Saladino paraliza la capital
Los panameños que trabajan en el sector privado y que laboraron normalmente ayer, se encontraron en la mañana con tranques vehiculares en diversas arterias, ante la casi nula presencia de unidades policiales de Tránsito.
Los conductores que se dirigían a sus centros de trabajo, se toparon con embotellamientos en la vía José Agustín Arango (Juan Díaz), la avenida Ricardo J. Alfaro y en ambos corredores.
No obstante, al acercarse el momento de la llegada de Irving Saladino al aeropuerto de Albrook, el paso por la periferia donde se hizo el acto de homenaje, así como las vías alternas de la ruta del recorrido de la caravana, fue normal.
Tráfico.
La congestión vehicular que por momentos se vivió en varios sectores de la ciudad capital, tuvo una sola razón: darle paso a un hijo de esta tierra que llegó a lo más alto del podio.
A pesar que la aglomeración de personas para recibir al Campeón Olímpico en Salto Largo, se concentró en las aceras de las principales vías, esta podría ser la primera vez que los conductores sufrieron tranques por una buena razón.
En el trayecto de la ruta del recorrido, se registraron varios desvíos.
Uno de ellos fue en la intersección de Río Abajo y la vía Cincuentenario, donde los vehículos tomaron calles alternas por la Urbanización Chanis.
Otro sector en el cual se paralizó el paso de los vehículos, fue a la altura de Villa Guadalupe, en el distrito de San Miguelito, exactamente la vía Domingo Díaz donde estaba la estatua Roosevelt.
Igualmente el tráfico se afectó en la carretera Transístmica, en el tramo que va hacia Colón, para que la caravana tuviera paso expedito.
Todos estas detenciones de la circulación vehicular se dieron por lapso no mayor de cinco minutos.
En los predios del edificio de la Administración del Canal de Panamá, sede del recibimiento oficial de Saladino, algunos se ganaban algunos reales.
Informalidad.
Desde cintas con el nombre del medallista, fotos, imanes, prendedores, recordatorios, llaveros, banderas con la imagen del saltador colonense, se ofrecían.
También vendedores de comidas y refrescos se hicieron presente.
Un fuerte aguacero que trató de aguar la fiesta, en el preciso momento en que Saladino se encontraba camino a la tarima .
Cientos de personas corrieron en busca de un lugar donde cubrirse del agua, unos optaron por meterse debajo de las toldas, otros se cobijaron bajo aleros de edificios.
Mientras tanto los que se quedaron frente y alrededor de la tarima, abrieron sus paraguas, y el que no tenía se quedó a ver al nuevo ídolo panameño, sin importarle mojarse por completo.