Rice, horizonte de guerra
Rice es especialista en estudios rusos y en control de armas. Como hija única de una familia negra acomodada recibió una intensa educación. La direccionalidad de sus padres sirvió para que Rice aprendiera a adaptarse a una dura disciplina de trabajo con el paso de los años. Nunca creyó en la lucha por los derechos civiles de los negros sino en la superación del individuo. Su talento e independencia le llevaron a no interesarse por los demás. La idea de iniciar un conflicto parece preocuparle menos que al resto de la gente. Durante años fue demócrata, pero afirma que dejó de serlo porque en 1979 le pareció débil y cándida la respuesta del presidente Carter a la invasión de la Unión Soviética a Afganistán. Al año siguiente, votó por Ronald Reagan.
Las iniciativas de Rice nacen de su seguridad en sí misma. Es una mujer fría e inteligente, temida por su falta de escrúpulos, y su única certeza es la acción. La cautela es impropia de ella: "Es hora de avanzar más allá de la Guerra Fría. Es hora de tener un presidente dedicado a una nueva estrategia nuclear y al despliegue de defensas efectivas". Esta doctrina de proyectar el poder de EU sin cortapisas tiene aliados que para Powell eran enemigos en su equipo. Rice representa mejor que nadie la tesis de remodelación del mundo del secretario de Defensa, Donald Rumsfeld. Ambos forman parte de los que se conocen como realistas duros, más pragmáticos que los neoconservadores.
Cada vez son más las estrellas negras que representan a las bases norteamericanas en diferentes países. La idea de los realistas duros es hacer de EU un imperio capaz de actuar en todos sitios bajo coaliciones que operen en acciones militares bajo supervisión norteamericana. El mundo sería más abarcable para la potencia hegemónica. La futura secretaria de Estado alaba el poder norteamericano y manifiesta: "Seremos lo bastante fuertes como para persuadir a aquellos adversarios en potencia que emprendan la carrera armamentística con la esperanza de superar o igualar el poderío de EU".
Entre bromas, Bush asegura que la primera persona, aparte de su mujer, con la que habla por la mañana y la última con la que comenta algo por la noche es Condi, el nombre de pila de la secretaria de Estado para los que la conocen. El periodista Bob Woodward en su libro Bush en guerra escribe: "El presidente y la primera dama se convirtieron, de alguna forma, en la familia de Rice cuando ésta perdió a sus padres". Rice cree en la fe como fuerza que todo lo que conquista, al igual que Bush. Con su nuevo puesto pasa a garantizar la ejecución de la visión de Bush para el mundo. Rice es amiga de Bush y la persona más cercana al presidente. En la Casa Blanca se ha hecho costumbre ver que sus reuniones se alarguen siempre más de la cuenta con conversaciones que pasan a menudo de cuestiones de estado a fútbol americano. En Washington, estar cerca de Bush es influir en decisiones. Y Condi en su nuevo cargo podrá definir objetivos y comentar partidos con el presidente mientras el sol se pone al otro lado del mundo.
(*)Centro de Colaboraciones Solidarias (CSS).(ccs@solidarios.org.es)
Pero, lo obtenido va más allá de la preferencia por una y otra profesión. Se pudo conocer también que existe "decepción" del sistema público de educación.
Los consultados están convencidos de que al graduarse de colegios oficiales tendrán menos oportunidades laborales que quienes egresen de planteles privados.
El 60% de ellos consideró que la preparación que reciben en las escuelas del Estado es inferior a la de los institutos privados, mientras que el resto coincidió con esta posición pero además estimó que lo que estudian no sirve de nada porque al salir de la escuela lo que se necesitan son "contactos"o "palancas" para asegurarse el futuro.
Justamente un informe preparado por la Universidad de Panamá señala que el problema de los profesionales que no encuentran trabajo es que éstos son educados con la idea de servir como funcionarios públicos o privados y no realizan proyectos de vida.
La recomendación, destaca el documento, es que se realice un ajuste a los planes de estudio porque algunos estudiantes están totalmente desconectados de la realidad del mercado laboral.
Pero, el actual ministro de Educación, Juan Bosco Bernal, no está ajeno al sentimiento de los estudiantes panameños y explica que los colegios oficiales pueden llegar a ser tan buenos como los particulares.
"Los estudios a nivel mundial sobre la educación nunca han señalado que una escuela por ser pública tiene que ser un centro educativo de inferior calidad", mencionó.
