¿Saldremos pronto de la recesión?
Tal vez la presente recesión se iniciará por causas externas, continuando por errores de este gobierno, pero terminó siendo una crisis de confianza, expresada en bajas tasas de inversión. De repente se instaló en la mente de los empresarios la opinión unánime de que el endeudamiento público había alcanzado un límite peligroso y que no debía aumentar más. El punto es que la deuda sigue aumentando a un ritmo superior a la capacidad de pago, con lo cual es previsible que pronto llegaremos al punto en el que no podremos soportar la carga de intereses. Ese futuro se proyecta entonces al presente, determinando esa actitud general, de considerar a Panamá un país riesgoso.
Para salir de la recesión es necesario, entonces, que la deuda no aumente más y que exista transparencia en el proceso de recaudación de impuestos. En este marco de confianza habrá entonces más inversiones y más créditos, lo cual constituye la clave para la reactivación. Por un lado, si se baja el gasto público, el efecto es recesivo, por cuanto ello implica en un primer momento menor demanda. Pero también un ajuste fiscal tiene efecto recesivo, ya que cualquier aumento impositivo quita capacidad de compra al sector privado.
En estas condiciones se plantea un círculo vicioso difícil de quebrar, con recesión y baja recaudación impositiva, con lo cual se hace difícil reducir el déficit. Además, cuando la recesión se prolonga, se instala en la sociedad una actitud que dificulta la recuperación: porque si todo el mundo piensa que la recesión continuará o se agravará, así será.
¿Cómo se sale de esto? Lo fundamental es la simultaneidad de los distintos aspectos de la política económica. En un muy corto plazo debe lograrse que las cuentas fiscales se ajusten a lo programado y al mismo tiempo debe encararse con sentido creativo el tema de la administración fiscal, para avanzar fuertemente sobre la evasión, reducir el déficit y dar margen para eliminar impuestos innecesarios y bajar tasas exageradas.
También hay que poner énfasis en la inversión como motor de la reactivación, por lo que hay que eliminar los aranceles, reducir el ITBM a la venta de maquinarias, explotar capacidades productivas y recursos humanos existentes y no utilizados. Y existe una gran cantidad de medidas puntuales, referidas a sectores o empresas, al acceso al crédito bancario por parte de las Pymes, al incentivo para la creación de empleos, a la exportación y a la inversión en infraestructura con financiamiento. Cuanto más de éstas se adopten simultáneamente, mayor será el efecto que se logre en conjunto. El equipo económico haría bien en hacer un inventario de tales medidas, pero lo importante es que tenga en claro qué debe hacer concretamente.
Para salir de la recesión es necesario, entonces, que la deuda no aumente más y que exista transparencia en el proceso de recaudación de impuestos. En este marco de confianza habrá entonces más inversiones y más créditos, lo cual constituye la clave para la reactivación. Por un lado, si se baja el gasto público, el efecto es recesivo, por cuanto ello implica en un primer momento menor demanda. Pero también un ajuste fiscal tiene efecto recesivo, ya que cualquier aumento impositivo quita capacidad de compra al sector privado.
En estas condiciones se plantea un círculo vicioso difícil de quebrar, con recesión y baja recaudación impositiva, con lo cual se hace difícil reducir el déficit. Además, cuando la recesión se prolonga, se instala en la sociedad una actitud que dificulta la recuperación: porque si todo el mundo piensa que la recesión continuará o se agravará, así será.
¿Cómo se sale de esto? Lo fundamental es la simultaneidad de los distintos aspectos de la política económica. En un muy corto plazo debe lograrse que las cuentas fiscales se ajusten a lo programado y al mismo tiempo debe encararse con sentido creativo el tema de la administración fiscal, para avanzar fuertemente sobre la evasión, reducir el déficit y dar margen para eliminar impuestos innecesarios y bajar tasas exageradas.
También hay que poner énfasis en la inversión como motor de la reactivación, por lo que hay que eliminar los aranceles, reducir el ITBM a la venta de maquinarias, explotar capacidades productivas y recursos humanos existentes y no utilizados. Y existe una gran cantidad de medidas puntuales, referidas a sectores o empresas, al acceso al crédito bancario por parte de las Pymes, al incentivo para la creación de empleos, a la exportación y a la inversión en infraestructura con financiamiento. Cuanto más de éstas se adopten simultáneamente, mayor será el efecto que se logre en conjunto. El equipo económico haría bien en hacer un inventario de tales medidas, pero lo importante es que tenga en claro qué debe hacer concretamente.