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Revulú por carrera


La “ilustre” idea de lograr un puesto de trabajo a cambio de colaborar en una campaña electoral sigue anclada en la política, situación que tiene a los entrantes vueltos locos, pues con tan pocos puestos libres de remoción no hallan solución ante semejante deuda.

El gobierno afirma que la pasada administración incorporó a la Carrera Administrativa a casi 41 mil empleados, cuando antes pocos eran los interesados. El esfuerzo podría ser loable siempre y cuando estas personas hayan cumplido con los requisitos que dicta la normativa, de lo contrario, lejos de fortalecer a la FENASEP, la acción debilitó su credibilidad y naturaleza.

Una idea justa y honesta es que, como requisito indispensable, es que quien pertenezca a la Carrera Administrativa no esté inscrito o milite en ningún partido político, que ingrese por concurso, que sea idóneo para el cargo y que se cuente con los mecanismos para su evaluación, sanción o promoción. Así no sólo se fortalecería FENASEP, sino que se evitaría el paternalismo y clientelismo que surge cada cinco años y adquiriría la independencia que debe caracterizar a una organización de esta particularidad.

La Carrera Administrativa parece ser un reflejo de la vaga idea que se tiene de la institucionalidad; cuando en un principio la idea era dar estabilidad al funcionario para evitar su remoción, la gran cantidad adherentes en poco tiempo hace sospechar un abuso de sus bondades.

Una oportunidad de oro surge para reformar la ley como debe ser, no para reemplazar unos por otros y salir del atoro, sino para darle el carácter que se merece y terminar con la idea de que la política es para beneficiarse de ella en vez de servir a la sociedad y fortalecer el sistema democrático del país.

101 años de Panamá América

 
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