Rumba a costa del empeño
Llegó la gozadera. Y también el fenómeno del empeño. Si para el Día de San Valentín se registró una merma en las ventas por la crisis financiera que toca también a los panameños, qué se espera para estas fiestas carnestolendas.
Para los panameños, la fiesta del Dios Momo, es sagrada; hacen lo imposible para obtener dinero y gozarla en grande. Hay quienes ahorran especialmente para esas festividades y no tienen problemas; sin embargo, hay otros que recurren a empeñar todo, desde relojes hasta lavadoras.
Una vez pude observar a unas personas que cargaban una lavadora y se dirigían hacia un centro de empeño; me les acerqué y les pregunté qué hacían, y una de ellas me respondió: "Mire, pues, todo lo que hace el carnaval".
La rumba y el desenfreno pueden más que pasar unos días tranquilos, en familia y con amigos. No digo que no haya música y, por qué no, hasta un par de traguitos, pero hasta allí.
Para algunos los carnavales son como las fiestas del fin del mundo; si no hay mojadera, brincadera, guaro y campana, no hay festejo.
Señores, todo en exceso es malo, hagamos las cosas bien y disfrutemos de estas fiestas con los pocos recursos que tengamos. Si recurrimos al empeño, puede suceder que después no haya dinero para recuperar los artículos ni mucho menos para la compra de los útiles escolares, y entonces también estaremos en serios aprietos. Tampoco veremos televisión, lavar y quizás ni ver la hora, porque el reloj reposa en una casa de empeño.
Los insto a que no se dejen llevar por unos días de jolgorio, pásenla bien, pero sin empeñar los artículos que tanta falta hacen en el hogar. Más vale prevenir que lamentar.
cynthiasusana@hotmail.com