Salud: Desafíos para mejorar
LOS PUEBLOS, al igual que el ser humano visto individualmente, tienden a desarrollar una cultura de la personalidad que se caracteriza por un cierto nivel de conservadurismo. Por ello sienten temores a los cambios que traduzcan posibilidades de crecimiento y desarrollo. De allí que, por cultura y hábito, observa estos fenómenos con cierto grado de cautela y hasta de pesimismo.
En ese sentido, se requiere una conciencia del desafío y del atreverse a generar y producir transformaciones siempre en las perspectivas de que la materia u objeto que se tiene pudiera ser mejor. En consecuencia, no tenemos la menor duda en sostener que existen desafíos relacionados con el Sistema de Salud en Panamá y que hay que abordarlos de modo inminente empezando por generar soluciones que ayuden a mejorar la calidad de vida de nuestros pueblos. Hay que entender y comprender la iniciativa del presidente Torrijos encaminadas a la procura de un diálogo y un debate nacional dirigido u orientado hacia la búsqueda de fórmulas que proyecten al sistema de salud como un sistema que presenta la base y defensa de mejor calidad humana, esto es, de niveles de salud pública o social.
Cuando se habla de salud estamos refiriendo uno de los derechos humanos más importantes que tiene que ver con la conservación y reproducción del hombre y, de manera significativa, con el cuidado del capital más importante con que cuenta el país, su capital humano. Se trata de la vida humana. Derecho primigenio que conecta con la existencia y justificación de otros derechos: libertad, paz, sosiego, bienestar personal y familiar, etc. El tema de la salud incide de forma significativa en todos los órdenes culturales de la vida. Por ejemplo: Difícilmente se pueden esperar resultados óptimos en materia de educación allí en donde predominan pésimas condiciones materiales para ofrecer servicios de salud en aras de preservar la existencia humana. Consciente ello, el Gobierno Nacional propone al país un programa dirigido a elevar la capacidad y el rendimiento que, actualmente, prestan nuestras instituciones de salud pública incluyendo la que actualmente funciona y operan con autonomía. V.gr. la Caja de Seguro Social.
Se trata de una propuesta que tiene fundamento constitucional dado que el artículo 115 señala, "ad pedem literae", que "...los sectores gubernamentales de salud, incluyendo sus instituciones autónomas y semiautónomas, intégrense orgánica y funcionalmente".
Nuestro sistema de salud funciona, actualmente, con un cuerpo de varias cabezas que dan cuenta, entre otras cosas, de la duplicidad de funciones, poca racionalización de sus recursos tanto humanos como tecnológicos, esfuerzos repetidos que en conjunto incrementan costos lo mismo que niveles de rendimiento y productividad que no guardan relación con los recursos que se destinan a los servicios de salud a la población. Es en este contexto que la Comisión de Garantes ha venido trabajando en la dirección de darle al país lo más importante: un sistema de salud único que permita ofertar mejor este derecho y consiguiente servicio a un nivel de mayor calidad, de suerte tal que ningún panameño se quede fuera del sistema.
Con relación a este tema, el presidente Torrijos ha sido tajantemente claro: que no habrá sorpresas y que la materia, una vez se tenga una propuesta en firme en su nivel conceptual, será sometida al escrutinio de todo el pueblo teniendo presente el norte bien definido de que se persigue mejorar la eficacia de un sistema de salud actual que tiene mucha deficiencia dado la falta de una adecuada articulación.
No se trata de la crítica simplista que señala que lo que se busca es que el Seguro Social cargue con toda la salud de los panameños. El Presidente señaló que el Estado aportará los recursos necesarios para cubrir el tramo poblacional que no hace parte del Seguro Social y, lo más importante, ha empeñado su palabra de que el sistema de salud panameño no será privatizado y que queda abierto el diálogo.
