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Ruido ambiental


Mueve a risa la noticia de que se busca controlar el ruido ambiental. Eso jamás sucederá mientras la Autoridad Nacional del Ambiente no se disponga a enviar inspectores a nuestras calles y avenidas para que a los conductores de automóviles en un tranque, cuando comiencen, en cadena, a sonar sus bocinas vulgar, desesperada y desesperantemente, les expidan boletas de citación y sean multados por causar ruidos innecesarios.

Eso jamás se conseguirá mientras la ANAM no envíe inspectores con aparatos de medición de decibeles a los almacenes de la peatonal y en distintas localidades para detectar ruidos exagerados y multar. Hay una multitud de despiadados propietarios de almacenes que tienen durante todo el día sometidos a sus empleados a la tortura de sufrir sus escandalosas propagandas que los deprimen y ensordecen, y de paso le revienten los oídos a los inocentes transeúntes que, para su desdicha, pasen frente a sus locales aunque no entren a ellos.

Eso no sucederá mientras el Ministerio de Salud no se haga sentir en la ANAM para que actúe.

Eso no sucederá mientras las instituciones cívicas, cuyos miembros son también víctimas en el sufrimiento de ruidos innecesarios, no se hagan sentir ante nuestras autoridades; y mientras los medios de comunicación no nos propongamos a destinar espacios para crear conciencia ciudadana contra los fatídicos y nefastos ruidos exageradamente innecesarios.

101 años de Panamá América

 
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