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Rompiendo barreras en los derechos de las mujeres


Hace 15 años mujeres y hombres de todo el mundo se reunieron en China para la Conferencia sobre la Mujer, donde se firmó la Declaración de Beijing. Desde entonces, vimos muchos avances por la igualdad de la mujer. Pero en el mundo aún hay muchas mujeres que no disfrutan de ese progreso – en lo político, económico y social.

Como ex-jefa de Gobierno, sé que es posible que una mujer llegue a la cima política, pero también sé que es difícil. Las 9 mujeres que hoy son jefas de Estado merecen elogios por su ascensión, así como las que ocupan escaños en los parlamentos. Pero las mujeres sólo representan el 18% de los legisladores en el mundo. Aún estamos lejos de la meta del 30% que se propuso hace 15 años. Aplaudo las iniciativas que se están emprendiendo para aumentar la cantidad de mujeres legisladoras en algunos países.

Las mujeres se incorporan a la fuerza de trabajo en mayor cantidad, pero casi dos tercios de ellas en el mundo en vías de desarrollo tienen empleos vulnerables, trabajando por cuenta propia o para la familia – sin remuneración. En Asia meridional y África subsahariana, este trabajo representa más del 80% del trabajo de las mujeres. La crisis económica las ha obligado a tomar este tipo de trabajo, con poca o ninguna protección social.

En educación, los avances han sido disparejos. En algunos países, las mujeres se ubican al frente en todos los niveles educativos y representan la mayoría de los estudiantes en algunos programas de educación superior. En otros, la educación primaria y secundaria para las niñas es inferior o no está disponible. Esto debe cambiar.

La salud -especialmente la reproductiva –todavía es un grave problema. Más de medio millón de mujeres muere cada año –una mujer por minuto – debido a complicaciones durante el embarazo o el parto. La mitad de la población que vive con VIH/SIDA a nivel mundial son mujeres, en África subsahariana la cifra es de 60%. En algunas zonas, las niñas son 2 y 4.5 veces más susceptibles que los niños a contraer la infección.

En 2008, La Resolución del Consejo de Seguridad 1820, fue la primera que reconoce la violencia sexual relacionada con áreas de conflicto como un asunto de paz y seguridad internacional. A esto deben seguir acciones para asegurar que los perpetradores de violencia sexual y de género sean procesados judicialmente. Las mujeres pobres tienen acceso limitado a los recursos y la información. También tienen derechos y movilidad limitado. Para lograr igualdad para la mujer, debemos continuar trabajando por su empoderamiento político, económico y social. La nueva entidad de género creada por la ONU proporcionará una poderosa voz para las mujeres y niñas en todo el mundo. Mi sueño en esta semana que se celebró el Día Internacional de la Mujer, es que los avances se extiendan para que todas obtengan mayor seguridad económica, social y personal.

*Ex Primera Ministra de Nueva Zelandia y Presidenta del Grupo de las Naciones Unidas para el Desarrollo.

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