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Rumbo al patíbulo


Hoy será presentada en la Universidad de Panamá, la obra de Herbert George Nelson Austin, titulada: Victoriano Lorenzo en la historia de Panamá, como un homenaje póstumo al centenario del fusilamiento del mencionado líder guerrillero, ocurrido el 15 de mayo de 1903.
Victoriano Lorenzo, un campesino de las montañas de Coclé, se convirtió en el primer guerrillero latinoamericano del siglo XX cuando se dispuso apoyar, mediante esta táctica irregular de lucha armada, el deseo de los caudillos liberales por independizar a Panamá de Colombia. Lorenzo se convirtió no sólo en la esperanza emancipadora de las mayorías irredentas, sino también en la piedra en el zapato para las pretensiones imperialistas del Tío Sam en la región.
La segunda mitad del siglo XIX está marcada por dos tipos de lucha política en Panamá, entonces convertida en un departamento de Colombia: 1) la lucha de los istmeños por mantener su autonomía política y económica respecto al gobierno central de la federación colombiana; y, 2) las reiteradas protestas de los istmeños por las intervenciones de Estados Unidos en nuestro territorio con miras a usufructuar nuestra posición geográfica.
Así tenemos que, después de la rebelión y el fusilamiento del patriota colonense Pedro Prestán, se dio una gran unidad entre un sector oportunista del Partido Liberal panameño y la cúpula del Partido Conservador, auspiciada por el presidente conservador Rafael Núñez. De esta forma, se comenzó a propiciar legalmente la desintegración de la autonomía política de que gozaba el Departamento del Istmo.
La época comprendida ente 1885 y 1890 se conoce como "Período de la Regeneración". Durante ella no sólo se coartó el derecho de los panameños a tomar decisiones sobre el futuro de nuestros recursos geográficos, sino que también se hizo común que despojaran de sus tierras a los campesinos indígenas, y que ante cualquier querella que los terratenientes formularan contra un campesino, a éste el ejército lo vejara, maltratara y hasta le robara sus pertenencias. También sufrían vejámenes por parte de los militares los estratos más humildes de las zonas urbanas (arrabales de las ciudades de Panamá y Colón).
222...cuando se pactó la paz entre conservadores y liberales en el buque norteamericano "Wisconsin", se dice que se pactó también el juicio y fusilamiento de Victoriano.
Es así como la lucha armada escogida por los liberales para sacudirse el yugo conservador contó con el apoyo de los pobres del campo y la ciudad. La Guerra de los Mil Días se inició en Panamá el 31 de marzo de 1900 con el desembarco en Punta Burica, Chiriquí, de 110 hombres armados provenientes de Nicaragua, bajo el mando de Dr. Belisario Porras, Eusebio Antonio Morales, Carlos A. Mendoza y el General Emiliano J. Herrera.
En su marcha triunfante hacia la ciudad de Panamá, el Ejército Revolucionario tuvo un gran apoyo de los campesinos liderados por Victoriano Lorenzo, especialmente en las montañas y llanuras de Coclé. Victoriano se convirtió no sólo en un gran estratega militar, sino también en una amenaza para la naciente oligarquía panameña y para las pretensiones imperialistas de EE.UU. en nuestro suelo.
Por eso, cuando se pactó la paz entre conservadores y liberales en el buque norteamericano "Wisconsin", se dice que se pactó también el juicio y fusilamiento de Victoriano. Traicionado por algunos de los dirigentes liberales, Lorenzo fue traído a la ciudad de Panamá, encarcelado y enjuiciado como un delincuente común. Fue fusilado en Las Bóvedas (parte colonial de la ciudad de Panamá junto al mar). Su fusilamiento significó la postergación de la lucha de los campesinos y obreros panameños por la toma del poder en nuestro país.
En su obra, al describir los momentos dramáticos previos al fusilamiento del guerrillero aquel 15 de mayo de 1903, Nelson cita entre otros a Rubén Darío Carles en: Victoriano lorenzo, el guerrillero de la tierra de los cholos, quien -a su vez- citando un periódico de la época, narra: "Por doquiera se veía la multitud curiosa y aún impaciente. Dieron las cinco. Un ligero murmullo recorrió la multitud. Dentro del cuartel se oyó una marcha de tambor a la sordina. Todo quedó en silencio...Poco después se veía la escolta de soldados que pasaba...pasaba...y detrás de ellos un hombre sereno que estrechaba con fuerza un crucifijo. Dos sacerdotes le acompañaban. Volvió la vista hacia la plaza y al reconocer el patíbulo se contrajeron sus labios..."
(pastorja@yahoo.com)

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