Lo que se procura con un sistema de salud único es propiciar en un nivel institucional la articulación de todas las condiciones, esfuerzos con que cuenta el Estado para propiciar un ambiente de mayor capacidad, universal y equitativo, de salud para todos los panameños y cuantos residen o habitan esta tierra. Resulta inaceptable que una sola región opere un sistema de salud desarticulado, con grados de ineficiencia y coberturas limitadas. De lo que se trata es que exista una adecuada relación de planes y fines, óptima inversión y beneficio a toda la población del país. La propuesta que viene impulsando el Gobierno se inscribe con un elemento fundamental de la estrategia de desarrollo nacional con equidad.
Precisa acotar la necesidad de que el diálogo sea adelantado con madurez, sensatez, sentido común, teniendo como filosofía que lo que tenemos en materia de salud puede ser mejorado en beneficio de las mayorías nacionales. Dejemos a un lado el espíritu demagógico y participemos en una propuesta que aún cuando pueda ser calificada de conceptual, no deja de ser la real y efectiva traducción de que el tema de la salud empieza a ser abordado con seriedad y urgencia notoria.
El Art. 300 de la Ley 47 de 1946 Orgánica de Educación con numeración corrida, modificada por la Ley 34 de 1995, sostiene "los contenidos programáticos responderán a los objetivos de la educación panameña. Su selección debe considerar, entre otros aspectos lógicos, antropológicos, ecológicos, psicológicos y teleológicos, así como las etapas del desarrollo evolutivo del ser humano. Además de incluir ejes o temas transversales, tales como educación ambiental, vial, sanitaria, cooperativismo, enseñanza computacional, valores éticos, derechos humanos, folklore, educación en población, conservación en el uso de bienes públicos y particulares".
Y está la Ley 10 del 24 de Junio de 1992, "por la cual se adopta la educación ambiental como una estrategia nacional para conservar y desarrollar los recursos naturales y preservar el ambiente, y se dictan otras disposiciones".
Con el apoyo de esas leyes, exhorto a la comunidad que fomentemos el desarrollo de una ética ambiental, que promueva el trabajo colectivo de preservación del medio ambiente, en la solución de los problemas en armonía con la naturaleza, fortaleciendo el compromiso social de cada ciudadano, tendiente al desarrollo sostenible de una mejor calidad de vida.
En ese sentido, se requiere una conciencia del desafío y del atreverse a generar y producir transformaciones siempre en las perspectivas de que la materia u objeto que se tiene pudiera ser mejor. En consecuencia, no tenemos la menor duda en sostener que existen desafíos relacionados con el Sistema de Salud en Panamá y que hay que abordarlos de modo inminente empezando por generar soluciones que ayuden a mejorar la calidad de vida de nuestros pueblos. Hay que entender y comprender la iniciativa del presidente Torrijos encaminadas a la procura de un diálogo y un debate nacional dirigido u orientado hacia la búsqueda de fórmulas que proyecten al sistema de salud como un sistema que presenta la base y defensa de mejor calidad humana, esto es, de niveles de salud pública o social.
Cuando se habla de salud estamos refiriendo uno de los derechos humanos más importantes que tiene que ver con la conservación y reproducción del hombre y, de manera significativa, con el cuidado del capital más importante con que cuenta el país, su capital humano. Se trata de la vida humana. Derecho primigenio que conecta con la existencia y justificación de otros derechos: libertad, paz, sosiego, bienestar personal y familiar, etc. El tema de la salud incide de forma significativa en todos los órdenes culturales de la vida. Por ejemplo: Difícilmente se pueden esperar resultados óptimos en materia de educación allí en donde predominan pésimas condiciones materiales para ofrecer servicios de salud en aras de preservar la existencia humana. Consciente ello, el Gobierno Nacional propone al país un programa dirigido a elevar la capacidad y el rendimiento que, actualmente, prestan nuestras instituciones de salud pública incluyendo la que actualmente funciona y operan con autonomía. V.gr. la Caja de Seguro Social.