No obstante, reconoció que el sistema educativo necesita ser reestructurado, pero explicó que la única forma de estimular y generar expectativas de superación en los estudiantes es contar con "buenos directores, docentes bien formados y motivados que impartan conocimiento en un ambiente tranquilo, con las herramientas adecuadas".
Sólo el 4% de la población estudiantil encuestada manifestó que no continuará su carrera universitaria. Dijo no tener interés y además mencionó que probablemente buscará empleo.
La mayoría de los estudiantes encuestados dijo que sí continuara una carrera porque desea ser profesional y ganar dinero para mantener a su familia. Además, indicaron que el bachillerato no es suficiente, por lo que necesitan adquirir nuevos conocimientos para poder desenvolverse en el ámbito laboral.
Ocurre que la educación siempre ha sido el talón de Aquiles de los últimos gobiernos y hasta ahora las soluciones planteadas duermen "el sueño eterno".
En esos términos se expresó Noemí Castillo, psicóloga y asesora en temas educativos del Consejo del Sector Privado (CoSPAE).
Para ella, sí es posible soñar con tener un mejor sistema educativo, pero para ello la tarea no es sólo del Ministerio de Educación, sino que es un trabajo que necesita de la cooperación de toda la sociedad civil (padres, docentes y estudiantes).
La palabra clave es "capacitación". Y es que según Castillo, si Panamá quiere buenos estudiantes el sistema educativo debe capacitar a los docentes para impartir valores a los jóvenes, lo que no está sucediendo.
La psicóloga es clara en que "existen muchos educadores que desde la primaria le dicen a los niños que son incapaces y que por más que se esfuercen no van a encontrar un buen empleo". No son todos, advierte, los que utilizan un lenguaje despectivo.
Los cambios políticos también han traído rupturas en lo que al sistema educativo se refiere. Las personas que forman parte de un grupo político son desplazadas por otras, sin importar su nivel profesional, indica Castillo.
Es así como se entiende, agrega, que en estudiantes de escuelas públicas reine una baja autoestima por el estereotipo que existe en nuestro país que plantea que los jóvenes que se gradúan de colegios particulares tienen mayores posibilidades de conseguir trabajo, que los que se gradúan de las públicas.
Falta de enfoque, así lo resume Yara González, coordinadora de Desarrollo Humano de la Vicerrectoría de Asuntos Estudiantiles de la Universidad de Panamá.
"El problema de los profesionales que no encuentran trabajo se debe en ocasiones a que son educados con el enfoque de servir como funcionarios públicos o privados y no realizar proyectos de vida y metas propias".
González aclaró que no es la Universidad la institución a la que le corresponde dar a conocer qué carreras ya no tienen campo laboral, sino otras entidades como el Ministerio de Trabajo y Desarrollo Laboral (MITRADEL).
Para ella, la función de la Casa de Estudios es brindarle la oportunidad a los estudiantes de desarrollarse y de adquirir conocimientos para desempeñarse laboralmente
Al respecto, Noemí Castillo, de CosPAE explica que el mundo moderno está ofreciendo más de 3,000 ofertas académicas y en Panamá sólo se encuentran alrededor de 800, provocando que los estudiantes se enfoquen en carreras tradicionales, saturando más el mercado laboral.
Para el Secretario de Educación y Cultura de APEDE, Juan Carlos Mastellari, las empresas deben incentivar a los estudiantes con becas para que hagan maestrías o doctorados o dándoles un subsidio. Se deben aumentar los recursos para incrementar el interés por el estudio.
Con relación al estereotipo que tienen los estudiantes de que las empresas prefieren a los graduados de colegios privados, Mastellari explicó que a la hora de contratar las empresas no toman en cuenta la procedencia del estudiante, sino que se basan en los conocimientos y habilidades de la persona.
En Panamá no hay un estudio que indique la realidad del mercado laboral, es decir, en qué áreas se requieren nuevos profesionales, afirma la representante de la Universidad de Panamá.
Mastellari, de APEDE aconseja a los estudiantes enfocarse en diversas carreras, ya que si se inclinan en una sola área será más difícil luchar contra los índices de desempleo del país.
Noemí Castillo aconseja a los estudiantes que sean proactivos y no reactivos para enfrentar los retos de este siglo que requiere nuevas destrezas y habilidades.