Ríos de droga
La droga corre como ríos por el cerebro de los jóvenes afectando el cuerpo.
¿Cómo un cuerpo puede resistir al maltrato diario a semejantes cantidades de veneno en su ser?
Los jóvenes que se lanzan al reto de consumir drogas, tienen sus años contados. Por consiguiente, acaban con su vida, su juventud no terminó y su futuro tampoco llegó.
En las calles de Panamá, en los fines de semana se multiplica la violencia.
Y es que el alcohol combinado con la marihuana, la cocaína, la piedra, es la mezcla perfecta que utilizan para drogarse y se convierte en una dinamita explosiva en su cerebro.
El efecto de estas cuatro droga, los lleva a cometer toda clase de violencia hasta llegar a los niveles de muerte, entre ellos mismos o víctimas inocentes.
Pierden la conciencia para desbordar su instinto animal en actos aborrecibles y aberrantes para la sociedad.
Si los adolescentes conocieran el temor de Dios y al Padre Celestial que está a la espera de ellos con los brazos abiertos, para sanarlos, restaurar todo su dolor y rechazo, y la injusticia de sus vidas. Les otorgaría dignidad, honra, respeto y mucho amor, y los convierte en hombres de bien para que tengan familias saludables que generarán un excelente país.
Los principios morales se extinguieron cuando el adolescente decidió abandonar su hogar. Mientras algunos viven con sus familias, pero éstas son disfuncionales ya que en muchos casos, es la madre la que tiene que enfrentar la crianza de los hijos, algunas lo hacen solas, otras se buscan un compañero.
El nuevo miembro de la familia a veces hace el rol de un verdadero padre. No obstante, esto no es la norma común, ya que en muchas ocasiones el individuo es un abusador que maltrata a los niños verbal y físicamente o en los peores de los casos, es un abusador sexual.
Por ejemplo un niño a los ocho años o menos que fue violado por su padrastro, queda marcado y afectado su ser interior.
También hay otros casos en que los abusadores son parientes, o miembros cercanos. A ello se le agrega la violencia intrafamiliar: contiendas, amenazas, palizas, mala alimentación, condiciones insalubres, hacinamiento, entre otros.
En muchos casos la madre saca adelante a sus hijos, son mujeres valientes y esforzadas que luchan por darles una vida honesta y profesional. Y otras madres humildes también se esfuerzan por llevar la comida a su casa, y aunque viven en pobreza y en barrios de peligro, no abandonan a sus hijos y en algunos casos aunque ellos anden en malos pasos, están allí. Casi siempre es el llanto de una madre que grita desesperada, al ver a su hijo sin vida, o que lo llevan esposado. Y es que en todo hogar se necesita la cabeza de la autoridad del padre a gritos, para que las familias no se hundan, pero ¿dónde están esos padres? Sólo fueron progenitores y huyeron a las responsabilidades de la manutención y educación de ellos.