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Salvemos al MOLIRENA


COMO mujer MOLIRENA que creo y participo en la política, no me puedo quedar callada ante la situación de corrupción en que está envuelto el colectivo. El Partido vive desde hace más de una década de pleito en pleito, de decisiones con consecuencias nefastas para todos, con un desgaste moral que frustra a una gran mayoría y decepciona a la sociedad panameña.
Sin embargo, en estos momentos de la vida del Partido, todas esas acciones palidecen frente al hecho de las acusaciones certificadas por la post-auditoría llevada a cabo por el Tribunal Electoral de malversación de fondos públicos del subsidio del Estado, otorgado al MOLIRENA y cuyo responsable es la actual administración del Partido.
El MOLIRENA debe reintegrar al Tesoro Nacional nada más que la suma de B/. 186, 657, 47, producto de las irregularidades que se cometieron en su administración financiera.
El modo de operar, según consta en esa auditoría, fue girar cheques a nombre de empresas por un monto, pero a su vez cobrado por otra persona al banco; sustentar con facturas fraudulentas los gastos; facturas impresas en computadora sin la autorización previa, con RUC. inexistentes o lo que es más grave aún, pertenecientes a otras empresas; direcciones falsas; teléfonos residenciales y de oficinas públicas; alteraciones de firmas y de cheques; doble pago; pérdida de documentos originales sustentadores de gastos y más, pero mucho más.
Estamos frente a una realidad que nos obliga a exigir rendición de cuentas a la administración actual del Partido. ¿Cuál fue y es el papel de la Junta Directiva, especialmente en la administración de la finanzas del Partido? ¿Qué hacían cuando frente a ellos se dio este hecho y no reaccionaban? Complicidad acaso. ¿Cuál es el papel del CEN?, organismo conformado por prestantes figuras, cómplices también. ¿Cuáles fueron las acciones de seguimiento y cumplimiento de la Comisión Política? Cómplices, y los Convencionales cuántos se han atrevido realmente a exigir la rendición de cuentas de ese hecho y otros más que nos han conducido al despeñadero político. Que decepción y frustración.
Hay responsabilidades que no se pueden negar, esconder o enmascarar, que deben ser afrontadas, que obliga a tomar decisiones que aclaren y determinen los verdaderos responsables para que paguen por este hecho.
Para llevar adelante una verdadera investigación se requiere de condiciones mínimas de transparencia que coadyuven a ello; es impostergable la renuncia de toda la Junta Directiva actual, viciada por este hecho, ya que en todos recae responsabilidad de una manera u otra.
Tenemos que limpiar la moral pública del MOLIRENA, un partido que vendió su imagen como garantía de esperanza y honradez en el escenario democrático del país, demostrándole a la sociedad que aquellos principios de Unión, Democracia y Libertad enarbolados desde 1982 en medio de una dictadura militar, todavía tienen vigencia y validez en la masa MOLIRENA; tenemos que coadyuvar a mejorar la imagen pública de la política partidista. Demuestren con su renuncia el interés por adecentar y sanear al MOLIRENA.
Las consecuencias negativas de este robo frente al escenario político son incalculables; hoy más voces se levantan solicitándole al Tribunal Electoral la eliminación de ese subsidio público, ingresos que la Ley establece con claridad su utilidad; fondos que contribuyen a que no existan dueños de partidos; a la formación permanente de su membresía; a dar presencia en el ámbito nacional; a facilitar la administración interna, pero sobre todo, fondos que contribuyen con la democratización del país.
El lugar del partido MOLIRENA en el escenario político es devastador; cuál puede ser el papel de este colectivo en una Coordinadora de Unidad de Oposición, si más que contribuir con su reposición en el escenario nacional, le resta credibilidad, firmeza y unidad real y efectiva.
Es difícil pensar que quienes tienen aspiraciones presidenciales, que rechazan la corrupción, lo impositivo y la falta de transparencia, quieran como aliado a un partido sumido en el más vergonzoso escándalo de corrupción financiera; amén de las disputas internas y continuas acusaciones entre los bandos.
El Tribunal Electoral tiene la gran responsabilidad de actuar conforme a la ley, pero no puede dejar que la impunidad reine en el MOLIRENA.
Señores dignatarios del MOLIRENA, la corrupción los salpica a todos, den los pasos para adecentar al Partido, sepárense de sus cargos y así faciliten este proceso. No contribuyan a restarle credibilidad a los partidos políticos ante la sociedad.
(elt27@hotmail.com)

101 años de Panamá América

 
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