Salud pública e integral en áreas indígenas
Hace poco leí la noticia que decía ”MINSA identifica lesión por 2.3 millones”. Por muchos años las áreas indígenas han sido parte de los discursos de los políticos, de las autoridades de turno, de los organismos no gubernamentales locales y de los organismos internacionales. Los millones que destinan las diferentes entidades financieras internacionales a esos grupos en materia de salud, al final del proceso los resultados no llegan ni se concretan por malversación de fondos y desvíos de recursos a otras instancias o proyectos o quedan inconclusas por materiales de mala calidad o por falta de una supervisión o monitoreo constante. Desde mi punto de vista, el sector salud de las áreas indígenas ha estado en desgreño por los últimos gobiernos, solo basta visitar algunos centros médicos de esas apartadas zonas.
El año pasado tuve la oportunidad de visitar la comarca Kuna Yala con voluntarios de la Fundación Norteamericana VIDA y pude percatarme de la realidad de estos centros médicos. El puesto de Usdup atiende a más de 2,000 habitantes con una infraestructura que necesita urgentemente un anexo, no tenían insumos médicos, “farmacia” desabastecida de medicamentos básicos, mobiliarios destruidos, falta de equipos técnicos para casos urgentes y remodelación de sus techos.
A dos horas en bote se localiza otro centro de salud en la isla de Muladup, cuyas instalaciones datan desde inicios de 1970, construido por los religiosos españoles y diseñado para que en el futuro se levantara un segundo piso. Sólo el gobierno de la época nombró personal de planta, pero la anhelada ampliación sigue en espera y sufriendo las mismas necesidades de Usdup.
Así podemos ir describiendo las carencias del sector salud en esa área indígena que es igual en las demás comarcas; promesas vienen y promesas van. Qué bien hubiera sido si esos 2.3 millones se hubiesen invertido en los centros médicos y para atender la salud en zonas indígenas. Por las condiciones geográficas de las áreas indígenas es necesario una ambulancia acuática para trasladar a los pacientes en casos de urgencia desde su poblado al hospital más cercano.
De seguro nadie quedara detenido ni mucho menos condenado por esta lesión patrimonial, sin embargo, los pacientes continuarán esperando sus medicinas, los enfermos seguirán padeciendo y muriendo por falta de equipos adecuados, los médicos y enfermeras proseguirán trabajando en medio de la falta de insumos y las comunidades más remotas continuarán soñando con una ambulancia acuática para trasladar a sus enfermos a otro centro médico.