Robarle a los pobres
El atraco cometido contra la Red de Oportunidades, programa gubernamental dirigido a familias de extrema pobreza, merece un reproche más allá del que recibe un robo cualquiera. Por lo que se sabe, los fondos habían sido girados y enviados a sus beneficiarios a través de Correos y Telégrafos. Fue allí que los cacos interceptaron el dinero y despojaron a niños y mujeres del dinero que esperaban para hacer menos difícil la subsistencia diaria.
Tan reprochable acto debiera considerarse una forma especialmente agravada de robo y la sentencia no deberá tener consideraciones de ningún tipo con los desalmados que urdieron el abominable despojo. La pesquisa también deberá evaluar si hubo conexión con los que en el MIDES tomaron la decisión de enviar la pensión a través del correo, pues cuesta creer que un atraco por un valor de un millón y medio de dólares se haya logrado sin la intervención de una red de funcionarios que conocían muy bien el recorrido del dinero.
Se acrecienta la sed de justicia de la ciudadanía, pues las noticias sobre corrupción tienen el ambiente público saturado. La cuantía de este crimen amerita que se produzcan las detenciones pertinentes ya. Los crímenes graves no solo se cometen en las calles y con armas de fuego, también se planean y ejecutan en los despachos públicos y por gente que va bien vestida, pero que está podrida por dentro. Las autoridades deben revelar el número de familias afectadas, para que se sepa la gravedad de este crimen.