Robo a turistas
Innegablemente los turistas que son asaltados en los corredores que conducen desde el aeropuerto a la ciudad capital tienen que ser víctimas de una red organizada en dicho lugar entre gente de dentro y de fuera. Unos que saben quiénes viajan con apreciable cantidad de dinero, y los otros, que pueden describirle a lo ejecutores, sus socios, en qué tipo de transporte, color y placa abandonan el lugar.
Si en el aeropuerto hay una sucursal del Banco Nacional de Panamá, ¿por qué no recomendarle a los visitantes que entreguen allí su dinero antes de salir para la ciudad? El banco les cobraría una suma ínfima, simbólica y razonable por sus servicios; les daría una clave para retirar el dinero y la dirección específica de la sucursal donde podrían recogerlo.
No nos debe avergonzar dar una alerta pública a nuestros visitantes. Lo vergonzoso sería no enfrentar la realidad. Es preferible confesar la existencia de un riesgo a que el viajero permanezca sin protección.
Un sitio muy concurrido en Inglaterra es la famosa Torre de Londres. Y allí hay letreros con los cuales se recomienda a los visitantes cuidarse de los carteristas.