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¡Salgamos del estancamiento!


La presente situación de inacción que vivimos, me ha recordado una ocasión en que Monseñor Tomás Clavel manejaba por un camino veragüense y se topó con una larga fila de automóviles que no se movía en absoluto. Monseñor se bajó a averiguar y encontró a los conductores lamentándose de que se había caído un árbol sobre el camino y entre muchos motivos terminaban culpando al gobierno. Después de oír toda clase de críticas, Monseñor sugirió que entre varios levantaran el árbol y lo sacaran del paso.
Esto es igual a lo que pasa hoy día. Debemos afrontar ya, después de unos 12 años de comisiones y debates, el problema de la CSS y hacer decisiones. Pero no. Se interponen a la acción pendejadas como situaciones de “guerra fría”, que ya pasó a la historia. La destitución provisional de un funcionario. Los distintos sectores quieren que sus ideas o medidas prevalezcan: SUNTRACS, varios gremios de maestros y profesores, empleados administrativos de la CSS, y así sucesivamente.
Mientras tanto, el país está estancado y los problemas de la CSS nadie de verdad trata de solucionarlos.
Es más, parece que lo que se quiere es crear el río revuelto con quién sabe qué objetivo. Me ha causado mucho escozor escuchar al viceministro de Gobierno afirmar que es verdad que se enviaron medicamentos de la CSS a los guerrilleros de la FARC. Sin ofrecer prueba alguna, sólo repitiendo el rumor. Ya se olvidó que un supuesto dirigente sindical estuvo preso y, supongo, ahora anda pechudo por ahí como si fuera un héroe.
Los empleados administrativos de la CSS se han entremetido con el cuento de que se quiere privatizar la CSS; mientras tanto no trabajan, quieren que se les pague, e ignoran a los miles de botellas que se nombraron y que ahora, después de cuatro años, es que se descubren y se habla de eliminarlas.
Algunos candidatos presidenciales hacen propuestas al respecto. Hay uno que ha dicho que tiene su propuesta, pero se abstiene a explicarla esperando, aparentemente, que el presente gobierno busque los remedios, de otra manera él pondrá en ejecución la suya una vez llegue al solio presidencial.
Es verdad que hay una seria posibilidad de que se pueda perder el año escolar en el sector público, porque las escuelas privadas no se ven afectadas por paros de maestros. Pero a nadie parece importarle todo lo expuesto. Ni siquiera analizan el hecho de que estas inacciones amplían la brecha de conocimiento entre los alumnos pudientes y los no pudientes. ¿Y no es esto tema de “guerra fría”? A la par, nadie habla ni observa que se hayan adelantado esfuerzos serios para mejorar la calidad de la educación. Las inacciones que vivimos más bien deterioran dicha calidad.
Las grandes mayorías están hartas de tanta demagogia. Prueba de ello es que los tranques, los paros y las marchas estarán perdiendo respaldo con toda seguridad, aunque sea poco a poco. Los responsables de todo este caos son grupitos de supuestos líderes sindicales y gremiales.
Yo creo que le toca al gobierno tomar la iniciativa y convocar a los líderes partidistas y enviar a la Asamblea Legislativa un proyecto consensuado de medidas de solución al desbarajuste de la CSS, aunque sea a plazo. Para mañana es tarde. Ahora bien, toda la ciudadanía debe participar, colaborar, meter el hombro, junto con los dirigentes de todos los sectores para sacar ese árbol que está en el camino, que impide el progreso, que ha inmovilizado a toda nuestra sociedad. Y todos sabemos que la CSS no es el único problema que tenemos que afrontar.
Se imagina usted, caro lector, el caos que sobrevendrá cuando se inicie el análisis relativo, digamos, a la construcción de un tercer juego de esclusas en nuestro canal. Y esto lo señalo como un buen ejemplo. Anterior a tan importante tema tenemos de por medio el concierto de Pavarotti, la celebración digna de nuestro centenario y, last but not least, las elecciones generales de mayo de 2004. Estoy seguro que hay muchos problemas que se quedan en el tintero.
En fin, la pregunta de los $64 mil es, ¿estamos dispuestos a romper el estancamiento del cual todos tenemos la culpa?

101 años de Panamá América

 
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