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Sacado del contexto


Que afortunado soy por ejercer esta profesión bien llamada periodismo. Saber que con un escrito podemos convertirnos en puente para salvar vidas, para corregir problemas sociales o para informarle a todos los que viven en este país lo que pasa a nuestro alrededor.
Afortunado, porque desde un obrero hasta el más renombrado catedrático ha soñado con escribir para el público.
Afortunado, por las felicitaciones y buenos comentarios que podemos recibir de esos miles de panameños que a diario nos escuchan, ven o leen.
Afortunado, aunque tenga que caminar bajo el sol y la lluvia para conseguir una información, aunque reciba malas caras de funcionarios petulantes, pero siempre hay un aliciente que hace sentir lo afortunado que es ser periodista.
En esta profesión hemos recibido reconocimiento, y hasta muestra de respeto de importantes autoridades del país, pero también hemos sido víctimas, recibido ofensas, menosprecios y hasta denuncias criminales de quienes no aceptan que hay personas dispuestas a revelar la verdad.
Estos ataques en su mayoría son actos de aquellos funcionarios que tienen la responsabilidad de velar por los que vivimos en este país.
Hay una palabra que estos funcionarios detractores de los periodistas han puesto de moda, "sacado del contexto". Así dijo nuestra ministra de Salud, cuando en medio de un grupo numeroso de enfermos terminales con insuficiencia renal, expresó "Que la vida no es eterna".
Un periodista, quien captó el mensaje, tuvo la responsabilidad de informar a la sociedad cómo piensa nuestra máxima autoridad de la Salud. A parte de ser acusado de haber supuestamente "sacado del contexto" esta frase, fue señalado por esta funcionaria de ganarse el premio a la miseria.
Pero es más doloroso cuando la ministra de Gobierno y Justicia, a pocos días de darse las elecciones, acuse al gremio de periodistas en general que somos los causantes de la inestabilidad en el país, de una ministra que a pesar de ser arquitecta ha ejercido esta profesión.
Una ministra que se hizo llamar amiga de los periodistas cuando hacía las relaciones públicas de un partido que está a un paso de la extinción.
Nuestra primera ministra que desde que ocupó este importante cargo se olvidó de sus buenas relaciones con los periodistas, para tomar actitudes groseras contra quienes hemos tenido como pecado, preguntar para que el público conozca.
Su defensa es que todos los periodistas del país sacamos del contexto sus palabras, sin embargo dijo que no daría explicaciones ni se disculparía públicamente.
Ha sido un placer haberla tenido como ministra de Gobierno y Justicia, hasta el primero de septiembre de este año, pero no me canso de decir lo afortunado que soy porque ser periodista es por toda la vida, aunque sea escribiendo en un pedazo de papel

101 años de Panamá América

 
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