Ricardo Wagner y Daniel Barenboim
Aunque Ricardo Wagner murió 50 años antes de que Adolfo Hitler alcanzara el poder en Alemania, su música fue utilizada intensamente por la propaganda nazi. Ello provocó que la ejecución de sus obras estuviera, sin proclamación oficial expresa pero sí de hecho, prohibida en Israel. Esa proscripción duró hasta hace unos días cuando el renombrado director judío Daniel Barenboim condujo a la orquesta alemana Berlín Staatskapelle (orquesta estatal de Berlín) en la interpretación, fuera de programa, de la obertura de la ópera Tristán e Isolda, en el Festival Musical de Israel.
El audaz gesto de Barenboim, como era de esperar, ha desatado una controversia en la que ha expresado sus puntos de vista desde el Primer Ministro Ariel Sharon hasta simples espectadores del festival musical. Los más radicales críticos de la iniciativa han llegado a pedir que se prohíba al destacado director volver a conducir en Israel o a cualquiera de sus orquestas. Sin embargo, por las circunstancias que precedieron y sucedieron a la ejecución de la pieza musical escogida por Barenboim, pareciera que la controversia podría estar en vías de ser superada.
En el programa original del festival estaba prevista la ejecución del acto primero de otra conocida obra de Wagner, Las Valkirias, con la participación del tenor Plácido Domingo, pero debido a las protestas de importantes grupos internos y políticos fue descartada por los organizadores. Por consiguiente, fue una sorpresa que a pesar de ese antecedente Barenboim corriera el riesgo de ofrecer como pieza adicional (encore) la obertura de Tristán e Isolda. Lo llamativo fue que el director previamente consultó a la audiencia su iniciativa, generándose un intercambio de opinión en hebreo que duró por media hora y en el que, aunque hubo algunas reacciones airadas de varios asistentes que llegaron a tacharle de fascista, la mayoría del público se mostró de acuerdo y después de la interpretación le tributó una ovación.
El hecho de que a Wagner se le reputara mentalidad antisemita, sumado a que Hitler lo tuviera por su compositor favorito y utilizara su música como instrumento de propaganda es para muchos causa suficiente para su exclusión de cualquier programa musical que se desarrolle en Israel o por alguna de sus orquestas. Tal vez tengan razón, parcialmente. O tal vez, como destacó el Primer Ministro Sharon, para mucha gente en Israel todavía es muy pronto para enfrentar un asunto tan difícil. Pero también es importante registrar la decisión de la mayoría de los asistentes al concierto, representada por el testimonio de un sobreviviente del holocausto, parte del sector mayoritario que favoreció la ejecución de la música de Wagner y que explicó que seguía rechazando las ideas antisemitas del compositor alemán, pero que su rechazo no lo extendía a su música.
Nota de la Redacción: En el artículo del Dr. Juan M. Castulovich publicado el 3 de julio pasado, titulado "Corrupción: realidad y exageración", cometimos varios errores involuntarios al utilizar términos por otros, los cuales cambiaron el sentido del contenido. Por tal motivo reproducimos, nuevamente, la última parte del material mencionado. Aparecen en negritas las palabras que utilizó el autor en su entrega.
"Desde luego, sería imprudente restar importancia a las evaluaciones que como el IPC pueden tener un considerable impacto negativo sobre nuestro país como sitio propicio para la inversión extranjera, pero muy flaco favor nos hacemos si nosotros mismos nos concentramos en destacar sólo sus sesgos negativos. Explico mi punto de vista así:
¿Por qué destacar que Panamá "haya debutado negativamente" en el IPC cuando la explicación es que aparecemos ahora por la sencilla razón que hasta este año fue que tres evaluaciones provenientes de "sectores económicos, empresariales o de analistas internacionales" (no incursiono en su imparcialidad) se ocuparon de darnos alguna calificación? ¿Por qué destacar como muy mala la calificación que se le ha asignado a nuestro país de 3.7 sobre 10, el extremo más negativo, cuando el propio vicepresidente de Transparencia Internacional, Frank Vogl, destacó que aunque el promedio del Continente Americano es muy bajo, "Panamá está relativamente bien dentro de la región"?¿Por qué proyectar la impresión de que somos uno de los sitios más inseguros para la inversión extranjera cuando entre los 20 países de la región incluidos en el IPC (no sabemos si los no incluidos podrían haber merecido calificaciones peores), ocupamos el puesto número 8? ¿Por qué no destacar con igual entusiasmo que en un reciente foro financiero en la ciudad de Londres, organizado por la reconocida firma de inversiones Morgan Stanley, su responsable para América Latina destacó a Panamá como un puerto seguro para los inversionistas internacionales por sus cualidades de estabilidad macro económica y perspectivas de desarrollo?