Se trata de una propuesta que tiene fundamento constitucional dado que el artículo 115 señala, "ad pedem literae", que "...los sectores gubernamentales de salud, incluyendo sus instituciones autónomas y semiautónomas, intégrense orgánica y funcionalmente".
Nuestro sistema de salud funciona, actualmente, con un cuerpo de varias cabezas que dan cuenta, entre otras cosas, de la duplicidad de funciones, poca racionalización de sus recursos tanto humanos como tecnológicos, esfuerzos repetidos que en conjunto incrementan costos lo mismo que niveles de rendimiento y productividad que no guardan relación con los recursos que se destinan a los servicios de salud a la población. Es en este contexto que la Comisión de Garantes ha venido trabajando en la dirección de darle al país lo más importante: un sistema de salud único que permita ofertar mejor este derecho y consiguiente servicio a un nivel de mayor calidad, de suerte tal que ningún panameño se quede fuera del sistema.
Con relación a este tema, el presidente Torrijos ha sido tajantemente claro: que no habrá sorpresas y que la materia, una vez se tenga una propuesta en firme en su nivel conceptual, será sometida al escrutinio de todo el pueblo teniendo presente el norte bien definido de que se persigue mejorar la eficacia de un sistema de salud actual que tiene mucha deficiencia dado la falta de una adecuada articulación.
No se trata de la crítica simplista que señala que lo que se busca es que el Seguro Social cargue con toda la salud de los panameños. El Presidente señaló que el Estado aportará los recursos necesarios para cubrir el tramo poblacional que no hace parte del Seguro Social y, lo más importante, ha empeñado su palabra de que el sistema de salud panameño no será privatizado y que queda abierto el diálogo.
Lo que se procura con un sistema de salud único es propiciar en un nivel institucional la articulación de todas las condiciones, esfuerzos con que cuenta el Estado para propiciar un ambiente de mayor capacidad, universal y equitativo, de salud para todos los panameños y cuantos residen o habitan esta tierra. Resulta inaceptable que una sola región opere un sistema de salud desarticulado, con grados de ineficiencia y coberturas limitadas. De lo que se trata es que exista una adecuada relación de planes y fines, óptima inversión y beneficio a toda la población del país. La propuesta que viene impulsando el Gobierno se inscribe con un elemento fundamental de la estrategia de desarrollo nacional con equidad.
Precisa acotar la necesidad de que el diálogo sea adelantado con madurez, sensatez, sentido común, teniendo como filosofía que lo que tenemos en materia de salud puede ser mejorado en beneficio de las mayorías nacionales. Dejemos a un lado el espíritu demagógico y participemos en una propuesta que aún cuando pueda ser calificada de conceptual, no deja de ser la real y efectiva traducción de que el tema de la salud empieza a ser abordado con seriedad y urgencia notoria.
El Art. 300 de la Ley 47 de 1946 Orgánica de Educación con numeración corrida, modificada por la Ley 34 de 1995, sostiene "los contenidos programáticos responderán a los objetivos de la educación panameña. Su selección debe considerar, entre otros aspectos lógicos, antropológicos, ecológicos, psicológicos y teleológicos, así como las etapas del desarrollo evolutivo del ser humano. Además de incluir ejes o temas transversales, tales como educación ambiental, vial, sanitaria, cooperativismo, enseñanza computacional, valores éticos, derechos humanos, folklore, educación en población, conservación en el uso de bienes públicos y particulares".
Y está la Ley 10 del 24 de Junio de 1992, "por la cual se adopta la educación ambiental como una estrategia nacional para conservar y desarrollar los recursos naturales y preservar el ambiente, y se dictan otras disposiciones".
Con el apoyo de esas leyes, exhorto a la comunidad que fomentemos el desarrollo de una ética ambiental, que promueva el trabajo colectivo de preservación del medio ambiente, en la solución de los problemas en armonía con la naturaleza, fortaleciendo el compromiso social de cada ciudadano, tendiente al desarrollo sostenible de una mejor calidad de vida.