Robo del Centenario
Que cinco personas hayan resultado condenadas por el juez séptimo del Circuito, Felipe Pérez, debido al hurto de unas 300 piezas sustraídas del Museo Reina Torres de Araúz, es alentador. Seguramente, si el fallo hubiera sido pronunciado por un jurado de conciencia, habrían salido libres porque la gente común, imperfecta y deformada, se identifica con los acusados. Por eso, siempre hemos sido partidarios de eliminar esta última institución, más propia de países avanzados y cultos, de lo que estamos aún demasiado lejos.
Pero nada es perfecto y menos en nuestro país. La condena es ridícula y no pasa de 30 meses sustituibles por días multa que oscilan entre B/. 1, 500 y B/. 3, 000, cuantía que no guarda relación alguna con el agravio inferido y pudieron inferir los delincuentes al Patrimonio Histórico, con el agravante del dolo, ventaja y alevosía con que actuaron, puesto que todos eran custodios del museo, y tenían bajo su cuidado las valiosas piezas, algunas de las cuales no han sido recuperadas. Pero de eso no tiene culpa el juez sino la ley, cuyos castigos hay que endurecer para que los criminales no sigan riéndose de los bienes nacionales más preciados.
Omar Torrijos Herrera falleció cuando su avión FAP-205, se estrelló entre las 11: 50 a. m. y 12: 05 p. m. contra el Cerro Marta, en la provincia de Coclé.
Por la parte panameña, el caso fue analizado por los peritos Lupercio Ladrón de Guevara, César Aranda Tello, Luis Azcárraga, Sergio Rodríguez y Santana Dimas Espinosa.
Pero nada es perfecto y menos en nuestro país. La condena es ridícula y no pasa de 30 meses sustituibles por días multa que oscilan entre B/. 1, 500 y B/. 3, 000, cuantía que no guarda relación alguna con el agravio inferido y pudieron inferir los delincuentes al Patrimonio Histórico, con el agravante del dolo, ventaja y alevosía con que actuaron, puesto que todos eran custodios del museo, y tenían bajo su cuidado las valiosas piezas, algunas de las cuales no han sido recuperadas. Pero de eso no tiene culpa el juez sino la ley, cuyos castigos hay que endurecer para que los criminales no sigan riéndose de los bienes nacionales más preciados.
Omar Torrijos Herrera falleció cuando su avión FAP-205, se estrelló entre las 11: 50 a. m. y 12: 05 p. m. contra el Cerro Marta, en la provincia de Coclé.
Por la parte panameña, el caso fue analizado por los peritos Lupercio Ladrón de Guevara, César Aranda Tello, Luis Azcárraga, Sergio Rodríguez y Santana Dimas Espinosa.