geopolítica y económica (vastos yacimientos de petróleo y gas yacen en el subsuelo del Cáucaso), caiga en poder de una nueva república islámica que incluya Daguestán, Chechenia y otras regiones de predominio islámico y se convierta en un adversario de temibles proporciones .


101 años de Panamá América

 
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