Sabia medida de Alemán Zubieta
No hizo más que saberse el triunfo de Doña Mireya, y comenzaron a salir los grandes caimanes del dinero a ver si salía una obra monstruosa de dólares, para caerle encima. Ahora me siento complacido de confirmar la capacidad y prudencia del Administrador del Canal de Panamá. Está el Canal en buenas manos. Lo digo por su manifestación respecto al famoso Tercer Juego de Esclusas, cuyo origen fue, en realidad, el siguiente: después de las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki, el gobierno norteamericano llegó a la conclusión de que el Canal, para los fines de la seguridad nacional norteamericana, era obsoleto.
El paso lento de los barcos de guerra a través del Canal, podría transformarse en una hecatombe para Norteamérica: una bomba atómica produciría la desaparición de su flota, conjuntamente con todas las bases militares; con el Canal volaría por el espacio Colón y Panamá. Esta posibilidad hizo surgir en la mente de los norteamericanos la construcción de un canal a nivel que permitiera pasar la flota de guerra en el menor tiempo posible. La solución encontrada fue transpasarle el obsoleto canal (desde el punto de vista militar) a Panamá, con el compromiso nuestro de que E.U. participara en otro canal a nivel.
No estoy aquí juzgando a los Estados Unidos: su planteamiento era lógico entonces. Pero luego las cosas cambiaron: las bombas atómicas han sido superadas por los misiles inteligentes que las destruirían a los pocos segundos de salir al espacio. Por otro lado, E.U. tienen una poderosa flota en el Pacífico y otra en el Atlántico. Militarmente, no necesita nuestro canal para nada, y lo único que quieren de él es su seguridad; ahora por los problemas comerciales, y después en previsión de otra guerra. Que vendrá un día, porque el Hombre, a pesar de todos los adelantos que ha logrado, continúa siendo el más estúpido Monstruo de la naturaleza. Si en el futuro se requiera, la solución pudiera ser la de un canal a nivel, porque ofrecería una solución definitiva, mientras el Tercer Juego no es definitivo.
Creo que infinidad de panameños no verán ese milagro, y si hay canal a nivel que por lo menos se parezca al modelo del Ing. Demóstenes Vergara, fue el único proyecto que encontré razonable. Sería cien veces mejor gastar más dinero y hacer el canal a nivel, llegarían a ser obsoletos antes de terminar en pagarse. Sin embargo, afirmo que ninguna de las dos cosas es por ahora ni conveniente ni indispensable. Es para alarmarse el despilfarro tremendamente mayor de agua, que exige el Tercer Juego, y con una reducción del tiempo de tránsito de las naves que no es para aplaudir. Comentando todo esto con mis amigos, les decía que el Canal tiene otras mejores soluciones, que están a nuestra mano si las hacemos con paciencia y sin desmayo.
Alemán Zubieta ha confirmado nuestra tesis al manifestar (Plana 4, La Prensa, 7 Feb.); "Por primera vez en su historia, a casi 90 años de su construcción, es que el Canal estará trabajando a su capacidad; o sea (que...) a esta vía, a pesar de haber sido construida hace tanto tiempo, se le han hecho trabajos de mejoramiento por etapas, que es en lo que nosotros tenemos que pensar...".
Nuestro canal se proyectó (por los franceses) a finales del siglo XIX, cuando todavía había barcos de vela y los de motor eran casi lanchas, con motorcitos como para entraren competencia con las tortugas. Por eso la vía se hizo en un zigzag interminable y con poco calado en muchas partes, cosas que supongo fueron objeto de mejoras parciales como las aludidas por el Ing. Alemán Zubieta. Los diferentes aspectos a corregir son: 1) Tratar de acortar la vía rectificándola, unos pasos ahora y otros mañana. 2) Intentar instalar en el punto más central posible, un espacio (especie de dársena) donde una nave espere el paso de otra, con lo que se aumentaría el tránsito, moviéndose las naves en las dos direcciones. 3) Instalar al lado de las esclusas actuales otras más anchas y de mayor capacidad, para los barcos grandes de ahora, y con previsión al crecimiento de los futuros. 4) Tratar de resolver todo esto ahondando el Canal, poco a poco porque es más fácil y menos costoso ahondar (y se puede hacer por etapas) que erigir estructuras mas altas por encima de las ahora existentes. 5) Ver que se ahorre toda el agua posible, en previsión de cualquier tormenta catastrófica como las que ahora ocurren a cada momento. 6) Intentar que al poner al lado de las actuales esclusas otras más amplias, se aproveche el agua de la que baja de nivel para trasegarla, por desnivel y bombeo, a la que sube su nivel (y viceversa), conforme propusimos hace casi medio siglo precisamente en El Panamá América, sin que nadie se diera por aludido. Yo comprendo el complejo de inferioridad de los panameños: ellos lo extienden a todos sus compatriotas. Ahora tenemos la seguridad de que la culminación lógica final, es hacer esclusas grandes al lado de las chicas, empleando la misma agua que se pierde ahora, si se trasega el líquido de una esclusa a la otra. Mientras tanto, mi aplauso más sentido al Ing. Alemán Zubieta, rogando a Dios que continúe luchando por tan patrióticos principios.
