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Salud con esperanzas


"Por tu salud, muévete" es el lema del Día Mundial de la Salud que se celebra el 7 de abril. La conmemoración se originó en 1950, cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) oficializó la fecha. Desde entonces, se celebra todos los años con un tema específico de salud y se realizan distintas actividades en el mundo. Para el año 2002 la Directora General de la OMS, doctora Gro Harlem Brundtland, propuso en la 54ª Asamblea Mundial de la Salud, celebrada el 12 de mayo de 2001, que el tema del Día Mundial de la Salud fuera el de "En forma para la salud", con el objetivo de dar especial notoriedad a las alternativas de que disponen las personas y las comunidades "para influir en su propia salud y bienestar" y busca también señalar el camino a las autoridades y profesionales de la salud para que enfaticen su labor hacia la prevención y no solamente en curación, como el futuro de la salud pública.
Este año, la agenda central de la celebración, gira en torno a que la falta de ejercicio físico representa un factor importante para el desarrollo de enfermedades cardiovasculares, de diabetes y de obesidad. En ese sentido, la OMS considera que la inactividad física conduce a más de 2 millones de muertes al año y que una tercera parte de los cánceres pueden prevenirse llevando una vida más sana, manteniendo un peso normal, haciendo ejercicios durante toda la vida, al punto que un cambio moderado en los hábitos de vida es suficiente para prevenir casi un 60% de los casos de diabetes del tipo 2.
El Día Mundial de la Salud se celebrará en diversos centros y lugares: escuelas y lugares de trabajo, estadios y barrios urbanos y se pretende que las organizaciones deportivas y cívicas promuevan la movilización de gran número de personas jóvenes y adultas con la finalidad de que "se muevan" para conservar la salud.
111 ...también es importante reflexionar al menos a nivel nacional, cuando se debate la posible privatización de la seguridad social, cuando se habla de aumentar las cuotas y la edad de jubilación;...
A pesar de considerar fundamental la celebración de un día mundial de la salud, que este año se enfoca hacia la movilidad física y la prevención, también es importante reflexionar al menos a nivel nacional, cuando se debate la posible privatización de la seguridad social, cuando se habla de aumentar las cuotas de la seguridad y el aumento en la edad de jubilación; cuando hay escasez de medicamentos; cuando no existen políticas públicas eficientes sobre derechos sexuales y reproductivos; cuando no se presta atención al grave problema de los embarazos adolescentes y de las muertes maternas a consecuencia de abortos practicados sin seguridad o cuando en el país existen miles de mujeres pobres e indígenas que no tienen acceso a atención oportuna, accesible y de calidad en los servicios de salud.
Si esto es así, hace falta más que un día para hacer y tener salud; hace falta una labor diaria; se requiere inversión de recursos y una correcta administración de los mismos que no implique eliminar medicamentos. Significa también el diagnóstico y el seguimiento no sólo a las enfermedades físicas, sino a las espirituales, de un pueblo que ya está crónicamente enfermo, de hambre, de sed, de miseria, de valores éticos y morales. Pero a pesar de todo ello, no perdamos la esperanza y celebremos el Día Mundial de la Salud.
Si a este fracaso administrativo de la Caja de Seguro Social, sumamos el hecho que los resultados de operaciones económicas del año 2001 dieron un déficit de 80.4 millones de balboas con respecto al año 2000, constituyéndose en el peor año en la última década; y que el rubro de personal aumentó en 11.8 % en el mismo período (equivale a 4,700 nuevos funcionarios nombrados); no podemos llegar a otra conclusión que el binomio obreros-modelo de administración conducirá a la Caja de Seguridad Social a la quiebra.
Antes de solicitar más subsidios estatales, que pagaremos todos los panameños, asegurados o no, debemos poner orden en casa y demostrar haber agotado todas las medidas administrativas para hacer que la gestión de la C.S.S. sea eficiente, al menor costo posible y que los clientes obtengan el servicio que merecen. Nada de esto reciben los asegurados actualmente, mas bien lo contrario.
Necesitamos una Perestroika en el sistema de salud. Hay que dejar a un lado el fantasma promovido por la propia institución y sus amanuenses sindicalistas, de que comprar servicios es privatizar la institución. Nada más alejado de la realidad.
Sir George H. Alleyne, director de la O.P.S. nos dijo en una ocasión: "es verdad que el proceso político que interviene en la adopción de decisiones en relación con la salud a veces parece extraño. La triste verdad es que muchos de nosotros no nos hemos tomado la molestia de entender la naturaleza de la adopción de decisiones políticas. Además, una vez que le hayamos echado la culpa a "la falta de voluntad política" habrá poco incentivo para presentar buenas soluciones con alternativas que pasen la prueba de fuego de viabilidad financiera, la racionalidad técnica, la aceptabilidad social y la factibilidad política".
(teranjm@sinfo.net)

EPA: ¿Va a ir a Darién?

