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Salud y pueblos indígenas


No hay lugar a dudas. Según estudios como Estado Nutricional de la Niñez Panameña (MEF 2000): "La población indígena se le ubica como de alto riesgo de sufrir desnutrición en relación con los habitantes rurales no indígenas y urbanos que clasifican como de bajo riesgo. El índice de severidad de desnutrición en situaciones de emergencia sitúa a la población indígena en estado crítico y la población rural en una situación seria."
Tanto la salud como la nutrición de pueblos indígenas se localizan en el nivel más bajo para los pueblos indígenas por factores geográficos, climatológicos y económicos.
Uno de cada dos niños indígenas viviendo en sus territorios están desnutridos, a diferencia de uno de cada cuatro que vive fuera de las áreas indígenas, y de uno de cada diez de la población no indígena.
Entre los factores que inciden en la problemática nutricional de los niños menores de cinco años están: Ser indígena, los niños y las niñas viviendo en hogares en minifundios, encontrarse lejos de los establecimientos de salud, el no estar vacunados, la baja escolaridad de las madres, embarazos muy seguidos, bajos ingresos y ubicación geográfica. Todos estos factores relacionados con la actual situación de las poblaciones indígenas.
Sólo la mitad de las viviendas indígenas cuentan con material durable, suministro de agua, e instalación sanitaria con relación al 94% de los no indígenas que usan materiales durables en sus viviendas. Las viviendas indígenas concentran más personas que el resto del país. El 80% no posee títulos legales de sus viviendas, lo que los aleja de la posibilidad del crédito. Sólo el 7% de las viviendas tratan o potabilizan el agua que viene de quebradas o ríos, los servicios de recolección de basura son inexistentes, y la mayoría no tiene acceso a electricidad.
Las poblaciones indígenas tienen la más alta tasa de crecimiento poblacional del país, pero su esperanza de vida es la menor (Ejemplo, la esperanza de vida entre los Emberá era de 17 años menos que en la provincia de Panamá en 1997), lo que sumado a la desaparición de los modelos tradicionales de organización para la producción, pérdida de valores culturales y agotamiento del recurso tierra, incide en el alto grado de desnutrición infantil indígena.
Según el Ministerio de Salud, el acceso a la salud de los indígenas es insuficiente y, además, están basados en un modelo no indígena de atención, que genera baja aceptación. El personal de salud idóneo es escaso, el promedio indígena es de 2.1 médicos por 10 mil habitantes, en comparación con el nacional que es de 8.9 médicos.
Existe una limitada promoción de salud, de personal indígena en los servicios de salud y poca orientación específica para el personal que labora con esta población. La red de atención de servicios medios existentes en las comarcas tiene dificultad en mantener la infraestructura de servicios, y no poseen condiciones para dar la atención debida en cuanto a consultas y hospitalización, pues escasean insumos, tecnología y equipos.
Como afirma Toribia Venado "La falta de infraestructura que permitan a los pueblos indígenas acceder a la atención en salud, constituye la principal limitante, unido a la dificultad de contar con recursos humano capacitado y disponible para laborar en esas regiones. Para recibir la mínima atención, las comunidades deben desplazarse a largas distancias, con escasos recursos económicos y confrontando dificultades en cuanto a la calidad de atención de los servicios médicos. Los programas fracasan si las comunidades no participan en el desarrollo de los mismos".
A pesar de algunos esfuerzos no ha existido una política del Estado panameño en la promoción y conservación de los conocimientos de los pueblos indígenas en materia de salud. Los pueblos indígenas utilizan las plantas medicinales y cantos terapéuticos para la prevención y curación de las enfermedades. El concepto de salud y enfermedad es otro, pues está ligado al concepto de equilibrio o desequilibrio con las fuerzas de la naturaleza. La medicina en Panamá no ha reconocido debidamente el aporte de la medicina tradicional indígena. Un caso diferente es el Hospital Civil de Guadalajara, México que combina la medicina moderna con la tradicional para curar enfermedades mentales en el proyecto Etnosiquiatría del occidente de México. En lo que ubican como "una propuesta de mestizaje de recursos médicos", según cable de prensa (EFE)
Es urgente el apoyo institucional y financiero a la Oficina de Salud de los Pueblos Indígenas del Ministerio de Salud, destinada a mejorar las condiciones y calidad de vida de la población a través del desarrollo de políticas y estrategias dirigidas a la promoción de la salud con un enfoque intercultural, entendida como "las interrelaciones equitativas respetuosas de las diferencias políticas, económicas, sociales, culturales, etáreas, lingüística, de género y generacionales, establecidas en un espacio determinado entre las diferentes culturas (pueblos, etnias)para construir una sociedad justa." Los indígenas deben reconocidos ser una población de alta prioridad para el desarrollo nacional. (raulleisr@hotmail.com)

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