El paso lento de los barcos de guerra a través del Canal, podría transformarse en una hecatombe para Norteamérica: una bomba atómica produciría la desaparición de su flota, conjuntamente con todas las bases militares; con el Canal volaría por el espacio Colón y Panamá. Esta posibilidad hizo surgir en la mente de los norteamericanos la construcción de un canal a nivel que permitiera pasar la flota de guerra en el menor tiempo posible. La solución encontrada fue transpasarle el obsoleto canal (desde el punto de vista militar) a Panamá, con el compromiso nuestro de que E.U. participara en otro canal a nivel.
No estoy aquí juzgando a los Estados Unidos: su planteamiento era lógico entonces. Pero luego las cosas cambiaron: las bombas atómicas han sido superadas por los misiles inteligentes que las destruirían a los pocos segundos de salir al espacio. Por otro lado, E.U. tienen una poderosa flota en el Pacífico y otra en el Atlántico. Militarmente, no necesita nuestro canal para nada, y lo único que quieren de él es su seguridad; ahora por los problemas comerciales, y después en previsión de otra guerra. Que vendrá un día, porque el Hombre, a pesar de todos los adelantos que ha logrado, continúa siendo el más estúpido Monstruo de la naturaleza. Si en el futuro se requiera, la solución pudiera ser la de un canal a nivel, porque ofrecería una solución definitiva, mientras el Tercer Juego no es definitivo.
Creo que infinidad de panameños no verán ese milagro, y si hay canal a nivel que por lo menos se parezca al modelo del Ing. Demóstenes Vergara, fue el único proyecto que encontré razonable. Sería cien veces mejor gastar más dinero y hacer el canal a nivel, llegarían a ser obsoletos antes de terminar en pagarse. Sin embargo, afirmo que ninguna de las dos cosas es por ahora ni conveniente ni indispensable. Es para alarmarse el despilfarro tremendamente mayor de agua, que exige el Tercer Juego, y con una reducción del tiempo de tránsito de las naves que no es para aplaudir. Comentando todo esto con mis amigos, les decía que el Canal tiene otras mejores soluciones, que están a nuestra mano si las hacemos con paciencia y sin desmayo.
Alemán Zubieta ha confirmado nuestra tesis al manifestar (Plana 4, La Prensa, 7 Feb.); "Por primera vez en su historia, a casi 90 años de su construcción, es que el Canal estará trabajando a su capacidad; o sea (que...) a esta vía, a pesar de haber sido construida hace tanto tiempo, se le han hecho trabajos de mejoramiento por etapas, que es en lo que nosotros tenemos que pensar...".
Nuestro canal se proyectó (por los franceses) a finales del siglo XIX, cuando todavía había barcos de vela y los de motor eran casi lanchas, con motorcitos como para entraren competencia con las tortugas. Por eso la vía se hizo en un zigzag interminable y con poco calado en muchas partes, cosas que supongo fueron objeto de mejoras parciales como las aludidas por el Ing. Alemán Zubieta. Los diferentes aspectos a corregir son: 1) Tratar de acortar la vía rectificándola, unos pasos ahora y otros mañana. 2) Intentar instalar en el punto más central posible, un espacio (especie de dársena) donde una nave espere el paso de otra, con lo que se aumentaría el tránsito, moviéndose las naves en las dos direcciones. 3) Instalar al lado de las esclusas actuales otras más anchas y de mayor capacidad, para los barcos grandes de ahora, y con previsión al crecimiento de los futuros. 4) Tratar de resolver todo esto ahondando el Canal, poco a poco porque es más fácil y menos costoso ahondar (y se puede hacer por etapas) que erigir estructuras mas altas por encima de las ahora existentes. 5) Ver que se ahorre toda el agua posible, en previsión de cualquier tormenta catastrófica como las que ahora ocurren a cada momento. 6) Intentar que al poner al lado de las actuales esclusas otras más amplias, se aproveche el agua de la que baja de nivel para trasegarla, por desnivel y bombeo, a la que sube su nivel (y viceversa), conforme propusimos hace casi medio siglo precisamente en El Panamá América, sin que nadie se diera por aludido. Yo comprendo el complejo de inferioridad de los panameños: ellos lo extienden a todos sus compatriotas. Ahora tenemos la seguridad de que la culminación lógica final, es hacer esclusas grandes al lado de las chicas, empleando la misma agua que se pierde ahora, si se trasega el líquido de una esclusa a la otra. Mientras tanto, mi aplauso más sentido al Ing. Alemán Zubieta, rogando a Dios que continúe luchando por tan patrióticos principios.