RE: Sí, voy a ir a Darién para la Cita Eucarística. Voy a presidir la eucaristía ese día (el 28 de abril). Ahí me despido del pueblo de Darién.

EPA: ¿El Papa puede retirarse por enfermedad?

RE: Normalmente, el Papa muere en su puesto. Sí podría renunciar. No es nada común en la iglesia. Se ha dado un par de casos de renuncia, pero el Papa podría hacerlo. Pero dudo muchísimo que Juan Pablo II, con esa vitalidad espiritual, con esa energía profunda que tiene en su alma, acompañada de ese deterioro físico tan evidente, renuncie. Yo creo que no. El va a morir en su puesto, él va a morir sirviendo y es un ejemplo para mí y creo que para muchos, de lo que significa servir a pesar de cualquier obstáculo -en este caso físico- un ejemplo de fidelidad y de consagración al pueblo de Dios, haciendo un sacrificio tremendo porque le cuesta mucho caminar, le cuesta mucho moverse. Y ahí está el hombre. Ahora está “peleando” un viaje a México, para la canonización del indio Juan Diego; un viaje a Guatemala para la canonización del Hermano Pedro, un viaje a Toronto, para el encuentro juvenil mundial. Eso es admirable... el cuerpo no le responde, pero su alma sigue igualmente vigorosa. Pienso que es un ejemplo para todos, de lo que es una lucha a favor de la vida.

EPA: Además de Dios, ¿quién ha sido su inspiración?

RE: ¡Oh! Muy buena pregunta. Mis inspiraciones han sido, por supuesto Dios, el sufrimiento de mi pueblo, y personas como... bueno, por supuesto Jesucristo, que es modelo de todo. San Pablo, San Francisco de Asís (admirable esa vida), Santo Domingo de Guzmán, San Francisco Javier, ese gran misionero; San Ignacio de Loyola, ese gran fundador; Santa Teresa, esa gran mística, doctora de la iglesia; San Juan de la Cruz, místico, doctor de la iglesia; Santa Catalina de Siena, doctora de la iglesia; San Antonio María Claret, santo misionero; y otros tantos. Y a nivel no religioso, Simón Bolívar, que para mí fue uno de los grandes líderes del mundo; el Mío Cid, una figura impresionante; Winston Churchill, que me parece un hombre admirable también; Gandhi, lo admiro muchísimo por su lucha a favor de todo un pueblo, pero no con la violencia.

EPA: ¿Qué mensaje le envía a los panameños?

RE: Que debemos purificarnos de todo apego, sobre todo del apego al dinero, que tanto mal nos ha hecho; vivir más austeramente, ahorrar más, no gastar en lo superfluo, no vivir de las apariencias, creer en nosotros mismos; valemos por lo que somos y no por lo que tenemos. Creer en Panamá, evitar un vicio que le ha hecho un daño tremendo al país, que es el alcoholismo; ese vicio no respeta familia y no respeta nada.

EPA: Ahora mismo están siendo atacados lugares santos, que son símbolos del mundo entero. ¿Qué siente usted?

RE: Tristeza primero, porque todavía continuamos con guerras religiosas y culturales, como la de israelíes y palestinos, porque eso no es lo que quiere Dios y porque existe un odio tremendo todavía a nivel cultural y religioso, con una falta de tolerancia a la fe de otros y que, paradójicamente, cómo duele que los lugares santos de Israel sean el escenario de esta guerra absurda, de dos pueblos hermanos, y que se sigan matando de esa manera tan salvaje. Eso es una bofetada a nuestra religiosidad, y en el fondo, un perder la humanidad la gran oportunidad de superarse, porque en toda guerra, quien pierde es la humanidad, gane quien gane. Damos pasos atrás en la historia cada vez que nos enfrascamos en guerras fratricidas.

101 años de Panamá América

 
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