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Ricardo J. Alfaro y los polígonos de tiro


En enero de 1948 el Dr. Ricardo J. Alfaro, -insigne constitucionalista, expresidente de la República, y ex-Ministro de Relaciones Exteriores-, escribió un brillante y enjundioso artículo relacionado con el Tratado Filós-Hines, el cual tituló: "Tres Errores Fundamentales ha cometido el Departamento de Estado". () Ahora, luego de transcurrido 52 años, vamos a retomar sus pensamientos y argumentos contenidos en el mismo para aplicarlos a un tema de actualidad tan sensitivo y álgido como lo es, precisamente, el de la limpieza de los polígonos de tiro, ubicados en varios sectores del área occidental del Canal de Panamá. Lo que quiero decir es que ambas controversias arrancan de las mismas raíces, tienen los mismos orígenes, esto es, los convenios y tratados entre ambos países, los cuales tuvieron vigencia a lo largo del siglo XX; por consiguiente, los conceptos emitidos por el Dr. Ricardo J. Alfaro respecto al grave problema diplomático que se dio a mediados de la década del "40, son aplicables a lo que actualmente estamos afrontando los panameños respecto a la limpieza de los polígonos de tiro.
El cumplimiento con la limpieza de los polígonos de tiro sería una decisión honrosa de parte de los Estados Unidos inherente al Tratado Torrijos-Carter. Panamá como país débil ha ejercido su derecho de reclamar ante la O.N.U., el cumplimiento de tales tratados, específicamente a la obligación contraída por los Estados Unidos; no obstante, el país fuerte aún no ha declarado su disposición de acatar las reclamaciones de la contraparte, y de proceder a la limpieza de tales áreas. Esto no es todo. Considero que esta situación nos lleva una vez más a reiterar nuestro llamado a la Cancillería panameña respecto a la necesidad de echar de lado esa tradición política exterior e indecisa de nuestros gobernantes.
El Dr. Alfaro se refería en su artículo a dos posiciones de intransigencia adoptadas en aquellos años por los Estados Unidos, y que, a nuestro criterio ellos (E.U.A.) persisten en adoptar; Alfaro se expresa así: "Dos caminos se ofrecían ante el gobierno de los Estados Unidos. El uno era el que ha tomado: el camino de la razón, de la justicia, de la prudencia y del acierto. El otro era el de sostener que el Convenio de 1942 está en vigencia y seguir ocupando las bases a despecho del criterio y la voluntad de Panamá, para lo cual dispone aquella nación de la fuerza incontrastable de su poderío militar".(1)
Si bien es cierto que por los Tratados Torrijos-Carter terminaron los derechos y prerrogativas que mantuvieron los Estados Unidos desde 1903 sobre el Canal de Panamá y la llamada Zona del Canal; derechos, repito, que ellos "se tomaron" a partir del 18 de noviembre de 1903, cuando el primer Pacto fue firmado por John Hay y Felipe Bunau-Varilla en la casa privada del primero, una hora antes de que llegaran a la ciudad de Washington, el Dr. Manuel Amador Guerrero y Federico Boyd, comisionados panameños que debían discutirlo.
El caso de la limpieza de los polígonos de tiro guarda una profunda relación con la actitud heroica que hace poco más de 50 años adoptó Panamá a raíz de la controversia en torno al Convenio Filós-Hines, y al cual se refiere el Dr. Alfaro de la siguiente manera:
"Pero los Estados Unidos vieron sin duda que aún a través de una alegación jurídica como la expresada, el mundo no habría visto sino un acto de fuerza. Porque cuando entre dos naciones existe diferencia de criterio acerca de la interpretación de un acuerdo celebrado por ellas, la diferencia sólo puede ser resuelta por medio del arbitraje o de la justicia internacional. Y si las dos naciones no se avienen en el campo de la diplomacia y no van ni al arbitraje ni a la justicia, lo único que queda es el acto de fuerza, es la agresión, y ante el hecho de la agresión surge entonces el recurso a la comunidad internacional de las Naciones Unidas para que haga valer los propósitos de paz, de seguridad y de respeto a los derechos de todos que consagra la Carta de San Francisco". (2).
Esto no es todo. Opino que el primer error que ha cometido el Departamento de Estado inherente al Tratado Torrijos-Carter, específicamente a lo relacionado con los sitios de defensa, fue el no haber limpiado los polígonos de tiro un año antes de la finalización del Tratado de 1903. Han transcurrido 10 meses, y aún los Estados Unidos se niega a cumplir con la obligación contraída en el Tratado Torrijos-Carter respecto a la limpieza. Preguntamos, ¿acaso el Departamento de Estado pretende entablar algún nuevo tipo de negociación relativa a esta obligación contraída de antemano? Más aún, volvemos a preguntar, si ambas partes acordaron en el último pacto que tales polígonos constituían una amenaza latente para la seguridad del Canal y para la vida de los panameños ¿por qué razón el Departamento de Estado insiste en forjar un nuevo convenio en torno a un asunto que, pese a que se estableció una obligación incumplida en un Tratado ya expirado, aún tiene vigencia el compromiso de la limpieza de una vasta extensión del territorio nacional plagado de bombas y artefactos explosivos "vivos", es decir, en condiciones de explotar?
Recientemente hemos escuchado una declaración del Departamento de Estado en el sentido de que la limpieza de los polígonos de tiro es un trabajo que tomaría de 10 a 20 años. Esto es una verdadera desfachatez, una mentira, el afirmar que 10 a 20 años no significan nada en la vida de los pueblos. Pues sepa el Departamento de Estado que la historia nos enseña que muchas cosas han sucedido, y que muchas cosas pueden suceder en este lapso de tiempo, sobre todo en la actualidad en que una alarmante amenaza de guerra se cierne sobre nuestro vecino del Sur, la casi devastada Colombia. Supongo que esta situación es conveniente para los Estados Unidos, esto es, que exista una vasta extensión en la ribera del Canal preñada de minas y de otros tipos de explosivos a flor de tierra.
El Dr. Alfaro se expresa en torno a la defensa del territorio nacional así: "Las medidas de defensa que se tomen dentro de nuestra jurisdicción territorial han de tener dos límites: el uno es el mismo tratado; el otro es el que marca nuestra calidad de Estado independiente y soberano ...(sic)..." Respecto a la actitud de repudio a las imposiciones de los Estados Unidos, el Dr. Alfaro señala que: "ha sido acto consciente en que ha habido rara unanimidad de parte de la opinión pública. Ha sido una reafirmación del sentimiento nacional panameño que reclama el respeto mutuo, la amistad y la confianza que deben presidir las relaciones entre los dos pueblos más estrechamente vinculados que existen sobre la tierra".(3).
Esto no es todo. Finalmente, la problemática relativa a la limpieza de los polígonos de tiro no es un hecho aislado, ni separado de la actitud de prepotencia que ha caracterizado al Departamento de Defensa a lo largo de la historia diplomática entre ambas naciones. Me refiero a esa conducta de imposición que prevaleció desde 1903; a esa conducta de los "cabezas duras" del Departamento de Estado, quienes en todo momento hicieron prevalecer los intereses del más fuerte sobre los más débiles.
Ricardo J. Alfaro. "Tres errores fundamentales ha cometido el Departamento de Estado". Revista Lotería, No. 80 )Enero, 1948).

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