No pretendo que desconozcamos la existencia de un problema como el de la corrupción que es serio y preocupante, pero para enfrentarlo y eventualmente resolverlo, lo primero que debemos hacer es colocarlo en una perspectiva de objetividad, desprovista de toda festinación y sesgo político".
El audaz gesto de Barenboim, como era de esperar, ha desatado una controversia en la que ha expresado sus puntos de vista desde el Primer Ministro Ariel Sharon hasta simples espectadores del festival musical. Los más radicales críticos de la iniciativa han llegado a pedir que se prohíba al destacado director volver a conducir en Israel o a cualquiera de sus orquestas. Sin embargo, por las circunstancias que precedieron y sucedieron a la ejecución de la pieza musical escogida por Barenboim, pareciera que la controversia podría estar en vías de ser superada.
En el programa original del festival estaba prevista la ejecución del acto primero de otra conocida obra de Wagner, Las Valkirias, con la participación del tenor Plácido Domingo, pero debido a las protestas de importantes grupos internos y políticos fue descartada por los organizadores. Por consiguiente, fue una sorpresa que a pesar de ese antecedente Barenboim corriera el riesgo de ofrecer como pieza adicional (encore) la obertura de Tristán e Isolda. Lo llamativo fue que el director previamente consultó a la audiencia su iniciativa, generándose un intercambio de opinión en hebreo que duró por media hora y en el que, aunque hubo algunas reacciones airadas de varios asistentes que llegaron a tacharle de fascista, la mayoría del público se mostró de acuerdo y después de la interpretación le tributó una ovación.
El hecho de que a Wagner se le reputara mentalidad antisemita, sumado a que Hitler lo tuviera por su compositor favorito y utilizara su música como instrumento de propaganda es para muchos causa suficiente para su exclusión de cualquier programa musical que se desarrolle en Israel o por alguna de sus orquestas. Tal vez tengan razón, parcialmente. O tal vez, como destacó el Primer Ministro Sharon, para mucha gente en Israel todavía es muy pronto para enfrentar un asunto tan difícil. Pero también es importante registrar la decisión de la mayoría de los asistentes al concierto, representada por el testimonio de un sobreviviente del holocausto, parte del sector mayoritario que favoreció la ejecución de la música de Wagner y que explicó que seguía rechazando las ideas antisemitas del compositor alemán, pero que su rechazo no lo extendía a su música.
Nota de la Redacción: En el artículo del Dr. Juan M. Castulovich publicado el 3 de julio pasado, titulado "Corrupción: realidad y exageración", cometimos varios errores involuntarios al utilizar términos por otros, los cuales cambiaron el sentido del contenido. Por tal motivo reproducimos, nuevamente, la última parte del material mencionado. Aparecen en negritas las palabras que utilizó el autor en su entrega.
"Desde luego, sería imprudente restar importancia a las evaluaciones que como el IPC pueden tener un considerable impacto negativo sobre nuestro país como sitio propicio para la inversión extranjera, pero muy flaco favor nos hacemos si nosotros mismos nos concentramos en destacar sólo sus sesgos negativos. Explico mi punto de vista así:
¿Por qué destacar que Panamá "haya debutado negativamente" en el IPC cuando la explicación es que aparecemos ahora por la sencilla razón que hasta este año fue que tres evaluaciones provenientes de "sectores económicos, empresariales o de analistas internacionales" (no incursiono en su imparcialidad) se ocuparon de darnos alguna calificación? ¿Por qué destacar como muy mala la calificación que se le ha asignado a nuestro país de 3.7 sobre 10, el extremo más negativo, cuando el propio vicepresidente de Transparencia Internacional, Frank Vogl, destacó que aunque el promedio del Continente Americano es muy bajo, "Panamá está relativamente bien dentro de la región"?¿Por qué proyectar la impresión de que somos uno de los sitios más inseguros para la inversión extranjera cuando entre los 20 países de la región incluidos en el IPC (no sabemos si los no incluidos podrían haber merecido calificaciones peores), ocupamos el puesto número 8? ¿Por qué no destacar con igual entusiasmo que en un reciente foro financiero en la ciudad de Londres, organizado por la reconocida firma de inversiones Morgan Stanley, su responsable para América Latina destacó a Panamá como un puerto seguro para los inversionistas internacionales por sus cualidades de estabilidad macro económica y perspectivas de desarrollo?
No pretendo que desconozcamos la existencia de un problema como el de la corrupción que es serio y preocupante, pero para enfrentarlo y eventualmente resolverlo, lo primero que debemos hacer es colocarlo en una perspectiva de objetividad, desprovista de toda festinación y sesgo político".