Ridiculeces
Toda vez que me siento a escribir un artículo conservo en mi mente el ridículo que hacemos las naciones y sus ciudadanos en general. Por ejemplo, la invasión a Irak basada en una mentira (posesión iraquí de armas de destrucción en masa); la lucha contra el terrorismo, el cual es la tulivieja moderna; Osama muerto de risa; la situación explosiva en el Medio Oriente (Franja de Gaza, Irak e Irán y todo lo que arrastra). Por fuerza debo mencionar a Paquistán, pero lo dejo ahí por falta de espacio.
Similar panorama se pinta en América Latina: Venezuela, Bolivia, Ecuador... etc. Exclamo ¡Deja vu! porque intuyo el desarrollo de una nueva, pero casi la misma, guerra fría. Por supuesto, lo anterior es el marco general en el que se activan los no tan grandes dirigentes panameños. Lo primero que viene a la mente son los múltiples viajes al exterior de nuestro presidente lo que va unido a una ametralladora de publicidad para él mismo. Se dice que va a motivar inversiones extranjeras a Panamá. Sabemos que esas inversiones se pueden negociar aquí. La gran diferencia es que si surgieran acusaciones de coimas, el número de beneficiarios sospechosos sería mínimo, quizá sólo uno. En fin, nuestra presidencia se ha convertido en una de interminables relaciones públicas que parecieran dirigidas a lograr la reelección del ocupante del solio presidencial. Mientras tanto estamos afrontando, o no, una larga lista de problemas que afectan seriamente el bienestar de los panameños: corrupción, transporte, educación, salud, y así sucesivamente. Estos problemas son de vieja data, de administraciones PRD y no-PRD. Por mucho que uno quiera ayudar a encontrar soluciones, el narcisismo, el egoísmo, es tan pronunciado que tal ayuda es, o por lo menos, parece, imposible.
Sería largo enumerar las estupideces que todos cometemos, sin excepción. Admito que yo me lavo las manos como Poncio Pilato filosofando, engañándome, pensando que van a surgir líderes valientes que en algún grado ayudarán a mejorar determinada situación. Pero la verdad nos golpea la cara. Lo que más temo es que el PRD en el poder quiera volver por sus fueros y unirse plenamente, o tangencialmente, a la nueva guerra fría, que para cambiar de retórica la denominamos socialismo, populismo o terrorismo. Mientras, los panameños en general tenemos que seguir sufriendo las ridiculeces que afloran en todo el mundo (como el caso de un monarca que se sintió compelido a mandar a callar a un charlatán) y... muy importante... en nuestro propio suelo. Por ahora a muchos, sólo nos queda tirar los brazos al aire y preguntar, ¡qué le vamos a hacer!