Saber comunicarse
Durante siglos se ha descubierto una serie de medios por los cuales las personas se comunican entre sí, e inclusive con los animales. Esto es así porque la comunicación es importantísima en la vida diaria. Pero, a pesar de creer en ello, cuesta hablar, cuesta decir lo que sentimos y cuesta más comunicar nuestros sentimientos. ¿Desde cuándo no le dices a tus padres, a tus hijos, a tu pareja, a tus amigos, el cariño que sientes por ellos? Un día quise poner en práctica lo que digo y la persona me preguntó si pensaba morirme pronto. Me sentí chiquita y desilusionada, porque palpé que somos pocos los que comprendemos esa relación; una cosa es sentirlo y otra exteriorizarlos.
Muchas parejas terminan en divorcio sólo porque no conversan ni se cuentan lo que hacen o dejan de hacer. Mi marido y yo sabíamos lo que haríamos durante el día y nuestra comunicación fue siempre maravillosa. Ahora, las parejas llegan a casa y cada uno toma su lado: el uno ve su televisión; los niños miran esos aparatitos de juego, la madre se dedica a ver que funcione la casa, la cocina y las tareas de los niños y no somos capaces de preguntarnos cómo nos fue en el día. ¡Qué horror!
Usted llama a una empresa y contesta una máquina para ordenar marcar diferentes números y, al final, ningún ser humano responde. Nadie te soluciona un problema y nadie se ocupa de tus preocupaciones. Ahora no llamamos a una persona para invitarla a tu casa; enviamos un correo que no sabes si fue recibido o no. Y si preparas la cena y nadie recibió la invitación, ¿lo confirmaste telefónicamente? Dan por sentado que con el correo es suficiente. La tecnología es fantástica; pero la comunicación interpersonal es indispensable. El idioma se inventó para ser conversado. Hablando se aclaran errores, se determinan encuentros, se da la palabra contra la otra.
Tal vez algunos recuerden que ya escribí sobre el tema; pero noto que la situación es peor cada vez. No es igual decir "carajo" personalmente que en un correo electrónico. Esa palabra tiene tantos significados que van aparejados con la inflexión de la voz. Entonces, ajá, es necesario hablar y a mí me encanta, igual que sé quedarme muda cuando es necesario.
La comunicación verbal es indispensable. Agotemos los medios para sentir que sabes lo del otro y el otro sabe lo tuyo.
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